Tu cuerpo habla y estos 8 malestares te están diciendo que sufres estrés

Estos males son tan comunes que jamás imaginarías que son un claro síntoma de estrés,

Erika Patricia Otero

Todos en algún momento llegamos a sentirnos mal anímicamente o a enfermamos más de lo que debería ser habitual. Lo que a veces se esconde tras una serie de malestares aparentemente benignos, pero incómodos, es nada más y nada menos que estrés.

Yo soy testigo viviente de lo que puede hacer una situación tóxica en tu vida. Recién graduada de la universidad, encontré trabajo como secretaria en un instituto de música. El trabajo en apariencia era sencillo, y realmente lo era; sin embargo, quien me hacía la situación complicada era mi jefe, un hombre de un carácter explosivo e impredecible. Yo le tenía terror.

Bastaron solo 7 meses para enfermar del colon. Tuve que ir al médico porque el dolor era insoportable. En la consulta, la médica me dijo que tenía colon irritado, posibilidades de gastritis, rinitis alérgica y que eso junto a mis migrañas eran causa del estrés.

Llegué a un punto donde tenía que elegir, y decidí renunciar. Por fortuna, hubo una serie de incidentes, y antes que lo hiciera, me despidieron. No puedo decir que las cosas cambiaron respecto a mi salud. Los malestares van y vienen, en parte se debe a que no sé trabajar bajo presión y me estreso con facilidad.

Los síntomas de padecer de estrés son múltiples; sin embargo hay algunos que muchas veces por ser tan comunes no son vinculados a ese mal. Los encontrarás a continuación.

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La piel muestra reacciones alérgicas

La alergia o urticaria puede resultar muy molesta, pues la comezón que genera el brote en la piel es incontrolable.
Cuando una persona sufre estrés, el sistema inmunológico se desestabiliza y  el cuerpo libera histamina para combatir los malestares típicos de estar bajo presión. La alergia es la respuesta del cuerpo a un estrés que no desaparece. La piel se irrita con cualquier sustancia a la que nunca fuiste sensible y el resultado es la comezón insaciable de la alergia.
Si bien puedes acudir a un médico para tratar el malestar, una solución inmediata para calmar la comezón es empapar una toalla y ponerla sobre las zonas afectadas e incluso tomar un antihistamínico.

Dolores de cabeza y tensión muscular frecuentes

Más conocida como cefalea muscular en el argot médico. Se trata de los típicos dolores de cabeza que se hacen más frecuentes de lo normal y se acompañan de tensión muscular. Vas a reconocerlo si te duelen los senos paranasales, la mitad e la cabeza, solo la zona frontal (frente) o un solo ojo.
Puede solucionarse tomando un ibuprofeno o la pastilla para el dolor de tu preferencia, pero mejor consulta a tu médico de cabecera.

Problemas digestivos

No es extraño que cuando estamos estresados se haga más difícil ir al baño. De la misma manera, es muy típico que estemos comiendo o dejando de comer debido a la tensión que nos pueda generar una situación.

Todo ese descontrol en la alimentación va a hacer que el cuerpo entre en un estado de «desorden», o que  la diarrea o el estreñimiento se apoderen del sistema digestivo.

El asunto es que esto puede desencadenar en una colitis o colon irritado, tu vientre se inflamará y además de ello puedes llegar a padecer fuertes dolores intestinales e incluso sangrado al ir al baño.

Gripes frecuentes

Es cierto que hay épocas del año que hacen que seamos más susceptibles a enfermar de gripe; sin embargo, cuando tras una gripe se sucede otra y otra sin parar y tal parece que lo normal para ti es estar enfermo, pues ya es señal de estrés.

El estrés hace que el sistema inmune de nuestro cuerpo se debilite y le sea más difícil lidiar con los virus y por ello te es mucho más fácil «pescar una gripe». 

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Tienes acné, otra vez

El acné no es una cuestión que dejamos en la adolescencia para los que mal llevamos las cargas del día a día. Tener acné es normal cuando estamos estresados, pues las hormonas se descontrolan y muchas de ellas generan alteraciones de la piel.
Puedes mantenerlo bajo control comiendo sano, limpiando a diario tu rostro con agua micelar y usando astringentes, pero sin abusar de ellos.

Falta de concentración

Debido al cortisol es posible que se altere mucho más que solo las funciones básicas del cuerpo; la mente también se perturba. Es normal para una persona estresada no saber cómo solucionar problemas mínimos y no poder concentrarse para hallar soluciones a las cosas más imples de la vida. Además de lo anterior, es muy posible que aumente la posibilidad de sufrir ansiedad y depresión.

Caída del cabello 

Que el cabello se caiga es natural, pero que se caiga a montones es cosa del estrés. Pasa que el estrés lleva a los folículos pilosos a una fase de reposo, que hace que con el pasar del tiempo esos cabellos afectados se caigan. 
Sé que puede resultar agobiante la situación pero no es nada que no se solucione sabiendo lidiar con la ansiedad y las situaciones difíciles de la vida.

Maneras fáciles de lidiar con el estrés

Muchos de los síntomas arriba mencionados pueden hacer que tu estrés aumente en lugar de que disminuya; sin embargo, hay cosas que puedes y debes hacer si lo que deseas es tener una salud optima y una vida normal y funcional.
-Practica meditación y relajación. Estas actividades llevarán a un estado elevado de conciencia en el que lograrás concentrarte en lo que más importa y aprenderás a tener control sobre ti misma y tu estado de ánimo.
-Haz ejercicio. El ejercicio hace que tu cuerpo libere endorfinas; ésta es conocida como la «hormona del bienestar», por lo tanto si te ejercitas liberarás tensión y te sentirás mejor.
-Ríe: Una persona que ríe difícilmente se dejará invadir por la dificultades y los pensamientos negativos o pesimistas.
-Rodéate de tus seres queridos y pasa momentos agradables con ellos.
-Duerme bien y por lo menos 8 horas diarias.
-Haz lo que te gusta.
-Aléjate de las situaciones conflictivas.
-Aprende a decir «no».
Poner en práctica esas actividades mejorarán tu calidad de vida de manera paulatina y la de todos a tu alrededor. ¡No dejes que el estrés se apodere de tu vida!
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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.