Conoce el Método Doman para enseñar a leer precozmente a tu hijo

La enseñanza de la lectura en la infancia más tierna es posible. ¿Estás dispuesta a probarla con tu bebé con este revolucionario método?

Emma E. Sánchez

Leer y escribir para mí representan unas de las habilidades más importantes que un ser humano puede aprender y desarrollar en su vida. Leer es una de las maneras más importantes para conocer, aprender, y saber de todo. Leer es poder establecer un diálogo muy personal con otro ser humano para ilustrarnos un poco más, y por eso, cada vez que terminamos de leer un buen libro, somos «otro» y en muchos casos, un poquito mejor que cuando iniciamos su lectura.

Así que cuando me supe embarazada, comencé a leer en voz alta para mi bebé; luego que nació, me enteré que existía un método para enseñar a leer a los bebés y me volvía loca de felicidad.

El método Doman toma su nombre del pseúdónimo Glenn J. Doman, que el  Médico Douglas Doman decidió usar para publicar su obra sobre enseñanza de la lectura, pues al haber dedicado toda su vida al estudio de niños con lesiones cerebrales o parálisis cerebral, no creyó que fuera conveniente que se relacionara un trabajo con el otro y se pusieran en tela de juicio sus descubrimientos y aplicaciones.

Doman descubrió que todos los bebés aprenden a pesar de alguna dificultad cerebral y lo que hace la diferencia entre la cantidad y calidad de cosas que aprenden es el interés y la cercanía de su madre.  Todos su esfuerzos médicos y de investigación tuvieron como propósito “lograr mejores seres humanos” y  consideró que su máximo logro en la vida fue el “acercar a las madres a sus bebés”.

Te invito a leer el libro «Cómo multiplicar la inteligencia de su bebé» de Glenn Doman; ahí vas a conocer la filosofía de este médico.

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¿En qué consiste este método?

El método Doman, también conocido como la «revolución silenciosa», se sirve de algunas claves que a continuación te presentaré:

Ejercicios de repetición de palabras escritas en fichas frente al bebé

El método requiere de una serie de tarjetas, que tú misma puedes hacer o comprar ya hechas. Cada tarjeta tiene una palabra escrita de color negro y con letra scrip o «de molde» como popularmente se le conoce.

Las palabras no tendrán de momento mucho significado para el pequeño, pero sin saberlo, él estará haciendo asociaciones y las memorizará como se escriben.  La lista de palabras te las da el libro y te irá diciendo cómo y cuando aumentarlas.

Las tarjetas tienen medidas específicas (15×60 cm.), son de un grosor y de color rojo. Hace 30 años, cuando yo las usé, tuve que hacerlas personalmente (el método va dando instrucciones), pero hoy en día puedes adquirirlas a un precio accesible y ahorrar el tiempo de fabricación. Hoy puedes encontrar las tarjetas en material blanco con letras rojas.

Asociación directa

La fotografía de la portada de la primera edición del libro en México, mostraba una hermosa bebé de unos 8 o 9 meses sentada tocando su cabeza cuando veía la tarjeta donde se leía “cabeza” y esa imagen causó un gran interés entre las madres que criábamos a nuestros hijos en esos días.

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La primera tarjeta que presentarás a tu bebé es su nombre, muestras la tarjeta diciéndola en voz alta durante 5 segundos, luego 4 palabras más.

En la segunda sesión presentas las mismas 5 palabras pero en orden diferente y así la tercera sección, al día siguiente haces lo mismo pero aumentas 5 tarjetas más.

De ahí que se diga que tú debes de ser muy ordenada, pues la presentación de estas tarjetas a tu bebé llevan un orden y un tiempo.Cuando llegas  a 25 palabras presentadas, tienes la oportunidad de retirar una palabra o las primeras 5 y esto te permite aumentar nuevas. En mi caso, a fin de mes retomaba todas las palabras.

A diario se hacen 3 sesiones 20 palabras de repaso y 5 nuevas cada día. Llegas a manejar hasta 200 tarjetas diarias.

Hay una segunda etapa donde ya vas a manejar «parejas de palabras» y así sucesivamente.

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Las tarjetas deben presentarse al a altura de los ojos del pequeño y tú hablar en voz alta  y clara.

Aquí no se enseñan letras sino palabras completas, y muchas veces sin correlación entre ellas.

Para que el método funcione debes tener muy presente esto:

El propósito de enseñar a  leer a tu bebé tan pronto

Hace 30 años, esto se consideraba realmente revolucionario y hubo muchos casos de niños que entraron al preescolar con 3 años leyendo muy bien y a muchos les llevó a terminar su educación primaria, y hasta preparatoria o carreras siendo muy jóvenes.

Mi primera hija, con quien llevé el método, terminó la primaria con 10 años y lo que nos parecía ser “una maravilla” entendimos que no lo era del todo cuando sus compañeros vivían su adolescencia en la secundaria y ella quería seguir jugando muñecas.

El que un niño lea en edades tempranas no significa que sea más inteligente o que pueda saltarse grados académicos porque se aburre o lo sabe todo.

Enseñamos a leer a los niños pequeños como una forma de estímulo cognitivo que les brinde más oportunidades de disfrutar la lectura y desarrollar su mente junto son otras habilidades, pero no más que eso.

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No te confundas y cometas mi error

Los procesos de socialización  y madurez son aún más importantes en los seres humanos que aprender a leer desde muy pequeñitos.

Te comento todo esto porque también escucharás sobre otros métodos de enseñanza de la lecto escritura que sostienen que un niño está preparado para leer recién a los 6 años.

Un niño sano, con ambientes ricos en estímulos y el amor de sus padres leerá, así de sencillo.

Pues aprender a leer está íntimamente ligado a las cuestiones afectivo-emocionales.

Es algo divertido para ambos

Para que este método funcione debe ser divertido y atractivo para el bebé; si notas que no lo disfruta o no le llama la atención, detente.

Revísate a ti primeramente, pues estás aplicándolo de alguna manera incorrecta y eso no es prudente. Si tras revisarte, lo estás haciendo bien, entonces verifica desde el punto de vista del bebé. Recuerda: forzar procesos no abona, daña. Hay tiempo, no hay prisa para crecer.

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Se requiere constancia, organización y disciplina de tu parte

A mí me constó tiempo leer el libro, entenderlo, luego hacer las tarjetas, organizar un tiempo y un lugar para dar las mini lecciones sin falta y en el tiempo debido.

Se me revolvían las tarjetas si me descuidaba, por lo que tuve que hacer un fichero y llevar el orden de la presentación.

El método funciona si te aplicas, si le dedicas el tiempo para prepararlo, y sobre todo si tienes el buen ánimo de hacerlo feliz y divertido porque eso es lo que más impresiona la mente infantil.

Si estás de mal humor, o cambias tu ánimo, mejor saltas la clase. No imprimas en la mente nueva y  fresca de tu bebé una marca desagradable y negativa de tu relación con él.

Mi hija mayor leyó claro y corrido a sus casi 3 años, y a la fecha es una lectora voraz en dos idiomas, pero, ¿te confieso un secreto?

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Dejé de llevar el método con mis otras dos hijas, pero nunca dejé de leerles desde el embarazo y a la hora de dormir; en casa siempre hubo libros a su alcance, principalmente cuentos cuando fueron pequeñas. Una leyó en el último grado del preescolar, y la menor iniciando el primer grado. Y ¿sabes algo? Todas son buenas lectoras hoy en día.

El método Doman funciona como muchos otros porque la clave, como en todo lo bueno, radica en la dedicación, el buen ánimo y las razones correctas para hacerlo.

No porque tu hijo vaya adelante en algunos procesos significa que eres una madre excelente, o que seas mala porque pienses que va retrasado; ¡eso nada tiene que ver!

Dedica lo mejor de ti a tu niño y recuerda que:

“Todos los niños florecen de diversas formas y en sus propios tiempos”.

Nuestro trabajo es abonar la tierra, acercar la luz y el agua que requieran, alejar los bichos nocivos y luego sentarnos a disfrutar su belleza.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.