Señora, ¡cómprese una vida, por favor!, y deje ser feliz a su esposo

Estar casada y tener esposo e hijos es una bendición que muchas mujeres desearían tener. Sin embargo, hay otras mujeres en quienes pareciera que su propósito en la vida es hacer miserable a su familia. Si esto te suena familiar, ¡lee y aprende!

Emma E. Sánchez

En verdad que no hay cosa más complicada en esta vida que la mente femenina. Las cosas sencillas las volvemos complejas y lo que nos costó tanto trabajo y esfuerzo lo desechamos tan pronto nos harta. Construimos relaciones para luego, en un santiamén, destruirlas a capricho. Nos ponemos bellas y nos esforzamos para tener un buen esposo y luego que nos casamos nos aburre, lo maltratamos y lo hacemos menos.

Últimamente, esto de la equidad de género y la mal entendida liberación femenina han provocado estragos muy costosos en la vida familiar de muchas parejas que, por cierto, también está cobrando cara la factura. Muchas mujeres están dándole vuelta a la condición de la mujer en el matrimonio y se han convertido en aquello que ellas mismas acusaban, porque de ser víctimas pasaron a ser victimarias.

A continuación platicaremos sobre seis conductas nocivas que las mujeres están asumiendo y desarrollando hacia los hombres, provocando rompimientos familiares y divorcios.

¿Estás lista? Adelante:

1. La dominante

La generación pasada de mujeres se quejó y sufrió amargamente el acoso y maltrato del hombre sobre ellas. El esposo ejercía un dominio total sobre la mujer al grado de hacerla un objeto más de su posesión y a quien podía hacer como mejor le pareciera.

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Y la historia se volteó. Una mujer que busca dominar al esposo es tan malo como que él lo haga con ella. En un matrimonio sano, nadie domina a nadie. La diferencia entre ambas situaciones radica en que la mujer dominada acepta y vive la situación con mayor facilidad, mientras que en el caso contrario, el hombre se resiste lo que puede y se va.

2. La controladora

Otro vicio, defecto de carácter o problema psicológico heredado es ejercer el control. Nadie tiene por qué controlar a alguien. Amar otorga libertad de acción mientras que el controlador sólo ve para sí mismo su goce, su contento, su mejora y el dominio mediante la intimidación.

Una mujer que busca tener el control de todo cuanto su esposo hace, sólo lo orilla a que éste en algún momento la abandone o busque a otra mujer que le permita ser y disfrutar.

Creo que esta última idea no te agrada en absoluto.

3. La celosa

Los celos nada más manifiestan inseguridad y temor de perder a quien tenemos, pues algo nos dice que no hemos hecho las cosas de manera tal que la otra persona no se sienta proclive a dejarnos.

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Ningún hombre soporta a una mujer celosa que lo está cuidando, espiando y vigilando día y noche. Las mujeres que hacen esto son, en su mayoría, quienes más son engañadas y abandonadas.

4. La absorbente

Todos, solteros y casados, necesitamos nuestro propio espacio, nuestro propio tiempo para desarrollarnos y hacer las cosas que nos agradan. Y una mujer que constantemente requiere de su esposo para todo, termina por cansarlo, por ser una carga y por no desear estar cerca de ella.

Sé prudente en cuanto a respetar el tiempo y actividades de tu pareja.

5. La manipuladora

Uno de los malos hábitos femeninos más desagradables que los hombres encuentran en las mujeres es la manipulación. Las chantajistas y las que acomodan todo para sus propósitos, tarde o temprano, son descubiertas y la decepción de vivir y convivir con una mujer así, rara vez se supera.

Un hombre necesita a alguien que luche y pelee con él de frente hacia los demás, no que lo apuñale por la espalda.

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6. De alto mantenimiento

Mujeres que únicamente saben pedir dinero, endeudarse y presionar todo lo posible para que el esposo provea para el hogar y a ellas no sólo lo necesario, sino también comodidades y lujos sin miramientos, tarde o temprano termina por agotar a la pareja y perder la visión de las cosas realmente importantes. Al paso de los años surge la desconfianza, se acaba el amor y el hombre es visto como un proveedor ineficiente porque jamás podrá complacer totalmente a su mujer.

Y lo peor de toda la historia: muchas de estas conductas se generan porque la mujer no tiene otra cosa que hacer en casa, porque tiene demasiado tiempo libre y lo usa para agotar a otros. Sí, aunque no lo creas.

Por favor, ¡haz tu vida y deja que otros vivan la suya! Las mujeres que se mantiene ocupadas en sus propios asuntos canalizan sus energías en su mejora personal y en la de quienes ama; por consiguiente, no tienen tiempo de meterse en problemas, crear intrigas o agotar al pobre marido.

Si sientes que el ocio está llegando a tu vida y que tu mente está ganándote la partida, amiga, es hora que hagas algo mejor que sólo estar encerrada en casa contando nubes o tramando cómo armar bronca donde no la hay.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.