Desafíos de los niños superdotados con problemas de aprendizaje y atención

Emma E. Sánchez

Normalmente, cuando escuchamos el término –educación especial– de inmediato pensamos en que se refiere al tipo de educación que requieren que los niños con problemas de aprendizaje o con algunos trastornos que le impiden llevar la misma educación y al mismo ritmo que sus compañeros. Pero pocas veces reflexionamos, que, así como hay que requieren de un ritmo más lento para aprender, hay niños que requieren de un ritmo mucho más rápido para aprender y también requieren de educación especial.

Y se cumple el dicho aquel que “Cada niño aprende a su propio ritmo para florecer”

Actualmente, casi todos los sistemas educativos a nivel mundial contemplan educación para ambos tipos de alumnos, desde alfabetización muy básica, educación para niños con dificultades y  hasta la educación para niños excepcionales o superdotados, como también se les ha llamado.

Algo que hay que resaltar es que todos los seres humanos somos seres inteligentes de alguna mañana o como bien lo mostró Daniel Goleman, “no hay un tipo de inteligencia, sino diversas, donde en alguna o algunas, somos inteligentes”.

Algo importante de mencionar es que los niños dotados pueden ser muy difíciles de detectar  pues pueden mostrar en algunos temas o materias una gran inteligencia y por otro lado, mostrar algunos problemas, por ejemplo, al leer o hacer cuentas y entonces, se descarta que pueda ser un niño con un talento particular.

Se dice que hoy en día hay miles de niños superdotados que no han sido diagnosticados correctamente y pasan por la escuela  a ratos de manera excelente y muchos otros muy mal pero en general, con un talento desperdiciado y lo peor aún: con una niñez llena de frustraciones.

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Hay en particular un tipo de alumno que, teniendo un gran potencial, cuando es detectado se descarta pues al aplicarle algunas pruebas, se encuentra que tiene  dificultades para concentrarse,  enfocarse en algo por periodos prolongados o hacer cosas simples que cualquier otro niño de su edad podría hacer sin mayor problema.

A continuación, te presento algunos casos que te ayudarán a identificar a estos niños excepcionales.

Señales 

Es muy «flojo» pero cuando presenta un examen sabe todo

Cuando le preguntan, contesta correctamente. Algunos niños parecen ser flojos y no poner atención pero la realidad es que se aburren, las clases no les son desafiantes ni interesantes, por lo que pueden inclusive dormir en el salón, distraerse, hacer otras cosas menos poner atención a su maestro o a la clase. Para ellos, con solo escuchar ya saben de qué se trata todo.

Estos chicos tienen muy desarrollada su capacidad auditiva y con solo escuchar, su cerebro es capaz de procesar y entender a  la primera lo que para otros puede tomar un poco más.

Es un excelente lector, comprende todo y es capaz de explicarlo, pero escribir se le dificulta mucho

Este tipo de casos suelen recorrer a muchos psicólogos, terapistas y hasta médicos antes de que puedan ser identificados como sobresalientes y entonces ser educado de la manera que necesita para desarrollar sus talentos y florecer.

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Se trata de niños inteligentes pero que requieren de algunas metodologías en particular para concretar su proceso de lecto-escritura para luego, con otras estrategias, desarrollar todo su potencial.

En algunos casos, se trata de alguna dislexia o alguna disfasia leve que, una vez que ha sido atendida todo mejora.

Todos saben que es un niño inteligente, pero su conducta es terrible

¡Un dolor de cabeza! Esta es la expresión más común que las maestras expresan cuando se les pregunta sobre el niño en particular.  De inicio se les puede inclusive diagnosticar con TDA o TDH, pero todo cambia cuando al niño se le da un trabajo que le requiera toda su atención porque le desafía la mente.

En algunos casos es posible que el déficit de atención sea real pero como en la gran mayoría de los casos, con terapia y estrategias muy puntuales, los niños pueden controlar mejor su movimiento y canalizarlo para que pueda enfocarse y continuar con sus procesos y permitir que todo tome su sitio.

Es necesario evaluarlo si presenta alguna de estas características

Tiene una habilidad, talento o inteligencia en una materia o área del saber en particular. Puede ser la lectura, gustar de la lectura más avanzada a su edad, comprenderla y disfrutarla, historia. Me recuerda a un alumno que era todo un especialista en la Segunda Guerra Mundial, no solo tenía una memoria privilegiada para recordar fechas, nombres, países y sobre todo uniformes, le gustaban mucho los uniformes y sabía horrores de insignias, medallas y escudos.

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Si tu hijo se distingue en el dibujo , la música o la comunicación verbal , es importante que se le evalúe

Hay una seria diferencia entre lo que él sabe, lo que se enseña en su grado escolar y lo que sus compañeros saben y pueden hacer. Esto, independientemente de la conducta del niño.

Estos son los casos que más identificamos como niños prodigios  o de una inteligencia superior al promedio. Son los casos, digo yo, “como de película”, pues son los niños que todos los maestros soñamos algún día descubrir para ver cómo se convierten en esas historias prodigiosas.

¿Qué hacer si mi hijo es superdotado?

Tras varias pruebas, si  un niño es diagnosticado como  “sobresaliente”  los padres de familia deben considerar algunos desafíos importantes antes de gritar a los cuatro vientos que son padres de un niño superdotado.

Primero, estar muy conscientes que no se trata de egos y orgullos para presumir, sino de asumir que ese hijo requerirá de una educación especial, que deberá ser un compromiso familiar, pues requerirá más tiempo de nuestros propios deberes.

Y que en el caso de haber más hijos,  ellos también requieren de nuestra atención y cuidado para no crear diferencias y  ni malos sentimientos.

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Cuidar el desarrollo emocional del niño pues pueden llegar a experimentar mucha frustración, resentimiento pues a veces se pone sobre ellos demasiadas expectativas, pueden inclusive llegar a reclamar más independencia, volverse rebeldes y reaccionar de maneras poco amables o que nunca habían mostrado.

También pueden llegar a presentar problemas de autoestima,  sentirse inseguros, fuera de lugar, tener problemas para socializar, especialmente cuando se les avanza de grado y sus nuevos compañeros son mayores y no saben cómo relacionarse con ellos.

Entonces ¿es un problema ser o tener un niño sobresaliente?

Si tu niño ha sido reconocido como tal, entonces considera esto:

Habla con sus maestros; a veces,  los programas se pueden adaptar para el niño sin sacrificar sus relaciones sociales, esto es, sus amigos.

Si es el caso de que tu hijo puede o deba atender otros colegios más avanzados, es importante que reciba un acompañamiento, junto con su familia, de tipo emocional y hasta psicológico para vivir estos procesos de la mejor manera.

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Busca otros niños como tu hijo y a sus familias para hacer amistad y relacionarse, seguro encontrarán una red de apoyo y nuevos amigos.

La idea es que tu hijo aproveche sus talentos y dones, que se desarrolle en plenitud, que disfrute su vida y que sea feliz. No lo olvides.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.