Todos sufrimos, no solo los que creemos en Dios

Todos sufrimos por igual y Dios está ahí para consolarnos.

Erika Patricia Otero

Son cientos de personas la que se alejan de Dios debido a que afirman que si Él existiera no permitiría que las personas buenas sufrieran, si no que al contrario, sus vidas deberían estar llenas de éxitos, salud y oportunidades de ser feliz.

Sí, es fácil dejarse arrastrar por ese tipo de pensamientos que nos hacen creer que por ser fieles a Dios no deberíamos sufrir. El problema, es que tanto seres humanos “buenos” como “malos” tenemos que vivir tanto cosas buenas como malas, sin importar si desde nuestro pensamiento creemos que las merecemos o no.

Ni buenos ni malos

Es importante que sepas que ni somos enteramente buenos, ni por completo malos; solo somos seres humanos que requerimos pasar por diferentes situaciones para que en cada una de ellas podamos aprender y conocernos mejor; pulirnos si así lo quieres ver.

Yo no imagino una vida donde todo lo que me pase sea bueno, y mucho menos una donde cada día sea un desastre, no creo que haya un solo ser humano que pueda soportar por entero cualquiera de esas dos situaciones.

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Si crees en Dios, igual vas a sufrir

El sufrimiento en el mundo no está sujeto a creer o no en Dios; todos sufrimos en diferente medida, así que limitar el asunto a que “cada que me acerco a Dios sufro más” es no ver las cosas como son realmente.

Todos hemos tenido que vivir eventos difíciles, y cuando esto ocurre es muy fácil sentir que nos hemos quedado solos o que Dios se ha olvidado de nosotros.

Es vital comprender que no porque seas fiel, humilde y tengas fe, vas a estar libre de malas experiencias o problemas. La virtud de ser portador de esos principios radica en que te dotan de la habilidad para afrontar esos momentos de dificultad.

Sí, al igual que tu son muchísimas las ocasiones en que me he preguntado la razón por la cual, cuando soy más fiel, más espiritual las cosas parecen ir de mal en peor.

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Podría decir que son momentos de prueba para ver que tanto merezco eso que pido en oración, también me he dicho que Dios permite que cosas malas pasen a personas buenas y que solo es un bache en el camino, que la luz la encontraré al final si soy valiente y sigo firme.

La respuesta que he encontrado en situaciones así es que debo estar abierta a APRENDER y a saber ser paciente, a luchar y a perseverar hasta el fin. Así y solo así es que he podido salir adelante, no pongo en duda la existencia de Dios; al contrario, es cuando más me apego a Él y me doy cuenta que si lo busco, estará ahí para sostenerme en esos momentos tan duros de mi vida.

Ricos y pobres, todos sufrimos por igual

Son incontables las veces que he escuchado a las personas quejarse de sufrir por no tener dinero. Con todo, si el ser poseedor de dinero diera la paz que necesitas para ser feliz, entonces los ricos no tendrían problemas de ningún tipo, ni enfermarían y tendrían relaciones afectivas perfectas, pero la realidad es otra.

Ser feliz y tener una vida libre de problemas está mucho más vinculado a tener paz interior, a vivir una vida acorde a tus principios y valores, a despojarte de todo orgullo y saber vencer tu naturaleza a quejarte o ver el “vaso medio vacío”.

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Cuando se aprende a enfrentar esas dificultades diarias con fe en Dios, pidiendo su asistencia constante, nos damos cuenta que JAMÁS hemos estado solos.

Sufrir es parte de la vida, te pido por favor que no pienses que Dios te ha abandonado o que no le importas porque en efecto eres su hijo o hija y te ama. Sufrir es necesario para crecer como ser humano, para hacerte fuerte espiritualmente, para conocer tus debilidades y fortalezas; no temas y descansa en Dios tus penas.

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