Los niños necesitan aprender empatía, así como aprenden las matemáticas

"Lo más importante es que necesitamos ser entendidos. Necesitamos alguien que sea capaz de escucharnos y entendernos. Entonces, sufrimos menos". Thich Nhat Hanh

Erika Patricia Otero

«La verdadera compasión no consiste en desear ayudar a aquellos que son menos afortunados que nosotros,  sino en darnos cuenta de nuestro parentesco con todos los seres»

Pema Chödron

 

La semana pasada fue realmente lluviosa en la ciudad donde vivo. El ambiente para Octubre siempre se tiñe de gris, esto porque estamos en invierno. Quizás se deba a lo lúgubre de la temporada, no lo sé, lo cierto es que mi ánimo se torna mucho más sensible al sufrimiento de los demás.

Mientras tomábamos una bebida caliente y hablábamos, mi madre y yo escuchamos a través de las ventanas cerradas, el llanto de una joven. Yo me sentí preocupada, pero sin ánimo a parecer curiosas, fuimos a ver por una ventana lateral lo que estaba pasando, por si de pronto necesitara ayuda o algo.

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Ella estaba llorando desconsolada; sin embargo, aunque me sentí triste por su pena, no tuve el valor para ofrecerle ayuda o consuelo. Era una total desconocida, y a veces las personas no se toman bien que uno se acerque a hablar cuando están tristes. Luego de un rato, el llanto cesó… ella ya se había ido.

Me quedé con gran pesar, pues es duro sufrir por la razón que sea; yo he estado en su lugar, y sé que a veces el mejor consuelo es poder desahogar el dolor con llanto.

¿Qué es la empatía?

Las personas suelen creer que la empatía es esa capacidad de todo ser humano para ponerse en el lugar del otro. Aunque no están muy alejados del concepto general, la empatía es mucho más profunda que la simple comprensión.

Cuando una persona tiene el «don» de la empatía, es capaz de ponerse en el lugar del otro, de sentir lo que el otro siente; además, sabe escuchar más de lo que suele decir.

Cuando una persona es empática, escucha y ve con todos sus sentidos, estos les lleva a una comprensión máxima de la situación del otro. Es decir, siente el dolor, entiende su sufrimiento y sabe escuchar activamente, esto le otorga la capacidad de apoyar sin juzgar y le facilita a la persona que sufre hallar una solución y consuelo.

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Educar  a los niños en empatía

Algunas personas creen que solo se puede nacer con la capacidad de ser empático; sin embargo, pienso que si a un ser humano desde pequeño se le enseña acerca del amor al prójimo, a expresar sus emociones y a vivirlas sin miedo, podrá ser una persona con una inteligencia emocional adecuada.

No es desconocido que algunos países europeos siempre están innovando en la educación escolar. Un ejemplo de esto es Dinamarca, que con el fin de mejorar la forma como se relacionan las personas de su pueblo, implementaron sendos cambios en el pensum educativo escolar que incluye niños desde los 6 a los 16 años. Lo que hicieron fue agregar la asignatura de empatía en las escuelas primarias y secundarias del país.

Los daneses creen firmemente en la capacidad de los niños y jóvenes para desarrollar capacidades empáticas que les ayuden a los chicos a «ayudar» y entenderse a sí mismos y al prójimo.

Para el gobierno danés, maestros y padres de familia, la educación de sus hijos debe ser integral. Es decir:

Importa tanto la matemática, la ciencia y la lengua, así como el hecho de que sus hijos aprendan habilidades sociales que les ayuden a relacionarse de manera efectiva con quienes le rodean.

Con esta implementación, los daneses esperan que los niños se interesen de manera genuina por el otro; y que además le ayuden a solucionar sus problemas de manera creativa pero práctica a la vez.

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¿Qué pretenden?

Concientización tanto en sus propio sentir como en el ajeno. De esa manera, ayudan al niño a no tener miedo a lo que sienten; les enseñan a ayudar al que lo necesita, y además, les inculcan la importancia de no tener miedo a ser juzgados por lo que sienten.

No solo es sufrir con el otro, es ser feliz por el otro

«El hombre más feliz del mundo es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera propio»

Goethe

Nada muestra más altruismo en un ser humano que el hecho de sentirse feliz por los éxitos ajenos. Esto solo se logra cuando una persona deja de pensar en sí mismo y pasa a preocuparse más por los demás.

Cuando una persona aprende a admirar al otro en lugar de envidiarlo, halla una felicidad sin límite; esto también hace parte de la empatía.

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Al momento de educar a un niño para que sea empático, se le enseña que no es cuestión de ser «perfecto»; que se trata de ser consciente de sus sentimientos. Además, también aprende a ponerse -para bien o para mal- en el lugar del otro.

La enseñanza en empatía le ayuda a entender su sentir y enfrentarse a esos sentimientos aunque no le resulten agradables. Al hacerlo, le es más fácil mejorar como ser humano, a tener una inteligencia emocional más desarrollada; y por ende, a ser feliz porque se ama y acepta como es. Esto por supuesto, ayuda al niño a amar y aceptar al otro como es sin juzgarlo y a ayudarlo cuando lo requiera.

Los daneses nos dejan un gran trecho por recorrer en lo que a educación en valores ser refiere. El reto es para nosotros como padres; si aceptamos o no enseñar a nuestros hijos a ser mejores seres humanos a la par de que sean buenos profesionales. Pensemos que no se puede ser un buen profesional, si no se tiene en mente el bienestar del otro.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.