5 verdades incómodas que nadie te dijo acerca del matrimonio

El "ser feliz para siempre" no siempre es lo que parece. Tú debes construir tu propia historia de amor con tus reglas.

Erika Patricia Otero

Mi madre siempre me dijo que los primeros 7 años de matrimonio son los más complicados para una pareja. Si te pones a pensar, es racional este argumento. La pareja comienza a convivir a diario; así empiezan a conocerse mejor tanto en los buenos como en los malos momentos, aprenden a resolver conflictos y saben cómo puede reaccionar el otro ante las situaciones difíciles. Mi madre jamás me disfrazó la realidad y la verdad es que no tuvo la oportunidad para hacerlo.

En la vida nada es perfecto, menos si se trata del matrimonio. Las novelas nos venden la idea del amor ideal que está colmado de eterno drama; las películas infantiles nos dicen que «te casas para ser feliz por siempre». La realidad es que cuando llega la hora, ni es tan trágico ni tan idílico; pero siempre puedes hacer tu propia historia de amor.

Si eres una persona casada, es posible que ya seas conocedora de la realidad del matrimonio; pero si no es así, es justo que conozcas la verdad tras el «sí, quiero» y que estés preparada para dar lo mejor de ti, y que las verdades que revelaré a continuación no te den de lleno al punto que te sientas defraudada; pues el matrimonio, a pesar de cualquier dura verdad, es una bella decisión.

Duras verdades del matrimonio que nadie te contó hasta ahora

1 La monotonía puede (y de hecho lo hace) «apagar la llama»

La pasión y el deseo puede ser la fuerza vital del matrimonio en sus primeros meses; pero esto no va a ser eterno. La pareja tendrá que amoldarse tanto al cansancio que ocasiona un día laboral, los problemas conyugales que nunca faltan, la llegada de los hijos y la monotonía en general.

El truco es saber balancear las cargas; es decir, darle variedad. Para lograrlo van a tener que hablar del tema aunque les resulte algo vergonzoso, pero es la única manera de no sentir que es algo que deben hacer porque se supone que se aman. 

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Sí, los problemas y la cotidianidad van a restarle espontaneidad a los encuentros íntimos, pero es cuestión de poner de parte de cada uno que eso no suceda y terminen fastidiándose del otro hasta caer en la infidelidad.

2 A veces vas a querer tenerlo lejos para no arrepentirte de tus actos

Si a veces quieres «matar» a tu hermano –en sentido figurado– cuando hay un problema entre ustedes, imagina lo que puedes sentir cuando tienes un conflicto con tu pareja y las cosas tienden a ponerse tensas entre los dos.

Deben aprender a resolver los problemas antes que estos tomen el control de la relación y que así la rabia no se apodere del otro.

Es cierto, van a sentirse molestos por algo que el otro dijo o hizo. Tanto si lo hiciste conscientemente como si no, debes aprender a reconocer tus fallas, respirar profundo y no ser tan extremista cuando de un problema se trate.

No pasen por alto esos problemas, en su lugar véanlos como una piedra que puede servirles para construir un puente en lugar de armar un muro que los separe.

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3 Por mucho que negocien, hay situaciones imposibles de solucionar

Y sí, puede haber problemas en los que ni la más ardua de las negociaciones va a hacer que alguno de los dos encuentre solución o ceda terreno; entre más rápido lo comprendan, mejor para ambos, porque tendrán que aprender a vivir con ello.

Lo bueno de todo es que cuando ambos se hacen conscientes de esos problemas irresolubles, ambos comienzan a encontrar la manera efectiva de lidiar con esa situación; a tal punto que dejarán de ser provocadores de conflicto.

4 Algunas amistades pueden llegar a desvanecerse

En el noviazgo es fácil sacar tiempo para verse con los amigos; en últimas es una relación amorosa formal, pero que no demanda 24 horas 7 días de la semana de atención y cuidado.

Las cosas cambian con el matrimonio, van a haber ocasiones en que ambos querrán ver a los amigos y va a ser un completo problema, porque no habrá tiempo para ello por encima de las responsabilidades maritales. Esto, paulatinamente, puede ocasionar que los amigos tomen distancia o desaparezcan.

Es posible también que las amistades que más duren en sus vidas sean los amigos en común, y si están casados pues será mucho más fácil que se entienda que cuando se está casado hay prioridades que aunque no se quiera, pueden llegar a desplazar a los amigos más queridos.

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5 Por mucho que no lo quieran creer, son diferentes

Y no es una tontería. En un noviazgo siempre queremos creer que el otro es una extensión propia, cuando la realidad es que no hay nada más lejos que eso.

Es usual escuchar a los enamorados decir cosas tipo: «es que nos parecemos tanto» o «es que somos el uno para el otro». Al principio del idilio puede parecer muy romántico; pero no lo son. Lastimosamente, solo se darán cuenta de esto cuando la estela de brillantes colores se desvanezca y aterricen en la realidad.

Aceptar que el otro que está en tu vida ni es perfecto, ni es una copia de tus cualidades; y más bien tiene aspectos que te son insoportables y que no habías notado (pero que siempre estuvieron ahí) te hará la vida marital más fácil y te enseñará a amarlo con sus imperfecciones.

Sí, el matrimonio es una bella decisión

Para ser feliz en un matrimonio no es necesario que tengan los mismos gustos o formas de pensar; lo importante es que ambos sepan balancear esos puntos que les hacen diferentes y aprendan a sacar el mejor partido de ellos.

Como expuse al inicio, un matrimonio no es ni una novela ni un cuento de hadas; es más una historia de amor que tú misma puedes comenzar a escribir según las propias pautas y experiencias. ‘A disfrutar del amor en el matrimonio!

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.