¿Te sientes cansada? Díselo con humor, de esta forma

Con unas ilustraciones cómicas y acertadas, una madre de familia nos muestra cómo compartir con la pareja nuestras necesidades y crecer en armonía.

Marilú Ochoa Méndez

La comunicación en familia, y la delegación de tareas para vivir en armonía, es un gran reto. Continuamente, entablar un diálogo comprensivo, de empatía, es sumamente complicado.

Te confieso que en lo personal, existen ocasiones, más de las que me gustarían, en las que no logro comunicarme con las personas.  Procuro emplear las palabras precisas, tener una voz adecuada, mirar al interlocutor a los ojos, pero termino frustrada por no hacerme entender.

No consigo mostrar literalmente a la persona el mensaje en mi interior.  Y hablando con muchas mujeres a mi alrededor, entre ellas muchas madres, he visto que es un fenómeno común.

Este fenómeno se llama disonancia cognoscitiva.  Como el otro se encuentra en otra frecuencia, el interlocutor no logra hacerse entender, y nos sentimos como la maestra de Charlie Brown (¿recuerdas?), que balbuceaba un diálogo, al que los amiguitos de Snoopy solamente asentían. El contenido del mensaje, nos quedaba a todos en suspenso.

En este artículo intentaremos explorar por qué a veces cuesta tanto comunicarnos, y brindar herramientas que nos ayuden a lograr la división armónica de las tareas en el hogar, y una comprensión profunda en la pareja.

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¿Nos pasa como en Babel?

El libro del Génesis, en el capítulo 11, nos dice que los hombres, sintiéndose grandes e intocables, decidieron crear una torre de ladrillos cocidos, que fuera tan alta que llegara hasta el cielo, de manera que ellos controlaran su destino y no Dios

Entonces, Yahvé los confundió, creando los idiomas. Si los hombres no se comprendían, no podían construir nada.

Estoy convencida que cuando las personas no podemos comunicarnos, nos ocurre el mismo problema que se narra en la Biblia: tenemos un interés escondido, buscamos resaltar por encima del otro, “ganar” la discusión, llegar primero, pisotear. Y de esta manera, sin un corazón puro que pretenda solamente mostrarse abierto para que el otro lo conozca, la comunicación se vuelve un laberinto.

Puede ser el orgullo… y que somos distintos

Puede ser que el egoísmo, la cerrazón y el orgullo nos impidan comunicarnos, pero otra razón de peso es que hombres, mujeres, niños y adultos, somos distintos.  Nuestro cerebro procesa de forma diferente lo que nos ocurre, tenemos distintas prioridades. El escritor estadounidense John Gray, lo definió en una frase simple, que tituló su obra: Los hombres son de Marte, y las mujeres son de Venus.

De esta manera, muchos autores y psicólogos han escrito libros clarificándonos el tema, para ayudarnos a llevarnos mejor.

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Recapitulando, evitando el orgullo, el sobreponernos al otro, y reconociendo las diferencias, podríamos allanar el camino y mejorar la comunicación, ¿cierto?

¡Se nos olvida el humor!

Otro recurso inmejorable para poder comunicarnos mejor entre nosotros, es el humor.  Fue la estrategia exitosa e hilarante que utilizó Mattea Goff, esposa, madre de familia y escritora de cómics virales, como ella misma se autodefine en Facebook.

Para que su esposo comprendiera su cansancio y agotamiento como madre, realizó unas ilustraciones irónicas mostrando con toda claridad cómo es la vida con un recién nacido.  Los comentarios, likes y vistas que tuvo, dejaron claro que tocó una fibra muy sensible, pues mostró con delicadeza y acierto cómo nos sentimos millones de mujeres.

Pero… ¡humor constructivo!, ¿eh?

En una publicación de noviembre de 2018, esta madre estadounidense nos muestra la razón para publicar sus ilustraciones: apoyar el trabajo duro de tantos papás y mamás.

Me encanta esta visión, porque más que pretender exhibir a su esposo, ella buscaba hacerlo ver una realidad que a él le pasaba desapercibida.  Su visión de la vida en familia me encanta: “Creo que sacar adelante una familia es un deporte de equipo, y quiero decir literalmente deporte. No sé qué ocurre en tu hogar, pero en el mío, hay carreras constantes, correteos, ocasionalmente tacleos. En resumen, un reto constante de balance y estrategia“, dice.

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Te compartimos su primer publicación viral, en la que ironizaba sobre la todo lo que ocurre en una noche.

En la primera ,verás cómo mientras ella se despierta continuamente a atender y amamantar a su bebé, su esposo ronca tranquilo junto a ellas. El dato chistoso de la foto es que él no puede alimentar al bebé, ¡tiene pezones inútiles!, y mami es quien se levanta de continuo.

dibujo 1

A continuación verás cómo, ni siquiera recostada junto a su bebé, esta mamá puede descansar tranquila, pues las uñitas de su pequeña la hacen estar al pendiente de mucho más que su sueño y alimentación. Luego, su bebita tira un poco de leche, y se suma una actividad mas a sus agobios. ¡Él sigue teniendo esos pezones inútiles! (jajajajaja)

dibujo 2

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En esta otra ilustración vemos cómo su bebé y su esposo siguen durmiendo con tranquilidad, mientras esta mami acumula reflexiones, inquietudes y un poco de frío

dibujo 4

Para cerrar esta hilarante publicación, vemos cómo el esposo se despierta por la mañana y,  lleno de serenidad comenta con su esposa lo rico que es dormir. Ella no sabe qué sentir, y se recuesta ojerosa.  ¿Verdad que es una genialidad su manera de expresarle a su marido su cansancio extremo? ¡Y apenas pasó la noche!, ¡sigue el día entero con sus demandas y tareas familiares!

Dibujo 5

¿Te sentiste identificada?

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¡La familia, tarea de todos!

La familia es un gran proyecto, que puede convertirse en una pesada carga si no se comparte.  Mantener, atender y hacer crecer una familia, requiere un activo involucramiento de los padres, de manera que la carga no recaiga en uno solo.

Crecer como personas, como familia y como sociedad requiere solidaridad y subsidiariedad. La primera se refiere al ayuda que realizan los iguales, de manera que avancen juntos tomados de la mano. La subsidiariedad, es la ayuda que brinda quien tiene mayores posibilidades al que se encuentra en necesidad, hasta que quien se encuentra en desventaja pueda crecer por sí mismo.

Ambas condiciones son indispensables para que la pareja, las familias y la sociedad crezcan armoniosamente.

Las incomprensiones en familia, y la sobrecarga de las tareas familiares en solamente uno de los padres, generan frustración y agotamiento.  Retomemos entonces un diálogo constructivo, dejando de lado el ego, reconociendo la riqueza interior del otro y sus diferencias, y tomemos el humor para expresar cariñosamente que podemos tomarnos de la mano y ayudarnos en armonía.  ¡Ganaremos tanto!

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Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de siete niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.