Soy madre de una adolescente embarazada. ¿Se acabó la vida para ella, y para mí?

Mucho se habla de la joven que, sin planearlo, se embaraza y trastoca su vida para siempre, pero pocas veces se habla de la familia, de quienes la aman y en particular de lo que vive su madre. Si es tu caso, esto te será de gran utilidad.

Emma E. Sánchez

Una madre de familia pasa por innumerables desafíos y pruebas a lo largo de su vida materna. No son pocas las ocasiones en que una madre va a la cama y no puede dormir por pensar, prácticamente toda la noche, cómo o qué hará para poder ayudar a sus hijos. Las alegrías o tristezas de ellos están directamente relacionadas con su felicidad y tranquilidad.

Son muchos los factores que intervienen para que en una familia una hija adolescente resulte embarazada, pero casi de manera inmediata e instintiva todos los juicios morales o críticas se dirigen, sin dudarlo, hacia la madre de esa niña.

La adolescente que espera un bebé es sin duda la protagonista del torbellino de emociones y sentimientos encontrados, pero ahí, en el fondo, detrás del telón está también una madre pasando un trago muy duro y en verdad amargo.

Si es tu caso o alguna querida amiga tuya o familiar está pasando por esta situación, no estaría de más que lean estas seis recomendaciones que tratan de echar luz sobre un tema complicado y de mucha actualidad:

1. No es tiempo para buscar culpables

El matrimonio puede inclusive colapsar cuando algo así sucede entre los hijos. Las parejas pierden mucho tiempo y energía en peleas, en echarse en cara sus errores y fallas, y solamente consiguen lastimarse. Los abuelos y otros familiares también suelen ser imprudentes con sus comentarios, por lo que debes de estar muy alerta y ser clara con quienes te rodean para no permitirles intervenciones poco asertivas.

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Tu hija bastante sufrirá los cambios y adaptaciones que el bebé le traerá, así que los sermones y regaños pueden esperar para otra ocasión.

2. No tomes decisiones precipitadas

Cuando la noticia de que serás abuela mientras estabas a la espera de un certificado escolar o una graduación, el enojo, la decepción y la frustración pueden hacer estragos. Los sentimientos que experimentas son normales y lógicos, pero no por ello les vas a dar rienda suelta o vas a explotar dañando a los que te rodean, tu vida laboral o hasta tu salud.

Antes de tomar una decisión trascendental, respira, piénsalo y tómate un tiempo para repensarlo por lo menos dos veces, o más, las que creas que necesites.

3. No es tiempo de pelear

Cuando una joven avisa a sus padres que está esperando un bebé no planeado, ellos podrían reaccionar muy bien, con calma y sin gritos, pero conforme van pasando los días, la situación cambia y la frustración y el enojo emergen, los traicionan y comienzan a decir o a hacer cosas terribles. Si el enojo es muy fuerte, sal de casa, ve a caminar y llora o grita, pero, por favor, no pelees, no es tiempo para hacerlo. Hay que resolver asuntos muy importantes, hay corazones que sanar y rodillas que levantar.

4. Respeta las decisiones de tu hija

Los padres criamos a los hijos para que se conviertan en adultos responsables e independientes, y la llegada de un pequeño no cambia esos planes, sólo los acelera. Ya sea que tu hija decida casarse o no, vivir contigo o no, o cualquier otra decisión que tome después de hablarlo, hay que permitir que asuma las consecuencias por mucho que a ti te duela. Alguien muy sabio que pasó por este mismo camino dijo: “Déjalo que se dé sus topes, mientras vamos a preparar la pomada para el golpe”. Tú eres una mujer sabia y sabrás hasta dónde y cómo establecer nuevos límites con tu hija.

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5. Ayudar a veces significa no hacer nada

Si estás acostumbrada o acostumbraste a tus hijos a resolverles todo en la vida, este embarazo puede ser una fuerte llamada de atención para ti. Resolverle el “problema” del embarazo a tu hija, al grado de simular que no pasó nada o que continúe su vida sin preocuparse por su hijo, porque tú lo resolverás, únicamente traerá, a ti y a tu familia, consecuencias aún más graves que un bebé.

Madurar significa asumir las consecuencias de tus actos.

6. Esto no es el final

Tal vez lo que más te duela es pensar que tu hija “echó a perder su vida”, pero eso no es verdad. Tener un hijo nunca será fácil y educarlo o sostenerlo es una tarea titánica, ciertamente, pero tú y yo y muchas más salimos adelante y tu hija también lo hará. Se va a requerir mucho trabajo, habrá sacrificios y seguramente muchas lágrimas, pero la vida no termina así, las cosas cambian y mejoran según nos esforcemos.

Este tiempo tan complejo que vives, pasará. Aprovéchalo para acercarte a tu hija y construir una relación con tal confianza que le ayude a tomar mejores decisiones en el futuro. Por ti, por ella y por el nuevo miembro de la familia, vale la pena. Te lo garantizo.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.