Sé un ancla de bien y un timón de buenas obras

Es el conjunto de pequeñas cosas lo que hace que se logren las grandes. ¿Cómo cumplir con “tu parte” en distintos círculos sociales?


Miriam Aguirre

Como habitantes de este mundo, todos tenemos un lugar; una posición qué llenar, la cual implica responsabilidades y obligaciones. Cuando alguno de nosotros no hace su parte, afecta a todos los que están a su alrededor, dado que no hay trabajo o esfuerzo faltante que se complete por sí mismo o se desvanezca en el aire, sino que ese peso extra cae sobre alguien más, sino es que sobre todos.

Pongamos un ejemplo muy sencillo, como el de tirar la envoltura de un caramelo en la calle. Es extremadamente fácil depositar la envoltura en un cesto de basura, o llevarlo en nuestro bolso hasta llegar a casa, pero mucha gente simplemente tira la basura en el suelo, no importa en dónde se encuentre. ¿Qué pasa con esa basurita? Alguien tendrá que recogerla, ya sea un vecino escrupuloso, o el encargado de limpiar la vía pública en la ciudad. Esa basura contamina el ambiente, hace que la calle tenga un aspecto sucio y descuidado, puede terminar siendo digerida por un animal que podría morir por eso y todavía más importante, si la persona que la tiró va con un pequeño, está plantando en su mente el concepto de que tirar basura es algo completamente aceptable de hacer y el niño copiará el ejemplo del adulto. Recuerdo un consejo que se me dio en una clase de ética: “tu responsabilidad como ser humano es siempre dejar el lugar, la situación, o a la persona, mejor que como la encontraste”. Permíteme que te haga algunas sugerencias de cómo cumplir con “tu parte” en distintos círculos sociales:

En la comunidad

:

Cumple con las leyes

, tanto las del país, como con las de tránsito. Éstas te protegen a ti también.

Interésate por las necesidades y bienestar de la comunidad

Dentro de tu capacidad y tiempo disponible, únete a grupos comunitarios como: programas de reforestación y grupos de ayuda para personas con adicciones, ancianos, huérfanos, o personas de bajos recursos.

No tires basura

y limpia la vereda frente a tu casa, da un buen ejemplo a tus hijos y a tus vecinos.

Sé amable y servicial con tus vecinos

Saluda siempre que los veas y, cuando tengas tiempo, preséntate con tus vecinos más cercanos y ayuda en lo posible. Recuerda que la música a un volumen muy alto es otro tipo de contaminación. No importa que estés teniendo en tu patio la celebración más importante del siglo, no martirices a los vecinos con música en la noche o madrugada o, si lo vas a hacer, al menos invítalos a ser parte de la celebración.

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En tu trabajo

Cumple con tus responsabilidades

No seas el tipo de empleado que se conforma con hacer el mínimo esfuerzo, esperando que los demás pasen de alto lo que te faltó, o lo terminen ellos. Más bien, haz tu parte y ayuda a otros que estén atrasados o con mucho peso encima.

Sé amable y sonríe

¡No te cuesta nada! Saluda a tus compañeros de trabajo, recuerda sus cumpleaños y demuestra admiración y apreciación por la labor que hacen.

Aprende a trabajar en equipo

Si tienes personal a tu cargo aprende a delegar y a confiar en la capacidad de otros. No los atormentes con amenazas ni les pidas que rindan más de lo que es justo o de lo que les pagas.

En la familia

Cumple con tus tareas

, sé un buen estudiante y cumple con tu trabajo. Si tienes autodisciplina y determinación los miembros de tu familia no tendrán que recordarte lo que tienes que hacer y no les harás pasar un mal rato.

Limpia lo que ensucies

, encárgate de tu ropa sucia, tu habitación y tu espacio personal. Si cada miembro de la familia carga su propio peso no dejarán todo el tema de la limpieza para una sola persona.

Ayuda en casa

Ponte la meta de hacer un poco más de lo que se te requiere en casa. Si eres hijo, reserva una hora del fin de semana, o cuando estés más relajado de tiempo, para limpiar aquellas cosas que a tus padres les cuesta más trabajo limpiar o que no se limpian tan seguido. Como por ejemplo: lavar las ventanas de la casa, o podar el jardín, o pintar el portón que da a la calle. Son pequeños detalles que ayudarán mucho.

Apoya a tu familia emocionalmente

Sé una razón para alegrarlos y no un motivo de preocupación. Sé una fuente de apoyo y no un peso. Ayuda a tus hermanos menores con sus tareas de la escuela y del hogar. Enséñales a tus abuelos algún conocimiento de tecnología moderna como a usar la computadora o a tomar fotos con su cámara o celular. No hagas nada que podría poner en riesgo tu salud o que pueda preocupar a tus padres, pareja o hijos.

Sobre todo, procura tener una actitud positiva y buena voluntad hacia la vida y las personas con las que convives todos los días. No te canses de hacer el bien, aunque a veces no te parezca que haces una gran diferencia, recuerda que es el conjunto de pequeñas cosas que hacen que se logren las grandes. Como por ejemplo: un barco grande que se beneficia mucho en una tempestad con un timón pequeño que lo acomoda al vaivén del viento y de las olas. Sé un ancla de bien y un timón de buenas obras en cualquier lugar en donde estés, no importa las circunstancias externas.

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Miriam Aguirre

Miriam Aguirre nació en México D.F. y actualmente vive en Argentina. Tiene un título en Educación Infantil. En su tiempo libre disfruta de leer novelas románticas, caminatas con su esposo y jugar con sus dos hermosas hijas.