Tu familia siempre debe tener tu tiempo y estar en primer lugar

Solo tienes una vida y una familia, no pierdas el tiempo o te arrepentirás.

Erika Patricia Otero

La pérdida de alguien a quien se ama nos enfrenta no solo a la más dura realidad; además, nos hace conscientes de las cosas que dejamos de hacer con esa persona. Pero esa muerte duele más, si es la de un hijo.

La vida no te da prórroga

Mi madre suele decir que no tenemos la vida comprada, y es verdad; sin embargo, a veces vivimos como si fuéramos a vivir para siempre, descartando o dejando de lado lo que realmente importa: la familia.

Esto fue justo lo que le ocurrió a Jr Storment, un hombre estadounidense que se dio cuenta de la peor manera que lo que más importa es el tiempo que se pasa con los hijos.

El hijo de 8 años de Storment sufría epilepsia. Una noche mientras dormía, el niño se ahogó debido a un ataque que sufrió, y lastimosamente perdió la vida en el acto. Lo doloroso de la situación, es que Storge antepuso su trabajo a salir y pasar tiempo con su hijo, y ahora lo lamenta.

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Es debido a esto que él recomienda hoy a todos los padres a no hacer lo que él hizo: darle prioridad al trabajo en lugar de a los hijos.

Todo tiene su tiempo y lugar

Trabajar es importante, es gracias al trabajo bien remunerado y placentero que nos sentimos realizados. Pero con el tiempo -y más si sientes que no has hecho las cosas de la manera adecuada- te das cuenta que ese empleo y todo el dinero ganado no son nada al lado de una llamada telefónica en medio de una reunión de oficina que te informe que tu hijo murió y que tú no estabas presente para estar con él.

Eso fue lo que le ocurrió a este dolorido y arrepentido padre. Él, además tuvo que esperar mucho tiempo para volver a verlo,estar con él y darle un último adiós.

Ahora, consciente de sus errores y de que no puede retroceder el tiempo para cambiar las cosas, le recomienda a otros padres que aprovechen todo el tiempo que tengan disponible para pasar con sus hijos y el resto de su familia. Esto, tristemente él lo aprendió de la peor manera, pues las personas que se aman no duran para siempre.

No se supone que sea fácil, pero debes saber equilibrar

Esta vida, sea la creencia que sea que tengas, es para aprender. Hay dos maneras de hacerlo: de la forma fácil o de la difícil.

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Cuando escoges la primera, hay posibilidades de que sufras menos o nada en lo absoluto. Aprendes fácilmente cuando vez las consecuencias de los errores en la vida de los demás o cuando sigues consejos o usas tu sentido común.

Pero si eliges la segunda, vas pasar por todos los dolores que traen las malas experiencias. Y eso fue lo que vivió Storment con la muerte de su hijo y por eso, desde su mismo sufrimiento invita a las personas a no cometer los mismos fallos que él.

Podemos atrevernos a juzgar su actuar y decir que «cómo puede ser posible que priorizara su trabajo a sus hijos». Aun así, te aseguro que ninguno de nosotros piensa que una fatalidad puede ocurrir a una familia feliz, y menos si se trata de un niño.

El asunto es que muchos toman la muerte a la ligera. Además, viven el día a día como si no hubiera un mañana y no toman en cuenta las consecuencias de sus actos. Es así como llega el arrepentimiento, pero ya es demasiado tarde para ello, solo queda no seguir el mismo camino.

No es cuestión de cantidad, se trata de calidad

Esto es algo que muchos padres confunden. Puedes pasar mucho tiempo en casa con tus hijos y mujer, y ser una sombra en el sofá que mueve el dedo sobre el control para cambiar los canales del televisor. Te equivocas si crees que eso es pasar tiempo en familia.

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Puede que solo sean fines de semana alternados; el punto es que emplees esos dos fines de semana o dos sábados al mes, para salir a montar bicicleta con tus hijos, ir a la iglesia, hacer un picnic, ver películas en la tele, armar rompecabezas o ayudarles a hacer la tarea.

Yo puedo recordar a mi padre jugar con nosotras a las escondidas, llevarnos de paseo cada tanto a un río de un pueblo aledaño, ir de compras al supermercado e incluso contarnos chistes. Mi padre es ese tipo de hombre que da consejos «fuerte y claro», jamás se va por las ramas o dice las cosas disfrazándolas; esas son las cosas que más admiro y recuerdo de él en mi niñez y adultez.

Por otra parte, mi madre siempre fue una mujer que nos ayudó a hacer las tareas escolares. También solíamos ir de compras y luego a nuestro restaurante de comida rápida favorito; y de adulta me ha enseñado mucho de la vida. En serio, el día que ellos ya no estén conmigo, será lo que más recuerde y añore de mis padres.

Nunca es tarde para valorar lo que se puede hacer por quienes amas; es todo lo que puedes dejarles y nos dejarán, y eso es lo que durará toda la vida.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.