Tu pareja no es tu hijo, no te comportes como un progenitor

Un matrimonio es una unión de iguales. Si te estás comportando como el progenitor de tu pareja, lee este artículo.

Erika Patricia Otero

El sentimiento del amor muchas veces puede llevarnos a comportarnos de maneras que nosotros jamás esperamos que sucediera.

En ocasiones, personas que no eran celosas, se vuelven completamente desconfiadas y temen que “alguien” quiera quitarles su pareja. Otras personas en cambio sobreprotegen a sus cónyuges a un punto que les hacen casi todo.

Puede ser que tras el matrimonio quieras demostrar todo el amor que sientes por tu cónyuge; hay muchas maneras de hacerlo y depende mucho del lenguaje del amor que tu manejes. En ninguna parte de la teoría de Gary Chapman dice que comportarse como un progenitor sea uno de estos.

¿Por qué no debes comportarte sobreprotectoramente con tu cónyuge?

Cuando una pareja decide casarse, sabe que esta relación es de iguales. Ambos tendrán que poner de su parte para sacar adelante el matrimonio; esa es la única manera de llegar a ancianos juntos con su amor intacto y renovado.

Afortunadamente, esto pasa en muchos matrimonios que lograron el éxito marital; sin embargo, hay parejas que no logran pasar su vida juntos. Esto es porque tienen un concepto erróneo de lo que es el matrimonio y su rol dentro de esta relación.

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Ahora, cuando uno de los cónyuges comienza a comportarse como una madre o padre, tarde o temprano; la pareja se sentirá hastiada y empezarán los conflictos. Por esto, tan pronto como esto empiece a pasar, quien es tratado como un infante debe hacer sentir su incomodidad y ponerle un límite.

Es completamente normal que quieras tener detalles tiernos con tu cónyuge. Pero no hay que confundir los roles de ambos. Son esposos, no padres y tampoco hijos. Pese a eso, muchas personas pueden empezar a actuar de maneras poco adecuadas respecto a su cónyuge. Por ejemplo, elegirle la ropa que usará el día siguiente, decirle qué comer o como debería peinarse.

Es probable que pocas veces veas a un hombre comportarse de esa manera; puede haber casos, pero comparados con el número de mujeres que se comportan así, son mínimos. La situación, es que estas conductas están tan arraigadas en algunas culturas, que no son vistos como lo que son: una alteración en los roles matrimoniales.

¿Cómo notar si tu cónyuge actúa como “una madre” o “padre”?

1 Se hace cargo de organizar la vida del otro

El cónyuge que asume un rol de progenitor se hace cargo de organizar la vida del otro. Se vuelve como una especie de asistente que le recuerda a su pareja todo lo que tiene pendiente. Ya sea citas, médicas, compromisos de trabajo, toma de medicinas. El punto acá es hacerle la vida más fácil al otro.

2 Es quien elige por el otro

El cónyuge que asume un rol de progenitor empieza a hacer elecciones por su pareja. Todo es elegido por él o ella; la ropa a usar, lo que puede o no comer o incluso el perfume que mejor le queda.

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Puede ser desde leves sugerencias, hasta enojarse porque no hace lo que dice. La situación es delicada porque si no se pone un fin, terminará coordinándole toda la vida.

3 Critica y regaña constantemente

Tal y como un progenitor lo haría, el cónyuge no va a dudar en criticar y regañar a su pareja. Es como si dejara de ver a su pareja como lo que es y en su lugar viera a un niño que necesita ser llamado al orden.

Lo peor de todo es que usa el tono que usaría un progenitor. Ya viviste esto y es un fastidio tremendo tener que soportarlo de nuevo en manos de tu pareja.

4 Hace todo por el otro

Le limpia los zapatos, organiza la ropa y otra serie de labores que deberían ser compartidas por ambos. Inclusive podría hasta llegar a asear a su pareja. No hay equilibrio ni reciprocidad; la realidad es que el otro se hace cargo de absolutamente todo.

5 Se molesta por no obtener reconocimiento

Este tipo de cónyuges por lo regular quiere reconocimiento por sus acciones. Necesita y quiere ser “valorado” por su esfuerzo. Termina por victimizarse porque siente que su pareja no es lo suficientemente agradecida.

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¿Por qué sucede esto?

Hay varias razones por lo cual sucede esto:

  • Cultura y tradiciones que “venden” la idea de la mujer sumisa que es esposa consagrada.
  • Dependencia emocional y temor a ser abandonada.
  • No se siente digna de recibir, solo está dispuesta a dar y sacrificarse.

Consecuencias

Aunque aparentemente este tipo de dinámica matrimonial podría funcionar; la realidad es que con el tiempo pasa factura a la relación generando así la aparición de los siguientes problemas.

  • Problemas en la intimidad sexual que pueden hacer extinguir los encuentros sexuales.
  • Frustración, impotencia y hastío debido a la sobreprotección al que el cónyuge es sometido.
  • Insatisfacción en la pareja que lleva al desgaste y a conflictos constantes.

Posibles soluciones

1 Una buena opción es sentarte a hablar de manera clara y contundente con tu pareja y hacerle saber cómo te sientes por su trato. Puede ocurrir que en primera instancia se enoje; por esto es necesario ser asertivo y amable para entender el porqué de su actuar.

2 Ahora, para que haya fallos en una relación, la responsabilidad recae en las dos personas. Uno es el que actúa como madre o padre, pero el otro está dispuesto a ser beneficiario hasta que ya se siente invalidado. Asumir la cuota de responsabilidad en el actuar del otro.

3 Establecer límites de comportamiento es importante para que ambos puedan tenerlos presentes y de esta manera poder volver a tener el control de sí mismo cuando los roles se empiecen a descarrilar nuevamente.

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4 Si por ustedes mismos no pueden poner un alto a la situación, lo recomendable es acudir a un terapeuta de pareja.

Si algo que deben tener presente desde el mismo inicio del matrimonio es que ustedes son “iguales”. Deben recordar que ambos son compañeros voluntarios de existencia y como tal deben esforzarse de igual manera por la relación. No es correcto descargarse en el otro y mucho menos asumir responsabilidades y roles que no le corresponden.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.