¿Tu hijo no quiere comer? 5 formas de lograr que el momento de la cena sea relajado y divertido

Si tu hijo no quiere comer ésto o aquello intenta con estos consejos para preparar los menúes más ricos y sanos


Fernanda Gonzalez Casafús

Todos los niños pasan por una etapa en la que eligen minuciosamente qué comer. Y somos muchas las madres que pensamos todos los días qué podemos hacer para que nuestros hijos coman más verduras o platos más saludables. Quédate para averiguarlo.

Si eres madre seguramente coincidirás conmigo en que más de una vez has levantado el plato lleno de tu hijo de la mesa, porque se ha negado a probar bocado. No estás sola. Nos ha pasado a todas. Soy de las que no obligo nunca a comer, sino intento que mis hijos lleguen con apetito a las comidas fundamentalmente, y busco la manera de que prueben cosas nuevas. Muchas veces sin éxito.

No puedo decir nada. Yo de pequeña no comía casi nada de verduras. hasta los 10 años mi menú consistía en papa, lechuga (que ya era mucho), carnes, pastas, en muchas variantes, y frutas variadas. Mi madre nunca me obligó a comer algo que yo no quería, y se lo agradezco enormemente. Y hoy, hago lo mismo con mis hijos. Ahora, de adulta como una gran variedad de verduras y comidas que antes ni probaba. Así que, con esa idea, y con el tiempo, un niño que de pequeño no come variado, puede ir adicionando nuevos alimentos a su alimentación.

Mientras tanto, como madres, debemos seguir intentando que nuestros hijos prueben comidas para que su repertorio alimenticio sea variado y en consecuencia, saludable. En el libro del pediatra español, Carlos González, titulado “Mi niño no me come“, el especialista ahonda en las inquietudes de las madres ante la negativa de comer de sus pequeños. Básicamente lo que él propone es abordar una mirada hacia el niño y desdramatizar el hecho. Es decir, que si el pequeño no come es probablemente porque no tenga hambre o no le guste. Por lo tanto, dejar de obligar al niño a comer a través de chantajes y opresiones hará que toda la familia se sienta más aliviada y el niño se sentirá respetado.

Es completamente normal que los niños en su temprana infancia tengan períodos donde rechacen algún tipo o grupo de alimentos y también que tengan épocas donde sólo quieran comer su comida favorita. Cuando eso sucede, hay que tratar de compensar con otros alimentos para suplir las posibles carencias nutricionales. Por ejemplo, mi hija come fideos pero no le gusta la salsa de tomate, come pizza pero con poquita salsa, come carne pero sólo con mayonesa, etc. y no come casi nada de verduras. Entonces, intento que coman un par de piezas de frutas al día para completar el aporte nutricional de lo que pueda estar faltando.

Hacer las comidas más saludables y divertidas

El sitio Mail Online brinda una serie de consejos aportados por nutricionistas experimentados, con los cuales los padres podrán reducir el estrés que significan para muchos la hora de las comidas de sus hijos, así como lograr una dieta más saludable.

1. Cambia tu perspectiva

Al etiquetar a nuestros hijos como “quisquillosos” con las comidas no hacemos más que agregarle un componente de estrés a la situación y encasillar al niño. El primer paso para relajarse ante el estresante momento de la comida es cambiar la percepción que tienes como padre. Es decir, hay muchos factores que inciden en los cambios de gustos y preferencias de tu hijo por las comidas.

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Si lo miras desde otra óptica, cuando te das cuenta que sólo se trata de una etapa, podrás relajarte un poco más. Claro, siempre, y desde que son muy pequeños, intentarás todo para que pruebe todo tipo de sabores, pero si hay una etapa en la que tu hijo se niega a comer lo que has preparado, comprende que puede ser completamente normal. Por otra parte, cuando obligas a un niño a comer más de lo que él quiere, se convierte en una situación estresante para ambos, pues las expectativas de ninguna de las dos partes se están cumpliendo. En lugar de ver a los niños como no conformes, podemos reconocer esta muestra de independencia en las comidas como completamente apropiada para su edad.Intenta escoger alimentos saludables desde la más tierna edad, para educar su paladar, y no lo oprimas ni lo obligues a comer si no quiere. Disfruta con tu hijo el momento que pasan en familia cenando en vez de sólo preocuparte por lo que lleva a su boca.

2. Adaptate a sus gustos

Si a tu hijo le gusta el pollo, y vas a cocinar pollo picante, no pretendas que lo coma, sino intenta separar una porción para él sin especias. Adaptarse a los gustos de los niños no significa que debamos complacerlo en todo y que si todos los días quieren comer hamburguesas se las preparemos. Adaptarse a las preferencias alimenticias de los niños significa más bien comprender sus gustos y amoldarse a ellos intentando que coman más y mejor, respetando lo que a ellos les gusta.

Una de las tácticas que pueden funcionar muy bien es escoger alimentos en los que ellos mismos puedan servirse. Por ejemplo, yo suelo llevar las bandejas con comida a la mesa y cada uno de nosotros se sirve lo que le parece. Mis hijos, al servirse solos, sienten cierta independencia y comen con mucho más agrado. He notado además que cuando se sirven solos repiten un segundo plato (si la comida les ha gustado, claro) pues les encanta meter la cuchara en la olla y llevarlas a su plato.

3. Intenta que prueben algo nuevo

Alentar a nuestros hijos que coman nuevos alimentos es algo que debe hacerse desde muy temprana edad. Si desde muy pequeños educamos su paladar en los mismos sabores de siempre, o en sabores demasiado fuertes, demasiado salados, o demasiado dulces, no quedará demasiado lugar para que les guste todo tipo de vegetales.

Una de las formas es comer junto a los hijos los mismos alimentos desde que son muy pequeños. Si el niño tiene 1 año y vas a cocinar brócoli, siéntalo en su sillita con algunos pedacitos sobre su bandeja y que él mismo vaya experimentando su textura y sabor; asimismo, que te vea a tí también comerlo.

La insistencia sin presión es una buena aliada. Si ofrecemos el mismo alimento unas cuantas veces a la semana probablemente nuestro hijo lo terminará probando y le gustará. Elogiar a los niños por probar nuevos sabores es beneficioso, pero si decide no hacerlo o no comer lo que uno de da, no es bueno reprenderlo ni enojarse; mucho menos castigarlo.

4. Brinda tu ejemplo

Si desde pequeño tu hijo ve que tú no comes verduras o frutas, no esperes que él lo haga. Para que se anime a probar nuevos alimentos él debe ver cómo en su hogar desfilan en la mesa las distintas opciones. Sírvete verduras en el plato, para alimentar su curiosidad y hacer que él también quiera probarlas.

Asimismo, intenta tener en casa siempre a mano una fruta o snack saludable antes de que el niño caiga en la opción de las galletas cuando tiene hambre. Los sabores de los productos industrializados pueden influir mucho en las preferencias que los niños tienen por los sabores y nuevos alimentos.

5. Deja a tu hijo cocinar

Del mismo modo en que les gusta servirse solitos, a los niños les encanta preparar los alimentos. Mi hijo de 3 años trae la silla a la cocina y se dispone a pararse sobre ella para estar a la altura de la encimera y así ayudarme a preparar la cena. Mientras tanto, cuando hago la ensalada, come un trozo de tomate o toma con sus deditos la zanahoria rallada. Involucrar a toda la familia en la preparación de la comida puede aliviar el estrés de pensar en lo que irá a comer o no comer nuestro hijo. El hecho de que los niños se involucren en el preparado de los alimentos los hace tener una actitud más positiva hacia los mismos y es más probable que quieran luego probar los alimentos que ellos mismos han preparado.

La alimentación de nuestros hijos es un tema muy importante, pues queremos que crezcan sanos y fuertes. Si tienes dudas acerca de la ingesta diaria nutricional de tu hijo, no dudes en consultar con un médico.

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda Gonzalez Casafús es argentina, mamá y Licenciada en Periodismo. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.