Sólo necesitas 5 minutos y 1 técnica para descubrir la infidelidad según la ciencia

Todos nacemos con la capacidad innata de intuir si alguien está siendo infiel. El desarrollo de ese instinto está relacionado con el instinto de supervivencia.

Mariel Reimann

Tú tienes adentro de ti la habilidad innata de descubrir una potencial infidelidad, aun antes de que ocurra. Todo lo que necesitas son 5 minutos y esta técnica, que aunque probablemente, estés familiarizada con ella, es necesario que sepas cómo usarla.

Todos nacemos con la capacidad innata de intuir si alguien está siendo infiel. El desarrollo de ese instinto está relacionado con el instinto de supervivencia. Si hacemos referencia a la evolución de la humanidad y antes de las pruebas de paternidad, la fidelidad no es únicamente importante en el sentido moral. La fidelidad le aseguraba al hombre que la mujer daría a luz sólo a sus hijos, y a la mujer, le aumentaba las posibilidades de que su esposo se quedara a su lado para protegerla a ella y a sus hijos.

El rol de la fidelidad

La fidelidad es el pilar fundamental de un matrimonio por un millón de motivos. La fidelidad es una forma de respeto, es el resultado de una relación armoniosa, es el reflejo de la confianza en una pareja, es la libertad en su máxima expresión. La fidelidad, es el súper pegamento que, además del amor, mantiene unida no sólo a la pareja, sino a toda una familia.

La infidelidad es, por el contrario, la renuncia a ese compromiso. La ciencia ha prestado especial atención a la infidelidad, ya que parece ser una “epidemia”. Investigadores de la Universidad Brigham Young y de la Universidad de Florida condujeron números estudios que llegaron a la misma conclusión: 5 minutos es todo lo que necesitas para detectar si alguien es infiel.

¿Cómo detectar a un infiel en 5 minutos según la ciencia?

Los estudios consistieron en colocar a varias parejas que previamente habían sido entrevistadas. Entre estas personas había infieles y fieles. Los participantes fueron observados por otro grupo de personas que no los conocían y que no tenían idea acerca de sus relaciones, ni mucho menos, de sus infidelidades.

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En la mayoría de los casos, las personas que observaron a estas parejas por 5 minutos pudieron determinar con exactitud si uno de los dos, o ambos, eran infieles.

La “intuición”

Cuando era adolescente mi abuela siempre me decía que cuando conociera a alguien, lo más importante era esa primera impresión. “Los primeros 5 minutos cuando conoces a alguien, y lo que esos 5 minutos te hagan sentir acerca de ese chico, son los que importan”, siempre me recordaba eso. Con el tiempo entendí a qué se refería.

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Según la ciencia, ese instinto de sobrevivencia con el que nacimos, nos ayuda a analizar y a ver más allá de lo que creemos estar viendo. Si en esos 5 minutos en los que conoces a alguien (del sexo opuesto) algo te dice que no es para ti, algo te detiene, mejor detente. La ciencia y al menos mi abuela están de acuerdo en que lo más probable es que no te estés equivocando.

Por qué hay que tener cuidado con esto

De acuerdo con el Dr. Gary Lawandosky, un investigador científico de las relaciones románticas, la certeza con la que los seres humanos podemos intuir si alguien es infiel, o si alguien es un buen maestro, con sólo observarlo por un breve período de tiempo, parece increíble, pero es real. Por otro lado, también destaca Lawandosky, a veces podemos equivocarnos por lo que hay que tener cuidado de no precipitar nuestro juicio.

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“El secreto”

El secreto, de acuerdo a la ciencia, no está en juzgar a las personas en 5 minutos, ni tampoco está en lo que nos dice nuestra mente, sino en lo que sentimos.

Nada en la vida viene con garantía vitalicia. Incluso las cosas materiales -que tienen una- en algún momento se les acaba. Por eso es sumamente importante movernos con cautela a la hora de entablar una relación con alguien. Todos sabemos que desde afuera y mirando hacia el pasado, la visión es perfecta. El problema es que cuando nosotros somos los protagonista de la historia, a veces seguir al corazón se nos complica.

Una regla de oro que yo siempre sigo, y que también la heredé de mi abuela, es que si tienes que convencerte acerca de algo o de alguien, lo más probable es que no valga la pena. Cada vez que te encuentras en frente de un plato de comida que tú no preparaste, lo primero que percibes es el aroma. Si lo que hueles tiene un aroma “raro” o huele mal, es casi cien por ciento seguro, que cuando lo pruebes, efectivamente, encontrarás algo mal. Si debes convencerte a ti mismo de comerlo, si debes inventar razones de por qué lo que huele mal no tendrá nada que ver con el sabor o con su posible mal estado, entonces es mejor que no lo comas.

En el amor funciona igual, recuerda que fuimos creados para ser felices y para sobrevivir.

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Mariel Reimann

Mariel Reimann estudió leyes en la Universidad de Córdoba, Argentina y vive en Salt Lake City, Utah. Es madre de dos hijas que son la luz de su vida.