Cómo afrontar con calma los tiempos de incertidumbre

La incertidumbre puede apoderarse de nosotros cuando transitamos tiempos difíciles. ¿Cómo afrontar esto sin sucumbir en el intento?

Danitza Covarrubias

Abril 2020

Plena pandemia mundial por coronavirus

No hay duda que estamos viviendo tiempos difíciles. Una de las características principales es la incertidumbre. Lo que podemos afirmar es que no sabemos. No sabemos cuánto durará, cuándo acabará, qué viene después, cómo transformará esto las relaciones que tenemos con el mundo, qué efectos tendrá en nuestro país, en la economía, en la vida académica (nuestra y/o de nuestros hijos).

De pronto, la vida que conocíamos se terminó sin que nadie nos lo anunciara. Y miles de emociones y pensamientos galopan sin poder darles solución. O tal vez, estés un poco como robot. Es posible que en este momento estés un poco desconectado de lo que te pasa, puesto que seguramente  todos los mecanismos de protección se han activado. Dentro de estos mecanismos se encuentra el de no sentir nada para resolver la contingencia, el día a día. O puede ser posible que estés fluctuando entre ambas opciones.

¿Qué hacer?

Sé que «no sentir», ayuda a continuar. Puede ser que tengas la fantasía de que, si de pronto te detienes a sentir, te derrumbas.  Sin embargo, parte esencial para poder seguir adelante tiene que ver con detenernos un momento para sentir, y dejarnos tocar por lo que sucede. Parte importante de llevar aprendizajes de este momento histórico, es detenerse.

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Te invito a revisar estos puntos que pudieran darte norte en este momento:

Nombrarlo y aceptarlo

Lo que sucede no es fácil. Poner nombre a lo que pasa y aceptar lo que provoca, es el inicio. ¿Cómo te afecta a ti estos sucesos?, ¿cómo te hacen sentir?, ¿qué ideas y emociones hay?

Poder nombrártelas ayudará a que también puedas encontrar respuestas, a lo que necesitas hoy, y a lo que puedes hacer por el mañana.

Entrar en duelo

La vida que conocíamos terminó, y hemos tenido pérdidas en el proceso. Tal vez solo la rutina, tal vez incluso tu trabajo. Posiblemente la convivencia con personas queridas; incluso, tal vez, la pérdida de algún ser querido.

Comienza a reconocer estas pérdidas.  Qué extrañas, qué deseas que vuelva, qué te duele. Dolerte -de duelo- es natural. Darte unos minutos y un espacio para poder llorar, reconocer esta pérdida, es como una lluvia que afloja la tierra para recibir nuevas semillas. Permítete -si tienes la oportunidad- de expresar tus emociones, de que te vuelvas suelo fértil para el mañana.

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Recupera lo que quedó atrás

Parte de poder mirar el pasado, es para recuperar los aprendizajes y regalos que te trajo. Qué aprendiste, y qué desarrollaste antes de esta contingencia. Qué personas son importantes para ti, que deseas fortalecer esa relación. Qué actividades fueron esenciales para ti. Qué recursos te han servido ahora, y sobre todo, qué de todo eso te quieres llevar a la siguiente etapa de tu vida.

Mantente en el aquí y el ahora, resuelve y recupera el presente

Esta situación nos regaló una posibilidad: hacerlo diferente. Trabajar desde casa para algunos, estudiar en casa para otros. Quedarse más tiempo adentro de casa. Algunos solos, otros en familia. Qué te gustó de esta nueva manera, qué valoras de la anterior, te puede dar un norte de lo que quieres para el futuro.

Aprender a hacerlo diferente también puede ser el reto que se te presenta. ¿Qué aprendizajes nuevos puedes generar?, ¿qué relaciones puedes modificar? Tienes el hoy. La certeza del presente, que es un regalo.

Mira el horizonte

Ve vislumbrando posibilidades del mañana. ¿Cómo te imaginas que será? En todos los aspectos de tu vida: en tu profesión, en tu rutina, en tu arreglo personal, en tus relaciones. ¿Cómo quisieras que fuera? Haz acciones pequeñas que te aproximen. Pequeños pasos que sí puedas hacer ahora.

Por ejemplo, si crees que tu profesión puede tener un auge en la modalidad online, empieza a hacer tu proyecto, idearlo.

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Busca ayuda profesional en el tema que más te preocupe

Generalmente hay un tema que sobresale. Puede ser el aspecto económico, puede ser una relación, o puede ser otra cosa. Busca un profesional; es decir, si el tema es económico, busca a un asesor financiero; si el tema es de una relación, busca a un experto; si el tema es cómo te has sentido tú mismo, busca acompañamiento.

Si el tema es espiritual, busca a alguien que te inspire en este tema. Esto puede ser un buen libro, no necesariamente una asesoría personal. Pero también puede ser una cita y asesoría en línea.

Confía en ti

Este tipo de pruebas por lo general hace dudar de las capacidades personales. De la posibilidad de salir adelante. Nadie es perfecto, todos tienen sus propias batallas. Reconoce cuáles son las tuyas, atiéndelas.

Reconocer tus propias dificultades tiene el propósito de mejorar, busca estrategias. Por ejemplo, si descubriste que tu dificultad es el silencio, comienza a trabajar en ello. Empieza por soportar un minuto un día, al siguiente 2, al siguiente 3. Y así progresivamente. Si te diste cuenta que tu dificultad es la disciplina, pon un horario, ponla en el refri, con alarmas. Y así, busca soluciones. Date la oportunidad de aprender.

Ten compasión de ti y de los demás

La situación que vivimos no es fácil. Y los demás también están en situaciones similares. A veces menos difíciles, a veces más. Seamos compasivos; con nosotros mismos y con los demás. Todos estamos aprendiendo a lidiar con este momento de vida. Reconócete en el día a día qué cosas sí hiciste bien, aquello que sí lograste. Reconoce a los demás qué sí hicieron. Reconoce sus dificultades sin juzgar, sino dando ánimos para librar la batalla personal.

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Confía en Dios

Poder tener un ser superior en el cual confiar, ayuda. Si crees en Dios, trabaja en esa fe y confianza, de que su plan es perfecto, para la humanidad, y para ti. Trata de mirar los regalos que estos sucesos están dando, por ejemplo la renovación de la naturaleza. Busca esa luz en medio de estos tiempos. ¿Qué es eso positivo que está surgiendo?

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Danitza Covarrubias

Danitza es originaria de Guadalajara, Jalisco, en México. Licenciada en psicología y maestra en desarrollo transgeneracional sistémico, con certificación en psicología positiva, así como estudios en desarrollo humano, transpersonal y relacional. Psicoterapeuta, docente, escritora y madre de 3. Firme creyente que esta profesión es un estilo de vida.