5 reglas para divorciarse sin dañar (tanto) a los hijos

En el divorcio, cuidar el bienestar de los hijos sobre todo debe ser la prioridad de los padres. Estas ideas te ayudarán a lograrlo.

Emma E. Sánchez

Hablar de divorcio siempre es complicado. Solo recuerdo dos matrimonios que terminaron sin daños mayores y donde ambas partes no sufrieron y sí se sintieron mucho mejor tan pronto se distanciaron para no verse más. En ambos casos no había hijos y no pasaban de dos años de matrimonio.

El resto de parejas con las que he tenido oportunidad de trabajar y acompañar durante su separación han sufrido de una u otra manera.

En mi papel de mediadora, primero busco que la pareja resuelva de origen sus problemáticas para luego ir hacia la reconciliación y el progreso de su matrimonio. Pero cuando esas diferencias son “irreconciliables” o hay  demasiado orgullo en las partes, o el amor  y el respeto simplemente se esfumaron, entonces pasamos a la parte de mediación para la toma de acuerdos donde se pueda tener un mayor control de daños y afectar a los integrantes de la familia lo menos posible.

Al paso del tiempo, he podido entender que hasta para divorciarse hay que hacer bien las cosas.

Esto siempre traerá tranquilidad a los adultos, pues en medio de todos los dolores que se pudieran experimentar en el futuro a consecuencia de la separación, especialmente cuando hay niños, estará la certeza y confianza de haber hecho lo mejor posible de nuestra parte para que todo fluyera de la mejor manera posible.

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Así que si desafortunadamente en estos momentos te encuentras iniciando o en medio de un divorcio, te pido me permitas compartirte algunas ideas para que puedas pasar por este proceso de la mejor manera junto a los que amas.

Por tu bien, hay que perdonar

Cuando iniciamos un proceso de mediación,  suelo comenzar por este punto y según reaccione la pareja, puedo darme una idea de lo fácil o complicado que podrá ser el acompañamiento.

Cuando una pareja, independientemente de o que haya ocurrido para separarse, ya está en el proceso legal del divorcio, puede iniciar el trabajo de perdonar y perdonarse con mayor tranquilidad. Esto es un proceso que a muchos les toma años y que en el inter pudiera haber re caídas pero el hecho de comenzar a pensar la idea de perdonar para sanarse a uno mismo es una muy buena señal de que la separación de bienes, los acuerdos o las relaciones futuras serán promisorios.

Hoy no es el caso, hablar del perdón y sus beneficios,  solo recordarte que:

Para un buen divorcio hay que comenzar a trabajar el perdón. Es básico y fundamental.

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Hay que hablarlo con los hijos

Este es un tema que con mayor frecuencia los padres se niegan a enfrentar y solo se separan o desaparecen o peor aún: lo dicen de tal forma que da la impresión que no es importante o que traumatizan a los hijos por lo agresivo que resulta.

Ocurre que a nadie nos es fácil o agradable dar la cara y asumir nuestras faltas, dar explicaciones, expresarnos con cordura y en control de los sentimientos para manifestar de la mejor manera lo que ocurre y lo que vendrá; pues finalmente, estamos hablando del fin de la familia desde la perspectiva de los hijos.

No hay la mejor manera de dar una noticia tan trascendental a los hijos. Solo te recomiendo:

Que lo hagan,  no lo omitan, los hijos son inteligentes y los huecos de información se llenan con rumores, chismes o ideas equivocadas.

Que estén juntos papá y mamá

Que no haya gritos, culpables o recriminaciones

Que presenten un plan de lo que va a ocurrir en el futuro, no promesas, recuerda un plan que todos tratarán de seguir.

Y dediquen tiempo para hablar, para resolver preguntas y sobre todo, para confirmar el amor hacia los niños. Que les quede claro que ellos no son culpables y tampoco siembren semillas de un posible regreso.

Hay padres que mientras hablan con los hijos siguiendo estas recomendaciones se arrepienten de manera momentánea, lloran y piensan que pueden darse otra oportunidad para algunos días más tarde, volver a las peleas, los gritos y terminar en medio de muchas agresiones, violencia y decepción. Evita hacer esto.

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Los hijos son la prioridad y el proyecto de ambos, aunque no estén juntos

Los padres deben tener claro esto: nunca nos podemos divorciar de nuestros hijos, eso no existe. Lo que hay es abandono, rechazo o desamor por ellos y desgraciadamente muy frecuente en nuestra sociedad.

Las parejas pueden separarse por una infidelidad, problemas económicos, desamor, desacuerdos o lo que quieran, pero los hijos son otro asunto, que es nuestra responsabilidad para siempre.

En este punto, con todo respeto, se separa la gente buena que comete errores de la gente sin auto respeto, escrúpulos o dignidad.

La negociación más importante de alguien en un divorcio es lograr el bienestar de los hijos, cumplir los acuerdos, mantener una comunicación sana con el padre o madre de ellos y ser y estar presente en su educación y su vida.

Los asuntos de dinero deben hablarse con claridad

Este es el punto más álgido para muchos matrimonios. He visto hombres y mujeres dañar a los hijos con tal de vengarse de la expareja, dañar el patrimonio con tal de que no lo tenga la otra persona. He visto los sentimientos y acciones más viles a causa del dinero.

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Si no lograron un acuerdo económico sano y eres tú quien se quedará con los niños, te invito a hacer todo lo que es legal y a tu alcance para lograr lo que les corresponde en cuanto a manutención. Pero luego, con todo el dolor del mundo, piensa en cómo resolver sin ese apoyo.

Lo sé, es terrible, pero no tienes idea de lo liberador que puede ser cortar con alguien con tan poco valor moral.

Busquen ayuda profesional

En algún momento tú o los niños la pasarán mal y no hay por que sufrir de más. Actualmente hay muchos medios para poder recibir el poyo moral o psicológico para pronto salir del bache emocional sin  tantos rasguños.

Pedir ayuda no te hace más débil, te evita sufrir sin sentido.

En mi entender, nadie se casa pensando en divorciarse, pero esto puede pasarle al mejor intencionado. Cuando ocurre, hay que aceptarlo y tomar decisiones en función del cuidado de los hijos.

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El amor propio y los sentimientos heridos o traicionados pasan a segundo plano, la inteligencia debe prevalecer y la cordura ser el hilo conductor de la negociación, especialmente cuando eres quien se quedará con los niños.

El divorcio no es el fin del mundo, puede ser una nueva oportunidad de crecimiento y progreso para ambos. Dense la oportunidad de hacer bien las cosas, esta vez, por sus pequeños.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.