A veces el amor acaba, pero te deja grandes enseñanzas

Después de cada dolor, uno se hace más fuerte. Y eso es lo que sucede también con los amores que terminan.

Erika Otero Romero

Yo pienso que el amor, cuando es de verdad, no se termina. Siento en lo más profundo de mi ser que este con los años se fortalece y transforma.

Pero para que eso suceda se requieren de dos personas maduras emocionalmente hablando. Lo triste es que muchas veces, para llegar a esa madurez debemos pasar por los más trágicos dolores del alma: el rompimiento de las relaciones amorosas.

Superar una ruptura amorosa es muy complejo, aún más cuando la relación se termina pero todavía se siente amor por esa persona. Puede tomar mucho o poco tiempo, dependiendo de la fortaleza de los implicados, pero siempre cuesta muchas lágrimas, se sale fortalecido, más sabio y mejor ser humano.

La dura realidad sobre las rupturas amorosas

Pues bien, quienes experimentamos lo que es que «el amor se acabe» sabemos que hay varios aspectos terribles en el fin del amor, y son los siguientes:

1 Romper la relación es una decisión difícil

Puede ser que ya no estés enamorada de esa persona que un día era tu todo, pero lo cierto es que tomar la decisión de terminar esa relación puede ser muy difícil.

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Se piensa en el cambio y este siempre genera un poco de miedo debido a la costumbre, también al vacío que se puede experimentar por ya no tener a esa persona en tu vida; incluso, los más empáticos piensan en el dolor que pueda sufrir la otra persona.

Lo cierto es que no tiene sentido seguir en una relación con alguien que aprecias pero no amas, y deseas ser honesta y no engañar al otro. Por ello te urge enfrentar la situación y dar ese doloroso paso sin mucha dilación; entre más rápido lo hagas, mejor para ambos aunque eso refiera sufrir un poco.

2 La ruptura no es lineal

Cuando se termina una relación afectiva el aluvión de sentimientos y emociones no se hacen esperar. Al inicio duele al punto de que quisieras gritar para que el sufrimiento emocional se fuera de ti y comenzarás a sentirte libre.

Lo cierto es que esto no pasa de la noche a la mañana; y lo peor es que va a pasar de ser muy doloroso, a estar ahí latente como cuando tienes una herida que parece estar sanando pero que ante el más mínimo tropiezo comienza de nuevo a sangrar.

Así es, rompes la relación y duele mucho hasta que el dolor va menguando, pero basta una foto, una carta o un comentario para que vuelva a dolor como al principio.

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3 Es muy doloroso

Duele más cuando alguien te «corta» a ti y no tanto al contrario. Duele porque no sabes qué pasó, porque no terminas de entender que hiciste mal para que las cosas no resultaran entre los dos. Incluso, duele el hecho de que te terminó porque no fue honesto contigo, y al final de diste cuenta que te engañaron y sufriste las consecuencias.

Por la situación que sea, el fin de una relación amorosa es muy doloroso, pero siempre más para una parte que para la otra.

4 Se pierde mucho más que un amor

Efectivamente, te pierdes un poco tú y la persona que eras. Puedes llegar a perder amigos en común que de verdad valorabas porque unos le preferirán a él y otros te preferirán a ti.

Puede ocurrir también que te alejes de ellos porque necesitas estar sola para recuperarte. También puedes elegir distanciarte de ellos para evitar saber de él y su vida, y tenerlos cerca te refiere un poco de drama que no necesitas ahora.

5 Vas a sentir que te ahoga la soledad

Aunque hayas sido la que decidió dar terminada la relación, el cambio de pasar de estar con alguien con quien habías proyectado una vida a futuro, a cancelar todo te llevará a sentir soledad. Al inicio puede ser muy dolorosa porque te ahoga el vacío al que te enfrentas, pero las cosas irán menguando con el pasar de los días.

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La soledad no es mala del todo cuando sabes hacer uso de ella; cuando no te agobia ni te sumerge en depresión, y en su lugar te reconstruye y hace más fuerte.

6 Vas a volver a enamorarte

Y va a pasar cuando menos te lo esperes. Va a ocurrir que te sorprenderá descubrir que no era el amor de tu vida, que sin él puedes seguir viviendo, que eres feliz a pesar del sufrimiento de antes y que estás lista para amar de nuevo, porque el «mundo no se acabó» como creías.

Te va a dar gusto saber que si bien ese amor dolió, quedó en el pasado; que de ese cariño aprendiste lo que debías para ser una persona que sabe amar mejor, y es a la vez una mejor versión de ti misma.

Va a llegar el momento donde descubrirás que el buen amor, ese del que tanto hablan las canciones, existe. Pero recuerda siempre: para amar bien a alguien, debes saber amarte mucho a ti misma para saber reconocerlo, para que sepas lo que mereces y para que estés en capacidad de darlo a quien lo merece.

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Erika Otero Romero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.