6 señales de que eres “adicto” a esa persona

Solo cuando te amas de manera sana, podrás amar libremente.

Erika Patricia Otero

La gran mayoría de personas suelen pensar que una adicción solo puede ir dirigida hacía sustancias y hábitos. Sin embargo, una relación y una persona, también pueden causarnos adicción. ¿Eres adicto a esa persona?

Nos podemos volver adictos a casi cualquier cosa, el problema no es el producto como tal, sino las experiencias de vida de una persona.

Hay eventos en la vida que pueden provocar que alguien desarrolle fuertes tendencias hacia la adicción. Así el asunto, las personas buscan llenar vacíos con sustancias dañinas, comidas no nutritivas, comportamientos autolesivos, hábitos comunes y personas; sí, también personas.

Cuando se habla de adicción al amor, no se trata tanto de la la otra persona. Esta es más bien una manera disfuncional de relacionarnos que se aprendió a temprana edad. No se limita a las relaciones amorosas, sino que esa dependencia puede verse extendida a distintos vínculos e incluso ante diferentes parejas amorosas.

Sé que parece extraño, pero es bastante común que esto ocurra. La situación es que afortunadamente no todos los que hemos vivido esta situación, nos dejamos dominar por la obsesión. En cambio, hay personas que llegan a tal situación de dependencia emocional y falta de control, que pierden el horizonte.

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Para datos más tangibles, por ejemplo, en España, cerca de la mitad de la población se declara dependiente emocional, y más de un 8% se identifica con el grado más severo de este vínculo.

¿Cómo actuamos cuando nos volvemos adictos a una persona?

A todos nos ha gustado alguien. Cuando esto pasa pues es normal que queramos ver a esa persona y quizás hacer contacto de alguna manera. En la adicción, esos dos aspectos se vuelven intensos. Es como si necesitáramos la sensación agradable de estar cerca de esa persona 24/7.

Lo peor es que esa necesidad se hace evidente para todas las personas, menos para los que la viven. Llega a un punto tal que se pierde la dignidad. Además, se pone en peligro la integridad y se sufre mucho. Pasaremos a describir más detalladamente las características de la adicción a una persona:

1 Escasa conciencia de que se tiene un problema

Como en cualquier adicción, para la persona afectada es imposible percibirse como alguien que tiene un problema. Admitir la dependencia no es posible porque la persona no logra identificar la dependencia emocional.

Es bastante posible que también se minimice el impacto que esa adicción causa para su vida diaria. Dar por terminada la relación, lejos de solucionar el problema, lo que hace es encrudecerlo aún más.

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2 Él o ella se vuelven el centro de tu existencia

No hay momento ni lugar en el que se esté que no se invierta una gran cantidad de tiempo en pensar en esa persona. Cuándo se está en su compañía, se busca estar a su lado y procurarle todo tipo de atenciones.

Lo peor es cuando se está lejos de esa persona porque se puede llegar a padecer estados de ansiedad y la necesidad imperiosa de estar en contacto constante e inmediato.

3 Se establece una relación desequilibrada 

Cuando ya existe una relación con esa persona, se adopta una actitud sumisa. Todo lo que se pretende es complacer a la otra persona en todo. La adicción llega a tal punto que te dejas de lado y soportas situaciones inaceptables por miedo a que se vaya o deje de “quererte”.

4 Pierdes tu identidad

Como ya se señaló en el punto anterior, se pierde casi en su totalidad la preocupación por el bienestar propio. La persona deja de expresar sus pensamientos y opiniones. Puede incluso abandonar sus aficiones, sueños y deseo a favor de su pareja. Actúa solo para amoldarse a los gustos del otro y relaciones sociales.

5 Necesitas de constantemente atención, afecto y seguridad 

Para alguien con este tipo de adicción se hace necesario que la otra persona le reafirme constantemente lo que siente. Además, el deseo de estar con esa persona se hace apremiante.

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Existe la necesidad de vincularse excesivamente y crear una estrecha cercanía emocional. Se desea ser el centro de la vida de esa persona y cualquier otra opción es sentir que no te quieren igual.

6 Mientras la otra persona es “perfecta” tú eres “nadie”

Este es un aspecto preocupante ya que poco a poco el afectado se va sumergiendo en un sentimiento de inferioridad, mientras se exalta la valía del otro.

Esto lleva al un sufrimiento porque al sentir que no se es tan “valioso”, se corre el riesgo de que la otra persona desee terminar la relación para hallar a alguien mejor. Es por eso que se da el sufrimiento, porque es el temor constante a la pérdida de ese “amor perfecto”.

¿Por qué ocurre y qué podemos hacer al respecto?

Empecemos por el hecho básico de que nos enamoramos de alguien. Cuando nos enamoramos nuestro cerebro de colma de dopamina. Esta hormona es la que hace que tengamos sensaciones placenteras y se aliente el deseo constante de mantener contacto con la persona que queremos.

Cuando esa persona no está a nuestro lado, hay sufrimiento porque sentimos la necesidad de buscarla. Además, hay un patrón de necesidades emocionales insatisfechas que tratamos de aliviar vinculándonos de manera extremadamente dependiente. Esto lo que desencadena es un apego ansioso que viene formándose en las relaciones más tempranas.

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Trabajar para superar este tipo de adicción requiere una fuerte voluntad y deseos de superar esta adicción. A continuación, señalaremos la manera de ayudarte a superarla:

1 Debes realizar trabajo interior

Es decir, trabajar tus carencias emocionales analizando el por qué te sientes de esa manera hacia esa persona y cómo o cuál fue el desencadenante de esa dependencia.

Si sabes que tiene que ver con la manera como te relacionabas con tus padres, entonces, ahí está la solución a tu apego.

2 Cambia la manera en la que te vinculas

Básicamente, lo que se debe hacer es tener la valentía de recuperar tu identidad y amor propio. Dicho de otra manera, debes trabajar en recuperar tu independencia y controlar tus apegos. Si sabes que tienes el impulso -por ejemplo- de seguir a esa persona, entonces, ocúpate en actividades que impidan que caigas en esa situación.

3 Cuida cómo te hablas a ti mismo

Solemos tener charlas internas y algunas de estás suelen ser autodestructivas.

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Si por ejemplo te descubres diciéndote cosas como:

  • “No puedo vivir sin él o ella”.
  • “Necesito saber de él o ella”.
  • “No sé que haría si me abandona”.

Entonces el paso a seguir es estar al tanto de lo que te dices y cambiarlo por opciones positivas que no anticipen la catástrofe y aumenten la obsesión.

4 Ponte en primer lugar

Priorizarse no debe ser tomado como un actuar egoísta. La realidad es que no puedes amar a alguien de la manera correcta si no te amas de una manera sana.

Empieza por cuidarte, valorar tus acciones y tu vida en solitario cuando no estés con tu pareja. Visita a tus amigos y haz actividades tu solo. Verás que hasta tu pareja lo apreciará.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.