4 señales de que estás decepcionada de tu pareja

Del amor al odio hay un paso, pero esto puede evitarse si hay una buena comunicación.

Erika Patricia Otero

No conozco una sola relación que pueda decir que es perfecta. ¿Hay matrimonios felices? ¡claro que sí!, pero su amor no es perfecto. Lo que sí puedo decir de esas relaciones, es que supieron hacerle frente a sus malos entendidos.

Me atrevo a decir que el amor no es perfecto porque es un sentimiento de naturaleza humana. Al ser así, lejos está de no causar heridas, a veces lamentables.

Se puede amar mucho al cónyuge y aun así lastimarlo de maneras que jamás se creyó posibles. Esas heridas ocasionan que de a poco la persona se sienta decepcionada de su pareja. El problema es que pocas veces las personas hablan de frente sobre las actitudes de su pareja que les hieren. La realidad es que prefieren no decir nada por miedo a que su cónyuge les reste importancia; o bien, quieren que él mismo caiga en cuenta de su fallo; algo que pocas veces pasa.

Es importante que las parejas hablen de lo que les incomoda; de otra manera, llegarán a un punto donde se le hará imposible seguir adelante con la relación. Sí, la acumulación de decepciones puede llevar al matrimonio a un divorcio.

Francamente, es muy difícil saber qué actitudes pueden herir a quien se ama; sin embargo, hay comportamientos que dejan claro que tú o tu pareja están decepcionados del otro. Son los siguientes:

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1 Las discusiones siempre son por los mismos temas

Esto ocurre debido a que hay pequeños conflictos que no se superan. La memoria siempre está dando vueltas en el mismo asunto. Lo que te dolió pudo ser un desaire ; o bien que no recordó una fecha importante o prefirió salir con amigos que salir contigo.

El punto es que comienzan una discusión por lo que sea, de repente, terminan reprochándose eso que tanto les dolió. Es siempre igual y la otra persona llega a su límite. Es entonces cuando pueden llegar a perderse el respeto. Algo que pudo resolverse de forma directa y a tiempo, se volvió un caos.

2 Se vuelven quisquillosos

Cualquier circunstancia provoca un problema. Que si el lavamanos quedó lleno de pellos de barba, es un problema. ¿La ropa no se colocó en la cesta? otra pelea. Lo que sea, lo más mínimo es motivo para sacar la rabia acumulada y ahora ese es el resultado, un problema por una insignificancia.

3 Se sienten ignorados

Esto pasa cuando ya la pareja está harta de los problemas surgidos por todo y por nada. Una de las partes comienza a ignorar los reclamos, habla lo estrictamente necesario y se va alejando.

Ocurre también que en la cama se dan la espalda y ya no se dicen palabras de afecto. No es que no se amen, es que no saben cómo hablar de lo que daña la relación y están cansados de pelear por bobadas.

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4 Los encuentros íntimos van en descenso

Al principio de las relaciones es natural que las parejas se expresen físicamente el amor que se tienen. Esto es algo que cambia con los años, pero no de forma tan radical como cuando hay rencor y decepción de una de las partes.

Es que los encuentros íntimos se reducen a ninguno. Es como si se negaran a ellos mismos a manera de castigo. Esto es muy dañino porque el hombre se siente rechazado y la mujer piensa que él le es infiel.

La solución está en sus propias manos

La verdad es esa, pero muchas veces por orgullo, se niegan a dar el primer paso para la reconciliación. Lo que la pareja debe hacer es no tener miedo a hablar francamente.

Una cosa clara, las mujeres tenemos una muy mala costumbre, pensar que su esposo o novio «nos lee la mente». No, por feo que suene, los hombres no leen entre dientes, ni entienden indirectas. Si tú deseas que tu pareja entienda lo que te tiene de mal humor, debes ser tajante.

Por ejemplo:

Te molestó que olvidara que debía recogerte de donde tus padres. Él se entretuvo con sus amigos viendo un partido de fútbol, cuando miró el reloj eran 2 horas tarde. Se apura, pero al llegar ya te has ido. Raudo, llega a casa, pero como no sabe abarcar el problema te lleva un detalle. El problema es que no pide disculpas y eso es lo que quieres, que se disculpe.

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Tú tampoco hablas del tema, solo estiras cara y lo ignoras. No te valen flores o que se acerque a ti en la cama; tú lo esquivas y él termina por alejarse. Ahora, tu enojo va en aumento, se alejó y no insistió en acercarse. Mujer, pero ¿quién te entiende? De seguro él no. Así ocurre, una pequeña cosa tras otra, hasta que estalla una gran pelea donde se gritan cosas horribles que tal vez ni sientan.

Algo tan simple como que al llegar le hubieras dicho que estás molesta porque te plantó. Que le dijeras que no era tan complicado llamarte para decir que llegaría tarde, hubiera sido el fin de un asunto. Es así como algo tan pequeño vuelve grande por acumulación de rabia.

Hablar claro es la diferencia entre el amor y la guerra

El ejemplo que di arriba ilustra de manera simple cómo una comunicación clara y concisa hubiera acabado pronto con un mal entendido. La situación es que muchas veces las parejas se dejan llevar por la molestia del momento.

Hay que tener cuidado, la pareja debe hablar claro y al punto, sin decirse cosas ofensivas; siempre desde el respeto. Pueden estar muy molestos, pero que eso no les haga olvidar el amor que se tienen. Hay que recordar siempre que si se pierde el respeto mutuo, se pierde todo.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.