8 hábitos en los problemas de pareja que pueden llevarte a la separación

Los problemas fortalecen una relación, pero debes saber "ponerles la cara".

Erika Patricia Otero

Admiro mucho a las personas que logran mantenerse estables en una relación por años. Eso no significa que no tengan problemas; toda pareja los tiene, así es el amor: si no hay pruebas, no hay fortalecimiento.

El meollo del asunto es que esas parejas no están juntas porque a través de los años pudieron mantenerse enamorados y complacientes. No, no se trata de eso; ellos lograron que sus problemas no tomaran el control, sino que en su lugar aprendieron a luchar contra ellos. Se aman, pero saben que no son perfectos y no se dejaron ganar por el orgullo, ni tampoco por la indiferencia.

Pero así como hay parejas que aprenden a comprenderse, también hay cientos de parejas que aunque se aman, se dejan vencer por los obstáculos, la terquedad, los celos y el orgullo, defectos que los vencen y los llevan a separarse.

Hábitos que llevan al fracaso

Los problemas y malentendidos son necesarios en una relación. Pero debe haber un sano equilibrio en ellos; por eso, se hace necesario que ambas partes pongan de su parte para remediarlos uno a uno. Es necesario que los problemas maritales sean enfrentados uno a la vez, de lo contrario se van a ir juntando dificultades, y si de por sí es complicado buscar soluciones o ceder terreno, ¡imagina tratar de remediar tres problemas a la vez!

Por todo lo antes dicho, es bueno que tengas conocimiento de 11 hábitos comunes que llevan a una relación amorosa directo al fracaso. Es relevante que los conozcas para que los evites o dejes de hacerlos, si es la manera usual en la que se relacionan a diario.

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1 Pelear en público

Nada más bochornoso que un problema de pareja que se hace público. Puedes enojarte con tu pareja por algo que dijo o hizo que te hizo sentir mal, es tu derecho; sin embargo, una cosa es armar un problema delante de los amigos o la familia a modo de desquite, y otra es decirle que deseas irte y esperar en casa a hablarlo en privado.

Primero y principal, a nadie le importa sus asuntos íntimos o cómo te hizo sentir por lo que dijo o hizo. Segundo, no sabes dónde puede estar la persona que sacará provecho de sus problemas; por eso deben buscar soluciones en la intimidad.

Reclámale lo que consideres, pero en tu casa, y procuren solucionar esos problemas ese mismo día sin dejarlos avanzar.

2 Suponer

No hay «veneno» más mortal para las relaciones de todo tipo que suponer. No supongas, ¿Quieres saber algo de lo que hizo, piensa o desea tu pareja? Pregunta.

Cuando supones, sufres por cosas que es posible que solo estén ocurriendo en tu mente. Por eso, antes de imaginar que la razón por la cual tu pareja llegó tarde a casa fue porque salió con alguien más, mejor pregunta y así evitarás muchos problemas y dolor.

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3 Huir de las discusiones

Muchas personas optan por irse y dejar hablando solas a sus parejas en medio de una discusión. ¡Grave error! Nada puede hacer enojar más a alguien que el hecho de que lo dejen hablando solo.

Huir jamás es una solución, es mejor dar la cara cuando se presentan los inconvenientes; y si de verdad estás perdiendo la paciencia, lo justo es que pidas tu espacio y tiempo para relajarte, de esa manera se evitan decir cosas hirientes o hacer cosas de las que puedan arrepentirse.

4 Soportar en silencio lo que no te gusta

Terrible soportar en silencio las cosas que te molestan de la relación, o las ofensas de las que a veces eres víctima por parte de tu pareja.

Deben aprender a hacerse escuchar y hablar de los problemas sin callar y soportar en silencio. Acumular y acumular inconvenientes a favor de la relación o para evitar los gritos de tu pareja, no es una buena idea. Pasa que si lo haces, vas a llegar a un punto tal de intolerancia que te llevará a estallar sin contenerte; entonces las cosas serán peores para ambos.

5 Descuidarte

No es cierto que después de la conquista y concretado el matrimonio, ya el trabajo de atracción está hecho ¡Falso!

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Casados es cuando más deben cuidarse. No es mantenerse como reina de belleza o modelo de revista de deportes, no. Pero sí es agradable que la pareja cuide de su persona y su apariencia para que la atracción se mantenga vigente.

Piensa en que a veces se deterioran relaciones donde una de las partes de la pareja pone mucho de su parte para verse atractivo, y aun así esa relación se daña, ¿qué podrá pasarle a una donde ninguno de los dos se cuida? Cuidarse es solo cuestión de amor propio.

6 Guardar rencor

Cuando las personas no saben perdonar, están condenadas a vivir en el dolor constante de las heridas del pasado… y en los reproches.

Perdonar es sano para ambas partes, aún más cuando no son causas graves las que necesitan ser perdonadas. Pero aparte de eso, es sanador para ti, pues te permite comenzar de nuevo y seguir adelante sin estar recordando día a día eso que te lastimó.

7 Husmear

Es otra manía terrible que tienen muchas personas. Espiar o estar tratando de descubrir los «secretos» de tu pareja puede ser fatal para la relación.

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No se trata de «Ojos que no ven, corazón que no siente», no. Se trata de confiar. Si hay cosas que deseas saber, que sientes que te oculta, hay otras maneras de afrontarlo en lugar de tratar de dar con la clave del móvil o del mail de tu pareja.

Lo que debes hacer es cuestionar frente a tu pareja las dudas que tengas sobre su comportamiento, pero no espiar; pierdes el respeto por ti misma y el otro.

8 Dejar de lado los encuentros íntimos

Es tan malo como llegar al punto de «hacerlo por obligación o por costumbre». También hay quienes «castigan a su pareja» negandoles las relaciones íntimas. Cualquiera de esas opciones es dañina para el amor.

Las relaciones íntimas son una de tantas formas en las que la pareja se profesa su amor. Por eso, llegar al punto de no tenerlas por cansancio o con la excusa que sea, solo le dice a tu pareja que ya no la deseas ni la amas, cuando puede tratarse de enfermedad, rutina o cualquier otra situación.

Hablar francamente de las cosas que no van bien dentro de la relación amorosa puede ser la solución a muchos de esos malos hábitos expuestos antes. Pero deben poner mucho de su parte para hallar la solución. Recuerden: son una pareja manejando una barca, no una sola persona remando contra la corriente.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.