El asombroso poder de las palabras para mejorar tus relaciones personales

Porque una palabra puede sanar una herida, o causarla.

Erika Patricia Otero

La escritora británica Jane Austen dijo: «No es lo que decimos o pensamos lo que nos define; si no lo que hacemos». Sin embargo, lo que pensamos tiene una gran influencia en nuestras acciones, y las palabras forman parte de ello.

Muchas personas a nuestro alrededor son heridas por lo que decimos, muchas veces sin querer; por eso, hablar debe ser un acto consciente, para que así procuremos decir las cosas de manera franca, pero acertada y prudentemente.

No podemos ir por el mundo dañando a las personas

Debemos ser muy cuidadosos en la manera cómo nos relacionamos con los demás. Pueda que no te hagan -ni hagas daño a los desconocidos, pero quienes amamos son susceptibles a nuestras acciones; y algo que descuides en tu actuar, puede dañar seriamente una relación afectiva.

Puede que un desconocido te lastime con algo que diga, pero no es lo mismo que si esas mismas palabras proceden de tu madre o tu cónyuge. Es por eso que debes cuidar la manera en la que dices las cosas y el momento de hacerlo, pues no tener el control de tus actos te llevará a distanciarte de quienes ocupan un lugar importante en tu vida.

¿Cuándo y cómo decir las cosas de manera apropiada?

Todo tiene un momento para ser dicho. No es lo mismo decirle a alguien :»Te amo» en medio de una discusión, que hacerlo en medio de un ambiente romántico; no va a tener en las personas el mismo efecto.

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Lo mismo ocurre si estás muy molesta por algo que una persona muy querida te dijo y comienzas a vociferar ofensas, solo por reacción a lo que te hicieron. No hay nada que justifique un insulto o una acción que te dañe, y es muy probable que el primer impuso que tengas sea el de responder de igual manera.

Pero, ¿y si en lugar de ponerte al mismo nivel de la persona que te ha dañado, optas mejor por guardar silencio, e irte por un rato mientras pasa la tensión del momento?. Te aseguro que mucho daño se puede evitar.

Para lograr decir las cosas de manera calmada, aunque te hayan lastimado, requieres no solo de tiempo y espacio, si no de autocontrol, principalmente de esta cualidad para  evitarte daños mayores y malos ratos.

Recuerda: para pelear se necesitan dos

Algo que me enseñó mi hermana hace algunos años es que nada bueno trae el hecho de responder la ofensa de alguien. Siempre tendremos 2 opciones; responder o callar.

Si respondes, lo que va a pasar es que las cosas van a empeorar, en cambio, si optas por guardar silencio, aunque no estés de acuerdo con lo que te digan, la otra persona no se va a ver estimulada a seguir discutiendo. Tu actitud es sana porque no prolongará un problema y lo cortará de raíz.

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El poder del NO

Saber decir no en el momento adecuado es algo que te sana de relaciones tóxicas y corta con todas las cosas que son perjudiciales para ti.

Imagínate como madre, cediendo a todo lo que tu madre, esposo e hijos quieran, solo porque te sentirás mal si dices que no y no accedes a sus deseos. Imagínate no poderle decir no a tu jefe cuando te pide hacer algo que no quieres y está por fuera de tus valores como persona.

No te sientas mal por decir no cuando realmente no te sientes segura de lo que sea te propongan. Debes aprender a no otorgarle poder a la opinión de los demás y ser siempre fiel a tus convicciones.

El poder del SI

Ahora bien, saber decir si en el momento justo puede abrirte puertas inimaginables, darte oportunidades que nunca antes has tenido. Pese a eso, siempre debes analizar muy bien la situación que te proponen; ver bien los pros y contras para que de ninguna manera te veas perjudicada.

Cuida de cómo te hablas a ti misma

Seguramente has escuchado esa frase que dice que «tu peor enemigo eres tú mismo». Desafortunadamente es muy real, porque nadie puede hacerte más daño que el que tú misma procuras con tus acciones.

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Es posible que muchas veces te hayas sorprendido diciéndote: «hoy me veo realmente fea», «esas ojeras me hacen ver como mapache», «estoy muy gorda, debo dejar de comer tanto», «¡qué tonta soy!» y así, un sin número increíble de frases peyorativas que solo te están haciendo mella en tu amor propio.

Entiendo que muchas veces te sientas frustrada porque algo no sale como querías, o porque después de mucho descansar con el fin de no tener ojeras o cara de cansancio, te levantes y mires al espejo para solo ver un rostro que no te agrada; pero decirte que te ves fea o te sientes tonta no va a mejorar tu día.

Es cuestión de darle tu mejor cara a la situación. Debes comprender que hay días de días, que unas veces las cosas saldrán bien y otros no; que unos días te vas a ver muy hermosa y otros días serás bonita por lo que hagas o pienses. Debes siempre recordar que eres tan buena o tan mala como tu pienses que eres, porque no es el poder de la palabra, es el poder que le concedes.

Elige construir con tus palabras

Siempre has tenido el poder para construir o destruir en tus palabras. Siempre has tenido el poder para sanar o herir con tus palabras; si así es entonces porqué no darte la oportunidad de obrar un cambio positivo a tu vida y a la de quienes te aman.

Así como cuando tus hijos van en tu búsqueda por una palabra de amor y apoyo, como cuando tus amigos buscan un consejos, como cuando tu pareja busca amor o consuelo. Cambia toda acción que pueda afectarte y a los demás por algo que solo haga feliz a los demás. A veces las personas solo necesitan escuchar la palabra acertada en el momento adecuado, y la misma puede salvar la vida de alguien.

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Piénsalo y actúa de la manera correcta, de una que solo pueda hacerte feliz al hacer feliz a los demás.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.