Un papá no es solo quien engendra, es mucho más que eso

La vida te dio uno de los mejores regalos que puede otorgar a un ser humano, no lo desprecies.

Erika Patricia Otero

Por años creí que la presencia de un padre en la vida de los hijos no era necesaria. Para ser honesta, en mí había mucho de rabia debido a mi propia experiencia. Pese a eso, ahora que soy adulta debo reconocer que un papá es necesario en la vida de los hijos; porque cuando creces, cuando te haces adulto sientes la carencia de su presencia.

Lo triste es que muchos hombres no son conscientes de lo importantes que son en las vidas de sus hijos. Y es que como dice la canción de Franco de Vita «No basta» con ser proveedor, con llevarlos a la escuela y dejar la educación en las manos de otros. Para un hijo no es suficiente con que estés ahí de cuerpo; cuando no participas de su crianza, cuando no escuchas sus problemas, sus miedos o sus inquietudes.

Lo que es peor es que muchos quieren hacer su papel de padres cuando ya no pueden. No pueden porque sus hijos se hicieron adultos y son capaces de tomar sus propias elecciones, y están prontos a ser padres.

¿Quien viene a ser un modelo de padre perfecto?

En definitiva un padre no es quien engendra. Engendrar es muy fácil; lo difícil es estar ahí para sus hijos, proveer y participar a partes iguales en la crianza de sus niños enseñando, escuchando, jugando, educando, guiando y dando amor.

Así el asunto, padre podría ser cualquier hombre valioso y de buenos sentimientos que esté dispuesto a ofrecer a ese niño o niña todo lo que significa ser papá.

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A ser papá también se aprende

Es lo mismo que a ser mamá. Para estos dos roles no se nace con el conocimiento solo por estar dotado del poder de dar vida a un hijo.

Ahora bien, parece básico decirlo, pero para dar vida a un niño se necesita de un hombre y una mujer. Es por ello que la labor de la crianza recae tanto en papá como en mamá. Y sí, aunque cada uno por su parte pueda hacerlo solo en caso que uno de los dos falte, lo ideal para un niño es ser criado por ambos.

Ser papá es estar dispuesto a:

Aprender, a equivocarse y a corregir su camino. También necesita estar dispuesto a servir, a ayudar, a amar de manera incondicional. Además, debe dejar de lado el egoísmo, debe controlar sus miedos, a disfrutar de sus hijos y a luchar por estar ahí en todo momento.

La realidad es que si lo vemos con la mano en el corazón, un papá es importante porque es quien forma el carácter y ayuda a sus hijos a ser seguros de sí mismos. Un hijo recibe de su padre la oportunidad de conocer el mundo, de socializar.

Además, si el hijo es niño recibirá el ejemplo de cómo se tratan a las mujeres; y si es niña, su padre determinará -para bien o para mal- el tipo de hombre que elegirá como pareja. El padre enseña reglas, valores y principios. Protege y guía a los hijos en la toma de decisiones.

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Sea cual sea la situación de una pareja que comparten paternidad, la verdad, es que jamás dejarán de compartir la responsabilidad de la crianza de los hijos en común. Pueda que al inicio la guerra de egos de los padres gane la partida; pero siempre deben tener en mente que por encima de ellos están los hijos que no pidieron venir al mundo. Ustedes van a ser responsables hasta el día de sus muertes por esos hijos; eso es algo que nadie jamás debe olvidar.

Cómo es crecer sin un padre

Es sentir un vacío que jamás se llena. A veces miramos a aquellos adultos que sí tuvieron ese privilegio; y ver cómo esa relación les hace más felices pues no se sienten incompletos y abandonados. Es como si toda la vida buscarás en otras personas ese padre jamás llegaste a tener; pero nadie llena ese vacío ni calma ese dolor.

No es que no se valore el esfuerzo materno, ¡claro que así es!. Sabemos que mucho de nuestros logros se lo debemos a sus esfuerzos y sacrificios; pero no se deja de sentir ese vacío en lo profundo del alma.

Como sea, todos los que crecimos siendo criados solo por nuestras madres, por la razón que sea, sabemos que no deseamos que nuestros hijos pasen por lo mismo. Queremos que ellos no se sientan tristes y lloren en silencio por esa falta de amor, por ese rechazo y ese abandono. Por todo aquello, nos esforzarnos por dar a nuestros hijos los mejores hogares posibles, una mayor seguridad y mucho amor.

Te invito a que si eres padre, hagas lo mejor posible para que tus hijos no sientan tu carencia. Dedícales más tiempo, juega más con ellos, dales consejos, guíalos, abraza a tu esposa. Pero lo más importante de todo: empéñate por darles mucho amor y un buen ejemplo; pienso que es lo mejor que puedes hacer por ellos, más que dejarles dinero o tierras.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.