Cuando tus hijos comentan errores, que seas tú la primera a la que deseen acudir

Que sea a ti donde acudan cuando tienen un problema y que no huyan por miedo a represalias. Es un gran reto que tenemos.

Adriana Acosta Bujan

La manera en cómo eduquemos a los hijos definirá su futuro, ¡vaya que es una gran responsabilidad! pero que la asumimos con mucho amor, ya que los hijos son nuestra mayor bendición. Así que, aunque no exista un manual mágico para enseñarnos a criarlos de la mejor manera posible, algunas veces adoptamos enseñanzas basadas en nuestras propias experiencias de vida, imitando tal vez la manera en cómo fuimos criados por nuestros padres.

Eso tal vez no es lo más conveniente, ya que la educación va evolucionando y la manera en cómo nuestros hijos se enfrentan a los problemas actuales no es lo mismo que antes. Ahora ellos tienen acceso a obtener más información que nosotros tal vez no tuvimos, por ello no podemos criarlos igual.

Hoy, la manera de educar a los hijos ha cambiado; ahora se cuida más su integridad y estabilidad emocional, cosa que en el pasado sno era tan así, ya que más importaba era que los hijos aprendieran las lecciones de una forma estricta, sin pedirles su opinión al respecto. Así que es momento de reflexionar y adoptar maneras de crianza que se adecuen a los tiempos actuales.

Un grito desesperado

Espero que mi madre no se entere que cometí un error”, “Seguro me castigará mi madre cuando se entere lo he hice”, “Mejor no le voy a decir a mi madre nada de lo que me pasa, no quiero que me reprenda”.  Muchos de estos pensamientos invaden la mente de nuestros hijos cuando ellos cometen errores porque les hemos enseñado de una manera estricta siguiendo patrones aprendidos durante nuestra infancia.

Sin duda, eso provocará que los hijos tengan miedo de acercarse a sus madres y padres, perdiendo toda comunicación, ayuda, orientación y apoyo que requieren. Piénsalo de esta manera: será mejor que tus hijos al tener un problema piensen en ti como la persona idónea que los va a entender, apoyar y ayudar, y no con temor.

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Dejar de criar a los hijos de manera estricta no quiere decir que los dejemos hacer lo que quieren. Solo es cuestión de poner límites, reglas y no dejar de ser una autoridad para ellos, pero de manera amorosa.

Ahora bien, si decides criar a tus hijos de manera flexible en estos tiempos actuales, lo que tienes que hacer es aprender a escucharlos, ser más empática y dejar que ellos se expresen tal cual son; sin juzgarlos; para que en algún momento que ellos necesiten de ti piensen:

1 Debo llamar a mi madre

Sin duda, nuestros hijos tendrán que pasar por algunas malas experiencias para poder aprender alguna lección de vida (es parte de madurar). Si deseas que tus hijos te pongan como la primera opción para ayudarlos a resolver sus problemas, entonces no dejes de escucharlos con atención.

Cuando abres diálogos amorosos, con respeto y empatía con tus hijos, sin duda pensarán en ti cuando comentan un error o sientan  en peligro.  “Llamar a mi madre” no solo es un pensamiento que se tiene para buscar ayuda, sino para encontrar de ella orientación, consejos, guía y apoyo; ya que los hijos querrán encontrar una persona que los escuche, proteja, les brinde amor y seguridad.

2 Mi madre sabría qué hacer en estos momentos

Sin duda las madres nos equivocamos frecuentemente al tomar decisiones; sin embargo, somos las personas que se esforzarán para que esas decisiones no afecten a los hijos. Así que cuando ellos se encuentren en dificultades, lo primero que pensarán es en cómo su madre actuaría en tal situación; ya que lo han aprendido a lo largo de su crianza, puesto que todas las decisiones siempre los han favorecido de una u otra manera.

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La idea es que tus hijos encuentren en ti una solución y guía para resolver sus problemas en base a las decisiones que has tomado; sin duda seguirán tus consejos.

3 Solo necesito un abrazo de mi madre

Las madres no podemos resolverles la vida a los hijos, aunque lo queramos; pues ellos tienen que aprender por sí solos a resolver sus dificultades.  Pero lo que sí podemos hacer las madres es enseñarles a los hijos que aunque cometan errores o se encuentren en dificultades tu amor será su mejor consuelo. El contacto físico con la madre siempre será un vínculo irrompible e inigualable que todo hijo necesita para fortalecerse.

4 Mi madre es mi mejor amiga

Podemos ser las mejores amigas de nuestros hijos sin necesidad de perder la autoridad que representamos. Solo es cuestión de mantener una buena comunicación con ellos, anticiparnos a sus necesidades y estar presentes en todo momento. Cuando los hijos tengan dificultades lo primero que pensarán será en compartir con su madre sus experiencias, ya que encontrarán de ella un oído que los escucha, un consejo sabio, una guía para encontrar soluciones y amor incondicional.

El miedo a ser reprendidos, castigados, juzgados aleja a los hijos del amor de una madre. Es tiempo que les enseñemos que las madres no solo estamos para educar de manera estricta, sino que somos las personas que darían su vida por el bienestar de ellos. Cuidemos ese vínculo divino que solo una madre con sus hijos puede construir; seamos las madres que están para los hijos en todo momento y más cuando se sientan en peligro.

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Adriana Acosta Bujan

Adriana Acosta estudió comunicación, es madre de un adolescente, y actualmente se dedica a la enseñanza e investigación a nivel universitario en Puerto Vallarta. Publica sus escritos esperando que ayuden a las personas que leen sus útiles vivencias