Vivimos «en automático» sin valorar el aquí y el ahora

Liberarte de la monotonía da sentido a tu vida y la cambia de manera radical.

Erika Patricia Otero

Cuando vives recordando tu pasado o soñando un posible futuro, te estás perdiendo la magia del presente. Esa fue una verdad que descubrí hace un tiempo, y que me hizo consciente del grave error que estaba cometiendo. Cuando caí en cuenta de esto, fui consciente de los años que viví en una especie de limbo.

Literalmente, me perdí fechas y eventos especiales al vivir en dos tiempos: extrañando y anhelando. En ese momento decidí no dejarme llevar por el deseo de huir y no enfrentar mi presente. Además de lo anterior, descubrí gracias a un maestro espiritual las dos siguientes verdades que revelaré a continuación:

«Vivir en el pasado te enferma de depresión,

anhelar un futuro inexistente te enferma de ansiedad».

Con esas dos certezas bastante claras, me empeñe en vivir cada día en el » aquí y el ahora»; me resultó algo complejo, pero no imposible, aunque debo admitir que aun sigo en la lucha.

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Lo que hice para dejar de vivir en modo automático

Lo primero que elegí hacer fue ser agradecida. Cada mañana al levantarme daba gracias por un día más de vida y la oportunidad de hacer nuevas cosas. Para resumir, daba gracias de viva voz o mentales por la comida, por el agua que me refrescaba, incluso hasta por los dolores que de vez en cuando me embargaban, pues estos eran no más que la evidencia de que estaba viva.

Sé que lo anteriormente dicho puede parecer una necedad; sin embargo, en mí tuvo una importante repercusión porque me ayudó a ser una persona optimista, alguien que nunca había sido.

Otro ejercicio que hago de vez en cuando es que, al acostarme, trato de recordar todo lo que hice durante el día. Esto mejora no solo mi capacidad para recordar, sino que me enseña lecciones sobre mi proceder.

También opté por practicar de manera eventual relajación, esto por el simple motivo de desear sentirme más unida a mí misma y relajada al final del día.

Algo que también comencé a hacer fue a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Me propuse disfrutar de las cosas que como, del sol de la mañana o de las lluvias que de vez en cuando refrescan la tarde, de las caminatas e incluso de mis momentos de rabia. Todos, en conclusión, me hacen ser quien soy y principalmente  saber que estoy viva.

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Ejercicios que puedes aplicar a tu vida para vivir el momento

Aparte de las pequeñas y simples cosas que yo hice, que en mí tuvieron y tienen un gran efecto positivo, existen 5 ejercicios básicos que puedes implementar para lograr el objetivo de vivir el presente.

1 Despierta con un objetivo diario

Básicamente, se trata de hacer que tu día valga más la pena. Supón que nunca sales a caminar y sacas cualquier excusa para no hacerlo. Pues bien, lo que se propone es que te levantes una mañana con la mentalidad de que ese día vas a cumplir ese objetivo. Ya con la decisión en mente, lo que haces inmediatamente al despertar es vestirte con ropa deportiva e ir a caminar.

El punto es que cumplas con la meta realista que te propusiste y que lo hagas cada día. Esto lo que hace es darle dirección y un motivo a tu cerebro.

2 Disfruta de lo que comes

Nada más delicioso que disfrutar del sabor de una manzana o del jugo de naranja recién exprimido. Sin embargo, la realidad es que nos levantamos, preparamos el desayuno y prácticamente nos lo empujamos garganta abajo porque o no nos gusta lo que comemos siempre o no tienes tiempo.

Comer de manera consciente implica disfrutar del sabor y la textura de lo que comes; para ello, lo que se espera es que comas las cosas que te gustan y un poco de lo que no te agrada mucho, pero que igual aportan nutrientes a tu cuerpo.

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Eso sí, recuerda comer  o beber solo cuando tengas hambre y hasta que te sientas satisfecho. No comas empujado por la ansiedad o la angustia; esto solo te llevará a sentirte enfermo, indigesto y con malestar.

3 Haz del momento de dormir algo relajante

Muchas veces al ir a la cama estamos tan cargados de todo lo vivido, que dormir se hace difícil y tortuoso. Para poder conciliar un sueño reparador puedes aplicar el siguiente ejercicio:

1 Relaja los músculos de la cara, incluídos lengua, mandíbula y los músculos de alrededor de los ojos. Para hacerlo, solo tensiónalos y  luego suéltalos lentamente.

2 Deja los hombros lo más abajo posible sobre tu cama, seguido del brazo superior e inferior de un lado a la vez.

3 Relaja la respiración. Para lograrlo, respira lento y de manera prolongada. Mientras lo haces tensa los músculos de todo el cuerpo y luego suéltalos lentamente, lo mismo que hiciste con los músculos de tu cara.

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4 Limpia tu mente. Lo puedes hacer de la siguiente manera:

-Imagínate acostado en una canoa en medio de un lago tranquilo con un cielo azul veraniego sobre ti, o bien puedes imaginarte recostado en una hamaca de terciopelo en una habitación grande y tranquila. Luego te dices a ti mismo: «no pienses, no pienses, no pienses» una y otra vez durante unos 10 segundos».

4 Cambia tu marco de acción diario

Muchas de las cosas que hacemos todos los días van en función de hábitos. Muchos nos levantamos, vamos directo al baño, al salir vamos a la cocina a hacer el desayuno, comemos, nos vestimos y salimos a trabajar. Al regreso, nos damos una ducha, comemos, vemos televisión y a la cama. Todos los días lo mismo hasta el viernes y los sábados y domingos tienen la misma rutina.

Lo que hace la monotonía y la costumbre es dormir el cerebro. La invitación es a que de a poco des un giro a tus hábitos e incluyas uno nuevo o saques algo que sueles hacer de manera casi que religiosa. Esas acciones nuevas te llevarán a estar atento a lo que haces, a encontrar una motivación y a darle variación a tu existencia.

Los anteriores ejercicios son simples, y actúan como pequeños actos de motivación que pueden ayudarte a mejorar tu salud física y mental. Los comparto contigo porque me cambiaron la vida y puedo decir que hoy soy una persona que vive más feliz y de forma más productiva.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.