Si todos nacemos sabiendo perdonar ¿Por qué nos cuesta tanto?

¿Cuánto te cuesta perdonar a ti?

Fernanda Gonzalez Casafús

El perdón es una de las virtudes más poderosas para la socialización de los seres humanos. Y aunque muchas veces nos cueste tremendamente perdonar  alguien, la ciencia asegura que ésta es una característica innata que tenemos, y que nacemos dispuestos a perdonar a los demás.

Suena fuerte, y parece como que de repente todos somos buenos. Pero en realidad, es mucho más profunda la cuestión. La revista de divulgación científica Nature publicó una investigación realizada por psicólogos de la Universidad de Yale, que brinda una nueva visión acerca del perdón y la capacidad humana de perdonar.

Perdonar es humano

En el estudio, descubrieron que al evaluar el carácter moral de los demás, las personas se aferran a las buenas impresiones, pero pueden cambiar fácilmente sus opiniones sobre los que se han comportado mal si éstos tienen luego buenas acciones. Esta flexibilidad para juzgar a los transgresores podría ayudar a explicar cómo perdonamos los humanos y por qué a veces permanecemos en malas relaciones, dijeron los autores del estudio.

Sabemos perdonar desde que nacemos

“El cerebro forma impresiones sociales de una manera que puede permitir el perdón”, dijo la psicóloga Molly Crockett, autora principal del artículo. “Debido a que las personas a veces se portan mal por accidente, tenemos que ser capaces de actualizar las malas impresiones que se equivocan. De lo contrario, podríamos terminar las relaciones prematuramente y perdernos los muchos beneficios de la conexión social”.

Perdonar hace que podamos continuar socializando, en otras palabras. Según los expertos, atribuir incorrectamente el carácter malo a personas buenas daña las relaciones existentes y desalienta la formación de nuevas relaciones. Es por ello que las personas tenemos la capacidad de otorgar el beneficio de la duda, y perdonar en caso que veamos un mal comportamiento.

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El perdón es liberador

¿Cuántas veces has perdonado en tu vida? ¿Y cuántas otras te has disculpado con alguien a quien has dañado? ¿No te has sentido más liviano luego? A muchas personas les cuesta perdonar u olvidar, aunque el estudio indica que todos tenemos esa condición de forma innata, así que habrá que ponerla a prueba cuando sea necesario.

Piensa por un momento y recuerda las veces que tu mamá te abrazaba luego de un tremendo reproche cuando hacías una de tus travesuras. ¡Qué bien se sentía ese abrazo! y qué liberador era tener su perdón. Con el correr de los años eso se transfiere a otros círculos, pero la sensación es siempre tan buena como ese abrazo de mamá; porque sientes cómo alguien que te quiere está dispuesto a darte una segunda oportunidad.

El perdón no nos exime de nuestros errores, pero sí nos brinda la oportunidad de retractarnos y dejar de lado los rencores para volver a caminar por el sendero del bien. La etimología de la palabra perdón significa “regalar aquello que se debe”. Y cuando una disculpa es necesaria y nos disculpamos, podemos cambiar el curso de la historia.

Los pasos para perdonar y pedir perdón

  • Abre tu corazón: Así sea que vas a disculparte con alguien o si es que alguien vienen a pedir tu perdón, abre tu corazón. Desde el momento en que alguien se arrepiente sinceramente de sus actos está brindando al otro una nueva oportunidad de renunciar a su mal comportamiento para dar vuelta la página.
  • No dejes pasar el tiempo: El rencor no debe apoderarse de tí y echar raíces. Si te has dado cuenta de tu error, no dudes en disculparte enseguida.
  • Perdona, pero no justifiques: Si alguien te ha herido lo suficiente como para no volver a confiar, es entendible que sea dificultoso para ti volver a perdonar. No justifiques el accionar de alguien que te ha lastimado sin cesar, pero muéstrate dispuesto a escuchar su acto de arrepentimiento. Sobre todo, aprende a poner límites para que la otra persona sepa que no es válido seguir cometiendo errores sólo porque tú vayas siempre a perdonarlo.
  • Esfuérzate por empatizar: Para poder perdonar es sumamente importante empatizar con quien nos hizo daño, y tratar de entender la raíz de su agresión. Muchas personas agreden o cometen errores porque sienten resentimiento,  envidias, o celos. A veces, comprender estas cuestiones nos ayuda a perdonar.
  • Reconoce que el rencor está afectando tu vida: El orgullo muchas veces no nos deja ver más allá de nuestro ombligo.Y lo cierto es que el rencor afecta negativamente nuestra vida llenando nuestro corazón de odio. Reconocer esto nos puede ayudar a abrir el corazón y estar dispuestos a perdonar.

El perdón es un proceso. Y no se da de la noche a la mañana. El perdón es un regalo precioso que deberíamos siempre estar dispuestos a brindar.

Recuerda que perdonar te ayudará a continuar tu camino sin rencores y con el corazón dispuesto a vivir la vida sin orgullos. Bucea en lo más profundo de tu corazón, y hallarás los motivos para perdonar.

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda Gonzalez Casafús es argentina, mamá y Licenciada en Periodismo. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.