Ahora que soy madre, quiero decirte algo, mamá

Eres importante en mi vida, y necesito decirte lo que siento.

Fernanda Gonzalez Casafús

Me sentía devastada. Mi bebé lloraba sin parar. Mi marido no estaba en casa. Y mi hija pequeña me pedía de todo, a los gritos. No podía con mí misma. Y en el momento en que me hacía pedazos, llegó mi madre a juntar mis partes rotas.

Sus manos, que me acunaron cuando era yo una bebita, ahora acunaban a mi hijo. Su paz fue mermando los llantos de su nieto, y caí en el sillón mientras mi hija subía encima mío a dormir su siesta.

De repente, como en un cuento mágico, la casa estaba en silencio. Mis hijos dormían y yo, en el sopor de un sorpresivo descanso, escuchaba cómo tintineaban los platos en la cocina.

Ella, que no puede con su genio, acomodaba el desastre que se había acumulado. Guardaba platos, lavaba otros sucios y quitaba cosas del lugar. Y de repente, vino a mí esa imagen que guardo de ella, trabajando en la cocina de mi casa de pasillo, haciendo los quehaceres sin mascullar, con el amor que sólo una madre puede brindar.

Y ahora que soy madre….

Te veo mamá. Todas esas noches que has pasado sin dormir, acunando mis insomnios.

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Te veo postergando tus cosas, para satisfacer mis antojos.

Te observo, y eres la misma mamá que lo has dado todo por tu familia. Y ahora lo haces con tus nietos.

Te veo, quejándote de algunas cosas, pero siempre haciendo lo que nosotras, tus hijas, te pedíamos.

Entiendo tus sermones. Analizo tus actitudes que antes no comprendía. Y me regocijo ante el placer de tenerte con nosotros.

Quiero decirte algo mamá

Gracias. Porque ahora que soy madre, valoro mucho más lo que has aportado a mi vida, haciéndome una persona de bien, amando la vida, la naturaleza, y respetando a los demás.

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Gracias por todo el sacrificio. Y por todas esas sonrisas que alimentaron mi alma. Como cuando aquella vez, cuando yo tenía 5 años, el día que probamos mi guardapolvos escolar, me miraste a los ojos y me hiciste una de tus sonrisas características. La misma que hoy sigues haciendo y que le brindas a mis hijos para demostrar aprobación y cariño.

Perdón. Por todo aquello que te hizo sufrir. O por las decepciones que te has llevado por mi causa. Por los desplantes y caprichos, y por todas aquellas desobediencias que te pusieron los pelos de punta.

Prometo honrarte siempre. Como lo mereces. Porque eres una madre con todas las letras. Porque lo mejor de que seas mi madre, es que mis hijos te tienen de abuela.

Te confieso

De hija a madre, te confieso que ahora entiendo tus momentos de seriedad y preocupación. Entiendo esas sonrisas con las que querías tranquilizarnos cuando escuchábamos que papá y tú discutían.

Ahora que soy madre comprendo que la vida no es fácil, y que no siempre las cosas salen como las planeamos. Y que a veces, la mayor satisfacción es ver el logro de nuestros hijos, aunque nosotras mismas no hayamos cumplidos nuestras metas y sueños. Pues el mayor sueño es ver a nuestros hijos felices.

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Pensaba que ahora siendo yo adulta, ya no te necesitaría como antes. Y sin embargo, cada día me haces falta, pues tu presencia en mi familia es un tesoro. Te confieso que muchas veces te extraño, y que me entristece pensar que el día que me faltes ya nada será igual.

Quisiera que seas eterna

Ahora que me he convertido en madre, veo el mundo con otros ojos. Comprendo tu mirada y entiendo tus luchas.

Quisiera que seas eterna, y por ello, haré lo posible para cuidarte cuando no puedas valerte por tí misma. No es una promesa, es un compromiso de amor filial.

Tu amor es un gran sostén

Me encanta que cuides a mis hijos. Y eres la única persona en la que confío ciegamente para que cuide a mis retoños cuando mi marido y yo salimos. Esa confianza está sostenida en el amor que los niños te tienen y cuánto esperan ir a tu casa.

Así como mi abuela María cortaba rebanadas de fruta y las colocaba dulcemente en un plato para que yo las comiera antes de ir a dormir, ahora tú les propicias a mis hijos toda clase de gustos.

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Y como dices siempre “sólo estoy devolviendo todo el amor que recibí”. Una frase que guardaré siempre en mi corazón, y me encargaré de llevarla a la práctica.

Ahora que soy madre, más que nunca te digo ¡Gracias mamá, te amo!

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda es argentina y mamá de dos. Licenciada en Periodismo, especialista en Redacción Digital y Community Managment. Editora de contenidos y redactora en Familias.com. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.