Si tienes un familiar con problemas de salud mental no te avergüences, y busca ayuda

Las enfermedades mentales son a veces el embudo para el dolor ¿Cómo ayudamos a un familiar cuya salud mental está en detrimento?

Danitza Covarrubias

Algunas familias viven el dolor de que algún familiar tenga algún padecimiento de salud mental. Puede ser una adicción, una dificultad emocional de cómo salir de un momento difícil, o un trastorno mental.

Ante estas situaciones, como familiares, muchas veces no tenemos idea de qué hacer, cómo comportarnos, qué creer, y cómo ayudar a nuestro ser querido.

Aquí te expongo algunas consideraciones.

Las enfermedades mentales existen

Algunas veces cuando alguien presenta síntomas de un padecimiento mental, tenemos diversos pensamientos que están fuera de lugar sin que nos enteremos.

Una posible idea es que en realidad quiere solamente llamar la atención

Esto es un grave error. En realidad, lo que la persona que padece esto, tiene severas dificultades en compartirlo, en reconocerlo, y teme ser juzgado. Necesita que comprendas que la enfermedad mental realmente existe, y la está viviendo.

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Otra posibilidad es pensar que nuestro familiar no nos ama

Esto también es un error. Lo que sea que te lastima que te hace sentir que no te ama, no tiene que ver contigo. Tiene que ver con su propia historia, y con sus dificultades personales al padecer esta enfermedad mental.

Por ejemplo, muchas veces cuando una persona se siente deprimida y no quiere salir contigo, pudieras pensar que es porque no te ama lo suficiente. Esto no es así. Su propia depresión le imposibilita de querer acompañarte. Es como si le pidieras a una persona ciega que vea. No puede, no tiene la capacidad; esto no se trata de voluntad.

Otra fuerte frase es decir que está loco

La locura a veces es la solución para una persona ¿Por qué solución? Porque es demasiado el dolor. La locura entonces se convierte en el alivio. Sin embargo, muchas veces presenta antes síntomas que pueden prevenir de que cruce la línea. Llamarle loco, o juzgarle lo empuja hacia el otro lado. Poder tratar de empatizar, comprender su perspectiva, y hacerle sentir amado con todo su dolor pudiera ayudarle a enfrentar su padecimiento.

No sólo es tu familiar, también es todo tu sistema

Una de las grandes dificultades de los familiares de las personas que padecen una enfermedad mental es que al acudir con un profesional suele abrirse una caja de pandora. Toda la familia trata de evitarlo, puesto que es doloroso. Sin embargo, cuando una persona padece un tema de salud mental, no sólo la persona lo vive, todo el sistema familiar lo padece. Todos en su dinámica de relación están enfermos, todos necesitan buscar el orden. Todos pueden contribuir a la enfermedad o a la salud.

Por ejemplo, ante un adicto, se le juzga a la persona por serlo. Sin embargo, los otros miembros de la familia presentan también otro tipo de adicciones socialmente bien vistos. Por ejemplo, a ser “el bueno”. De manera que, por ejemplo,  ser víctima de un alcohólico lo hará más bueno. Esto también es una adicción. Es por esto importante que todo el sistema familiar pueda acudir a la ayuda profesional.

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A veces en este proceso surgen a la luz secretos, mismos por los que la familia enfermó, y mismos por los que les es difícil entrar en un proceso psicoterapéutico.

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De igual manera, la familia tiene una manera de relacionarse que suele ser un hábito. Poder romper ese camino e iniciar otro nuevo suele generar dificultad en todos los miembros de la familia. Es por esto que muchas veces ellos mismos, inconscientemente, prefieren el padecimiento de su familiar. De esta manera, todos pueden continuar con su vida sin necesidad de enfrentar su propia parte de locura.

Haz tu parte

Dentro de la atención profesional de la familia, podría suceder que algunos trabajan, otros no. Algunos avanzan y hacen cosas diferentes, otros no. Algunos mejoran, se sienten mejor, otros no. Puede ser doloroso e incluso frustrante.

Sin embargo, lo mejor que puedes hacer por tu familia es tu parte. Como dice Alain Joule, “lo mejor que podemos hacer en favor de quienes nos aman es seguir siendo felices”. Mientras te enfoque en ello, también será en favor de los tuyos.

Dale tu apoyo

Tu familiar necesita de ti, de tu escucha, de tu comprensión, de tu honestidad. Si puedes estar al pendiente, llamarlo, estar en contacto, hazlo. Si te pide distancia, espacio, dalo. Si puedes compartirle de lo que tus propias tormentas para mostrarle tu propia sombra, hazlo.

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Hazle sentir parte de la familia, no le excluyas, en la medida de tus posibilidades. Esto no significa que debas perjudicarte. Es decir, primero es ver por tu propio bienestar, y en la medida de tus posibilidades apoyar a quien lo necesita. Respétalo al apoyarlo, no lo ayudes como si fuera alguien que no puede, sino mirando su dignidad de afrontar esta situación.

Vive tu vida

Como decía anteriormente, es importante mantengas el ritmo de tu vida, y que esta no entre en detrimento por apoyar a tu familiar, puesto que esto generará rabia hacia él. Esto puede dañar la relación entre ustedes, y definitivamente no les ayudará a ninguno de los dos en el proceso de mejorar.

Si crees que algún familiar podría estar padeciendo problemas mentales, busca ayuda. Es una de las mejores cosas que puedes hacer por él, por ti, y por toda tu familia.

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Danitza Covarrubias

Danitza es originaria de Guadalajara, Jalisco, en México. Licenciada en psicología y maestra en desarrollo transgeneracional sistémico, con certificación en psicología positiva, así como estudios en desarrollo humano, transpersonal y relacional. Psicoterapeuta, docente, escritora y madre de 3. Firme creyente que esta profesión es un estilo de vida.