Amamanta a tu bebé hasta que él quiera (¡es bellísimo!)

El intercambio de miradas, la alegría indescriptible que sientes en el alma cuando tu cuerpo produce un alimento vivo que da fuerza y amor, es simplemente maravilloso.

Marilú Ochoa Méndez

A mis quince años, en una Navidad, recibí de regalo una bicicleta.  Si te digo la verdad, no era algo que hubiera pedido ni que me interesara aprender a usar.  Por lo tanto, la dejé llenarse de polvo en el jardín durante varias semanas.  Mi papá, me llamó un buen día y me dio un ultimátum, debía aprender a usarla ya. Entonces, me puse a la tarea.

Había visto a muchas personas andar en bicicleta. Varios de mis hermanos ya sabían utilizarla, pero a mí nunca me había interesado, o más bien, nunca me había visto en la necesidad de aprender. Había concentrado mis intereses en leer, jugar con mis hermanas, cantar y cantar, y de nuevo, en leer.

El inicio fue atropellado, y me hice varios moretones antes de aprender.  He de confesarte que me frustraba un poco, envidiaba a mis hermanos pequeños que lo hacían sin problemas. Ellos solo me decían: «¡es fácil!, ¡pedalea!».  Yo entendía el movimiento que hacían con las piernas, pero el equilibrio, la fuerza y la coordinación no fueron fáciles de adquirir.

Por poco me doy por vencida. Mis piernas no me ayudaban, pero con el tiempo, técnica y paciencia, lo hice al fin.

Amamantar es como mi bici

Aún recuerdo la inquietud que sentí cuando me entregaron a mi primer bebé para llevarlo a casa, me entró vértigo. Y me preguntaba qué haría con él toda la vida. Hoy me río de mi preocupación, pero te confieso, sentía un miedo atroz.

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En el hospital le habían dado biberón a mi bebé, así que establecer la lactancia me costó mucho trabajo. El pobre lloraba mucho, y no sabía yo si el estar pegado a mí a cada rato era señal de que no lo llenaba, de que mi leche era mala o de que simplemente yo no sabía ser mamá.

No comprendía. Tenía los «aditamentos necesarios», el seno materno, la boquita ávida de mi bebé, y mis brazos, pero ¡nada funcionaba! Estaba harta de no dormir, y mi esposo y yo nos preguntábamos si era necesario sufrir así tanto mi bebé como yo.

Afortunadamente, a los días di con una asesora de lactancia que me recibió y me ayudó con cariño y habilidad.  Poco a poco, tras llamadas, su asesoría y visitas a los blogs sobre el tema, establecimos la lactancia sin sufrimiento ni para él ni para mí. ¡Fue un logro increíble!

Entonces recordé el episodio de la bici, y me reía. Es increíble cómo la paciencia, la práctica y el deseo de continuar, nos ayudan a avanzar. Antes, para aprender a andar en bici; hoy, para dar mi leche a mi hijo.

Amamantar está lleno de bendiciones

Una vez que me «monté» en el logro, las bendiciones no se hicieron esperar. Con un fular, podía tener a mi bebé cerquita, le daba de comer, y luego lo abrazaba con la tela de manta para que durmiera y me dejara hacer mis labores cotidianas. Además, con el colecho, pude dormir delicioso con él a mi lado.

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Quiero confesarte que amamantar me quitó un montón de agobios que había experimentado las semanas anteriores.  Me quité la engorrosa tarea de esterilizar y lavar biberones, dejé de gastar grandes cantidades en leche de fórmula, e hice mucho mas práctica mi vida.

Con mi rebozo, mi pecho y los pañales, salíamos mi bebé y yo a disfrutar la vida y el mundo sin preocupaciones.

¿Por qué no amamantar hasta que el bebé quiera?

En este camino bello de la lactancia, mi hijo y yo fuimos acumulando mes tras mes. Entonces, comencé  a recibir críticas. «Ya tiene un año, ¿hasta cuándo le vas a dar?«, «¿No te muerde con sus dientitos?«, «¿No te da miedo que le pases hormonas con tu leche y le afectes su cuerpo?«. Yo, que había leído mucho al respecto, contestaba con calma y paciencia que le daría de comer a mi bebé todo el tiempo que a él le sirviera, y que él quisiera tomar leche de mami.

Hoy, presumo que a cada uno de mis seis hijos, lo he amamantado mas de dos años. Y ha sido una delicia.

Es tan bello, que sufrimos cuando termina

El intercambio de miradas, la alegría indescriptible que sientes en el alma cuando tu cuerpo produce un alimento vivo que da fuerza y amor, es maravilloso. Pero, como todo en la vida, termina.

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Esta bella modelo brasileña compartió esta hermosa foto mostrando el primer día que su bebé tomó la leche de su pecho, y el día que se destetó.  Las lágrimas de la segunda fotografía te mostrarán la añoranza que sentía esta mujer por dejar esta etapa tan bella.

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The first and last time my precious Hazel ever nursed. I didn’t know that one person could feel so proud and so broken at the same time, right now I am a hormonal, emotional, and mental mess. Raising my arm in this picture was very difficult for me as I had to fight through uncontrollable tears: this picture meant that I would never breastfeed my Hazel ever again. I have been nursing for so long, that I don’t know what it’s like to not nurse anymore. As I looked behind the camera, Tim is crying like I had never seen him cry before, like seriously, a deep gut cry. I was her comfort, her safe place, and I hope she still finds me that way. A month shy of 2 years old, she finally has a bed in a shared bedroom with her sister. We bought Hazel her first bed, used any distraction we could come up with, snacks and new toys to keep her mind off of it. Tim has taken over bedtime completely, including all nighttime wakings. We are on our third day, and every day gets a little bit easier. The guilt I feel for not putting her to bed is so intense and I can’t wait to go back to it once she doesn’t ask to nurse anymore. Closing a chapter is painful, but I am hopeful that this new season of our lives will also be special in its own way. Through this maturation step she will not only grow more independent, but I will get a much needed break. She unlatched for the last time and sobbingly I said to Tim: “I did my best”. He hugged me and responded with: “No. You did THE best, because you gave her your all”. I love my family and am so thankful for such special and unforgettable moments like these. 💛 *my lazy boob has no clue about what’s going on, but thoughts and prayers are accepted for my good one, I really think it might explode🤱🏻 **thank you Tim, for insisting on filming this, I will treasure this forever.🤳🏼👩‍👧

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Ella nos cuenta que le costó mucho trabajo levantar el puño en esta ocasión, para hacer la imagen similar a la primera, dos años atrás, y cómo le corrían las lágrimas, sin embargo ¡había sido un gran y bello logro!

Muchas se pierden de este tesoro

Muchas madres no han podido amamantar, porque han tenido problemas de salud, porque han sido mal aconsejadas, o porque no han contado con la ayuda adecuada. El amor que un bebé recibe no proviene únicamente de esta actividad, así que si este ha sido tu caso, ¡no te preocupes!

Pero si estás esperando un bebé, o conoces a alguna mami embarazada, invítalas a descubrir este lado maravilloso de la maternidad que las llenará de momentos íntimos y plenos de unión madre-hijo.

La lactancia, como la vida, es a veces difícil, cuesta acostumbrarse, a veces duele y lastima, pero siempre enriquece. Y la lactancia prolongada es solo alargar esta hermosa historia de amor y entrega. ¡Deseo de corazón que puedas vivir esta bella experiencia!

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Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de seis niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.