Tu adolescente te necesita, hoy más que nunca

Él o ella no son parte de una conspiración para sacarte de quicio, su cerebro es responsable de sus cambios tan radicales, conócelo para amarlos mejor.

Marilú Ochoa Méndez

En una ocasión, hace diez años, necesitaba tomar unas fotos a mi hija de 3 años.  Me encontraba desesperada al no lograr que se quedara quieta en al área designada, así que me la senté en las piernas.  Aún conservo una de esas imágenes con la linda cara de mi nena y la mitad de mi blusa.  Y es que por fin aceptó exponerse a la cámara porque estaba en mis brazos.

El contraste entre esa pequeñita que adoraba estar conmigo y su versión adolescente de 13 años, es abrumador. Hace algunos meses me dijo que quería irse a vivir lejos, que no quería ser como yo y que no tratara de imponerle mi forma de pensar, porque ella era distinta.

Debo confesarte que me afectaron mucho sus palabras. Las sentí como un ataque contra mí.  Gracias a Dios, una amiga con más experiencia, se dio tiempo de escucharme y darme un buen consejo: «No es personal, ella está cambiando, dale chance de autodescubrirse, y no te pierdas el proceso, que será muy hermoso«.

¿Qué le pasó a mi dulce hijo?

¿Convives con algún adolescente?, ¿te ha ocurrido algo así? Entonces, tal vez te preguntas cómo yo, ¿qué ocurrió con mi hijo, que me adoraba, a quien me jactaba de conocer, y por qué este pequeño rebelde lo ha suplantado?

Tu hijo o hija -contrario a lo que piensas- sigue ahí.  Está igual de inquieto que tú, debajo de una avalancha de cambios que aturden y agobian su corazón, y justamente por eso, te necesita mucho.

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Yvonne Labordaterapeuta y formadora en Crianza Consciente, afirma que «la adolescencia es nuestra última oportunidad para ofrecer a nuestros hijos lo que legítimamente necesitan«: conexión, aceptación y amor. ¿Estás listo para aprovechar al máximo esta etapa?

Es importante conocer los cambios físicos, químicos y emocionales que sufren nuestros adolescentes, para empezar a comprenderlos y dejar de sufrirlos.  De esta manera, verás que su mal humor, su rebeldía y sus caras largas no son parte de una conspiración para hacer tu vida mas difícil, sino naturaleza, avance y una bella promesa.

Abren espacio para autodescubrirse

Buscando información sobre el tema, me encontré un video de MuchoMario, YouTuber que retrata la realidad a la que se enfrentan nuestros adolescentes; me impactó en particular la siguiente frase que te comparto: «te sientes mayor y con razón, aunque nunca te tratan como tal, y cuando lo hacen, nunca es en tu beneficio«.

Nuestros jóvenes se encuentran presionados por su apariencia, las exigencias escolares y familiares que pesan sobre ellos, su peso (muy bajo o muy alto), su celular, sus conflictos con amigos… En ocasiones no se sienten comprendidos, y sí invadidos por exigencias que los turban y preocupan.

Además, parece que tienen un imán para atraer la ira de sus papás, explotan con facilidad, defienden su privacidad, quieren dormir mucho mas de lo que nos parece sensato a los adultos, y buscan «salirse del redil», desafiando los sistemas, para autodefinirse.

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Con razón, el comediante y conferencista mexicano Yordi Rosado afirma que «lo único mas difícil que ser adolescente es ser padre de uno de ellos«.

Esta tormenta es necesaria para abrir espacio y que nuestros jóvenes dejen el camino conocido: el que hemos aportado a su vida los adultos que les acompañamos, para que se autodescubran.  ¡No te preocupes! Después retomarán los hábitos, valores y actitudes que has procurado inculcarles.

Ellos experimentan una avalancha de cambios

Los cambios físicos son notables: se desarrollan los caracteres sexuales secundarios de varones y mujeres, llega la menstruación a las chicas, crece el vello púbico, entre otros.  Estos cambios, ocurren solos, cuando se dan es que el cuerpo madura y nos lo hace notar.  Deben reconocerse y aceptarse por parte de los padres y los mismos adolescentes, pero no te quedes ahí, hay cambios mucho más impactantes: los que ocurren en el cerebro.

Hernán Aldana, educador e investigador de la Universidad de Belgrano en Argentina, cuenta que los cambios cerebrales mas destacados son:

El cerebro se reordena, logrando distinto desarrollo en hombres que en mujeres

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Crecen la amígdala y el núcleo accumbens, responsables de el ansia por ser aceptados, la audacia, el gusto por los retos y cambios.  La parte del cerebro que controla ambos es la Corteza Frontal, que no se desarrolla completamente sino hasta los 30 años.  Por tanto, les fallan la empatía, el autocontrol y el buen juicio.

El cerebro pide novedad, y eso incluye riesgos, que ellos buscan deliberadamente, para recibir aceptación y/o para autoafirmarse.

Su futuro llega al fin de semana. Es fundamental para ellos ser aceptados por sus iguales, por eso a veces se integran a la «masa», y por eso son temerarios, y por lograr encajar pueden aceptar algo nocivo.

Los padres pueden capitalizar este crecimiento o sufrirlo

El psiquiatra español Javier Quintero, con amplia experiencia en el tema, nos invita como padres a comprender lo que sucede para actuar en consecuencia, sin engancharnos y con mucho sentido común.

El centro del problema es que nuestros hijos desarrollan dos áreas distintas del cerebro que tardarán en hallar su equilibrio, las dos mencionadas arriba: la amígdala y el núcleo accumbens o hipocampo.

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La solución a nuestros problemas es ser el agente que supla la Corteza Prefrontal mientras esta se desarrolla. El doctor Quintero afirma que esta: «es la parte que piensa, anticipa consecuencias de nuestros actos, planifica, organiza, toma decisiones y sobretodo estaría el control de nuestras emociones«.  Si tu adolescente no posee la capacidad física para autorregularse, ese es entonces tu papel: ser contundente y normativo.

El amor y la aceptación ocuparán entonces el primer lugar en tu labor con tus jóvenes. Viene entonces al caso la bella frase: «quiéreme cuando menos lo merezca, porque será cuando mas lo necesito».  Tú eres el adulto, tú ya pasaste por esa etapa, tú ya definiste tu futuro. Él no quiere que te impongas, ni que te cierres o asustes, él o ella desean que te conectes con ellos para acompañarlos en su búsqueda personal.

Ocupa tu lugar de manera amorosa

Tú debes ser el puerto seguro de tus hijos, buscando sumergirte con ellos en el mar de posibilidades que es su vida, y recordándoles el valor de guiar su vida por los valores, principios como faros en el camino, pero dejándolos navegar a su ritmo.

Para terminar, te comparto algunos consejos mas que te ayudarán a sacar el mayor provecho a esta etapa:

No te quejes de que él o ella no te comprenden, intenta comprenderlos tú primero.

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Busca siempre información para conocer qué les sucede: en libros, fuentes confiables o directamente con ellos: dialoga mucho.

Abre tu mente y tu corazón para re-conocer a tu hijo en esta etapa nueva.

Evita caer en «guerras de poder«, tú eres el adulto. Demuéstrale siempre con cada acción, incluso correctiva, que lo amas y buscas su bien.

Procura negociar más que imponer. Tu autoridad de ahora en adelante no puede basarse en «porque yo lo digo», sino en ayudar a tus hijos a comprender y emprender la búsqueda del bien

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Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de siete niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.