¿Tu smartphone o tu pareja? Si has dudado, estás en problemas

Una adicción más que "promete" dañar todas tus relaciones afectivas.

Erika Patricia Otero

Nada mata más el amor que el descuido. Y justamente el descuido es lo que pasa cuando das prioridad a otras cosas antes que a tu pareja.

Hoy día es muy común ver a las personas andar cabizbajos todos con una sola cosa frente a ellos: su smartphone. Esto no sería un problema si no se le diera la prioridad que se le da; y es peor cuando el móvil pasa a consumir el tiempo que deberías dedicarle a tu cónyuge.

Tu me dirás: «Pero si es normal que revise mis redes sociales de vez en cuando», «Es que me gusta saber qué hicieron mis amigos solteros el fin de semana» o «Es que solo lo uso para mirar mis redes sociales cuando voy al baño». Las excusas siempre existen, pues necesitas justificar el tiempo que gastas mirando tu móvil; racionalizarlo de alguna manera, le da la importancia que tú necesitas que tenga para seguir evadiendo tu responsabilidad conyugal.

¿Por qué resulta tan dañino para el amor?

Porque estás supliendo a una persona por una cosa. Antes, tu tiempo libre (de hijos porque están durmiendo, o de vacaciones donde una tía, de trabajo, porque estás de descanso, etc) lo invertías en hablar con tu pareja, en salir a cenar, en ver películas o en la misma intimidad; pero ahora no, porque parecería que a veces prefieres tener una vida activa virtual a una real y tangible.

A ti te importa más esa partida de candy crush (o del juego que sea) que dejaste a medias, o ese debate del grupo de whatsapp que estaba tan buena sobre esa película o chisme que descartas literalmente las necesidad de de tu pareja. Lo peor es que llevas a tu pareja, al que rechazas de manera constante, a que busque cómo o con quien distraerse, porque tú sencillamente no estás para él o ella.

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La distancia emocional que genera

Un estudio publicado en el Journal of Applied Social Psychology descubrió que rechazar a tu pareja a favor del teléfono móvil (acto al que llaman phubbing) lo que origina es una gran insatisfacción emocional que termina distanciando a las parejas, tan lentamente que no se dan cuenta de lo que está pasando hasta cuando el problema ya se adueñó de la relación.

Imagina que de por sí, sin smartphone de por medio, es ofensivo el hecho de que tu pareja muestre poco o ningún interés en lo que tienes por decirle; que hable mientras tratas de contarle algo, te interrumpa o de hecho te ignore de manera tajante, hace que sientas esa leve espinita de rabia y rencor clavarse cada vez más en tu conciencia y corazón.

Me dirás exagerada, pero no lo es. Solo has el ensayo, siéntate con tu pareja y sinceramente pregúntale qué es lo que haces que más le molesta; si te dice que el tiempo que pasas frente al móvil o al computador, -o si es peor- mientras tratas de hablar del tema con él o ella, saca el celular para «ver las redes», ya me dirás qué tan molesto es.

Una adicción más

El «phubbing«, nombre que en los Estados Unidos le dieron a ese tipo de acción, cae dentro del catálogo de las adicciones. Una más a la lista, y sí, aunque no nos guste en eso se convirtió porque es un acto que se justifica, está fuera de tu control y además está deteriorando tu vida y tus relaciones afectivas.

También roba el tiempo de tus hijos

Y sucede. Si antes te quedaba poco tiempo para ayudarles con las tareas o para un juego de mesa o un paseo en bici, ahora menos porque estás concentrado en tu móvil en lugar de las necesidades de tus hijos.

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No sé si hayas visto por Internet un vídeo de una madre que está con su hijita en lo que parece ser un consultorio médico, y la niña pequeña -quizás no supera los 5 años- reclama atención de la «madre», una mujer que está enganchada a su smartphone y le da pequeños empujones porque la niña se le cuelga del brazo y la llama sumergida en llanto.

¿Te parece ese actuar justo? Si de por sí hay padres y madres que por la razón que fueran no daban tiempo suficiente a sus hijos, y como respuesta, estos en su adultez se desvincularon de sus progenitores, pues con actitudes como la de esa mujer pueden causar en una niña rechazada a favor de un teléfono celular.

El control lo tienes tú

Como todo en la vida, si cedes el control de tu vida a objetos, sustancias o personas, vas a caer bajo y serás dominada/o como no tienes idea por esas situaciones externas que tomaron el control de tu voluntad.

Por eso lo que te recomiendo es que sepas repartir el tiempo que inviertes en esa distracción, y que sea eso justamente: una leve distracción.

Destina solo un momento del día para ver las redes desde tu móvil, si debes contestar un mensaje de tu jefe pues hazlo y ya, dejalo quieto. Que si es la hora de cenar, que sea en familia y lejos del celular; que es la hora de dormir: celular fuera del cuarto y en modo avión para que no interrumpa lo que sea estés haciendo con tu pareja.

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Así, poco a poco recupera el control de tu vida, sé generosos y justo con el tiempo que le dedicas a tus seres amados; de lo contrario, lo único que te queda es pasar una vida solo en compañía de tu smartphone.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.