Tu hijo se puede perder en tu propia casa

En la vida de tus hijos nada sustituye tu amor y compañía. Tú eres su guía, no lo sueltes de tu mano, siempre necesitará tu consejo y compañía.


Diana Cantor Martinez

En algún momento de mi vida, viví por tres meses en casa de Fabiola, una amiga. Ella una mujer muy trabajadora. De martes a domingo no tenía descanso y cuando llegaba el lunes, apenas tenía energía para ir a pagar las cuentas. Luego se dedicaba a los quehaceres semanales del hogar y en algunas ocasiones se tendía en el sofá frente a la televisión para quedar profundamente dormida. Era un descanso más que merecido. Fabiola tenía 4 hijos, pero en casa sólo vivía con Anderson, su hijo menor, que debía tener cerca de 15 años. Él era un chico muy solitario.

Inició el verano y con él llegaron las vacaciones para Anderson. Él dormía en la habitación contigua a la mía. Yo salía de casa cerca de las 9 de la mañana y regresaba sobre las 7 de la noche. No sé a qué se dedicaba Anderson en esas horas en que yo no estaba, pero al salir y al regresar siempre estaba al frente de su computadora.

Yo debía caminar por diez minutos antes de llegar a mi trabajo y durante esos minutos, muchas mañanas no pude evitar pensar en Anderson. Me entristecía verlo allí consumido en un mundo virtual de videojuegos. En ocasiones intenté hablarle, pero era un chico muy frío y distante, siempre me cortaba rápidamente con su actitud. Me sentía culpable, nunca supe cómo acercármele y hablarle de Dios y de la vida.

Espero siquiera haber plantado una semilla en su corazón: dejé una pequeña nota sobre su computadora antes de partir “Gracias por todo, Anderson, y recuerda que Dios te ama”.

Tu tiempo es el mejor regalo que puedes darle a un hijo

Sí, no tengo muchos consejos hoy para darte, sólo éste: ¡Dedica tiempo a tus hijos! Muchas personas dicen que no importa si no es en cantidad y que lo importante es la calidad. Yo creo que las dos cosas juegan un papel importante.

Entre más tiempo puedas compartir con tu hijo, más oportunidad tendrás de vincularte emocionalmente con él, enseñarle las cosas importantes de la vida, transmitirle valores e inculcarle el amor a Dios. Pero debes cuidar que entre los dos se establezca un vínculo sano, libre de reclamos, peleas y confrontaciones. Siempre debe haber lugar para las expresiones de afecto, los besos y los abrazos. La disciplina y las reglas son parte de este contrato que estableces con él, pero procura que prevalezca siempre el respeto mutuo.

Tu hijo podrá tener sus espacios, pero sabrá que puede recurrir a ti en el momento que te necesite y siempre estarás para él.

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No permitas que tu hijo se pierda dentro de tu propia casa. Nada sustituye tu amor y compañía. Tú eres su guía, no lo sueltes de tu mano, ni aun cuando creas que está listo, porque aun en ese momento necesitara de tu consejo o de tu compañía simplemente.

Toma un momento para compartir …

Diana Cantor Martinez

Hay un momento de la vida en que descubrimos que necesitamos un cambio para poder avanzar y crecer reconoce el momento y no pierdas la oportunidad.