Tu hijo, ¿necesita en realidad un nuevo iPhone?

Fernanda Gonzalez Casafús

Nos gusta complacer a nuestros hijos. Pero a veces debemos saber cuándo es un deseo y cuándo un simple capricho

Estoy asombrada de la cantidad de adolescentes que exigen a sus padres tener un iPhone. Conozco casos de matrimonios que se han endeudado por comprarle el último modelo a su hijo adolescente. Y aunque a todos nos gusta complacer a nuestros hijos, es nuestro deber enseñarle acerca de conceptos como esfuerzo, consumismo, valores, entre otros.

Para ser sincera, no sé prácticamente lo que es un iPhone. Nunca tuve ningún producto de Apple en mi hogar ni tampoco usé uno. Mi teléfono celular por cierto lo compré hace ya 4 años, funciona de maravillas y no veo el motivo por el cual debería cambiarlo.

Por qué ellos quieren un iPhone

Podríamos decir que los jóvenes prefieren un iPhone por sus características físicas, sus iconos, su versatilidad y funcionalidad, y por sus altísimos estándares de calidad, además del buen servicio post venta. Y aunque todo ello sea cierto, podemos decir que los adolescentes y jóvenes también prefieren estos teléfonos porque simplemente está de moda.

Las características estéticas de estos móviles son un componente preferencial a la hora de elegirlo sobre otros. Pero además hay una creencia generalizada de que Android no funcionará del mismo modo que iOS, entonces ahí lo tienes a tu hijo desplegando toda una serie de argumentos técnicos que no sabrás refutar, hasta que acabarás desistiendo de querer convencerlo en que compre el móvil que está en oferta.

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Cuando el deseo se convierte en obsesión

En los últimos años hemos sido testigo de cómo  mucha gente se desespera tratando de conseguir lo último, lo que está más a la moda, o la última tendencia. Muchas personas se han endeudado o han hecho cosas ilícitas para obtener el último modelo de iPhone. Por ejemplo, el caso del  joven oriundo de China vendió uno de sus riñones, o el hombre que contrató a gente de la calle y les prometió dinero y comida a cambio de que hagan fila en la tienda, y así obtener primero el último modelo de iPhone.

Esta obsesión está marcada por un deseo irrefrenable de obtener aquello que se piensa imprescindible. Si llevamos a nuestros hijos por un camino en donde no sepan distinguir lo necesario de lo deseable, pronto se encontrarán en un callejón camino a la obsesión.

Decir no cuando es necesario

Mis hijos de 4 y 6 años me piden casi todos los días que les compre huevos de chocolate con sorpresa. Me encantaría complacerlos, y si lo haría sin pensar, les compraría uno por día sólo para ver sus caritas de felicidad. Pero no. Es necesario saber decir que no, por el bien de ellos.

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Del mismo modo, tu hijo no necesita el último modelo de iPhone. Simplemente lo desea. Porque lo tienen sus amigos, porque está de moda y porque simplemente es sensacional. Si lo puedes comprar, genial. Pero ¿qué sucede cuando no puedes comprarlo y todos tus ahorros van a parar en ello?

No digo que jamás le compres algo que desea, pues de hecho es gratificante ver cómo se cumplen sus anhelos. Pero sí que debemos ser firmes para no sucumbir ante cualquier capricho y poder explicarles a nuestros hijos acerca del esfuerzo, el valor de las cosas y la autonomía. Pues, no te olvides que quien paga luego el abono mensual eres tú. Y de pronto,  si le compras el teléfono es una buena oportunidad para animarlo a que sea él mismo quien pague su cuenta mensual.

Enseñar el valor del esfuerzo

Obtener lo que quieren sin esforzarse es lo que aprenden nuestros hijos cuando le damos todo lo que piden. Si no comenzamos a inculcar el hábito del esfuerzo diario en los niños cuando son pequeños, pronto tendremos a hijos adolescentes pidiendo sin cesar y haciéndonos responsables de todo lo que “no” tienen.

Enseñemos a nuestros hijos que todo lo que les brindamos lo hemos conseguido con esfuerzo, para que el día de mañana ellos valoren lo que tienen y se sientan agradecidos. Una persona que no valora el esfuerzo de los demás -ni el suyo propio- suele frustrarse rápidamente ante los acontecimientos de la vida cotidiana.

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  • Enséñale desde pequeños que hagan sus tareas y se sientan responsable por ello
  • Si quiere una mascota, negocia con tu hijo qué actividad tendrá a cargo (sacarlo a pasear, darle de comer, bañarlo, etc.)
  • Háblale acerca de cuántas horas trabajan mamá y papá para comprar la comida que tienen sobre la mesa
  • Cuando algo se rompe, intenta arreglarlo y no lo sustituyas por algo nuevo inmediatamente
  • Motívalo a que cuide su ropa y sus pertenencias

Y sobre todo sé tú el ejemplo que ellos quieran imitar. En una sociedad de consumo altamente materialista es una tarea harto difícil enseñarles a los hijos acerca del valor de las cosas y el esfuerzo. Con empeño y paciencia lo conseguirás. ¡Adelante!

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda Gonzalez Casafús es argentina, mamá y Licenciada en Periodismo. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.