Ellos se negaban a abortar a su bebé, y entonces los milagros comenzaron

A veces, los planes de Dios son inesperados, pero con Fe podemos superar cualquier obstáculo.

Marilú Ochoa Méndez

Sara Heller y Chris Eidam planearon durante meses un gran viaje a «Italia». Compraron guías, aprendieron algunas palabras en italiano, hicieron un plan detallado: visitarían Venecia, el David de Miguel Ángel. ¡Serían las vacaciones de su vida! Subieron al avión anhelando comenzar la gran aventura llenos de ilusión.

Pero enfrentaron un cambio de planes. Al aterrizar, no les dieron la bienvenida al país que ellos esperaban, sino a «Holanda».

«¿Qué quieres decir con Holanda? ¡yo pedí ir a «Italia»!, ¡yo debería estar en «Italia»!, ¡es lo que toda mi vida he soñado!«, se quejaban los dos.

«Esto fue lo que me sucedió hace dos años. ¡Había aterrizado en Holanda!, pero en verdad quería estar en Italia, con todos los demás«. Con estas palabras, explica Sara en sus redes sociales, lo que ha significado para ella ser madre de Brody, su primer hijo.

Poco más adelante, continúa: «He aprendido nuevas cosas sobre Holanda (y sobre mí misma) cada día. No me imagino cómo sería mi vida de haber llegado al otro destino, pero no creo que sería tan divertida ni con tanto propósito sin ese giro inesperado«.

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Italia sería para ella haber recibido un hijo completamente sano. Sin embargo, ni Chris ni Sara querían el modelo perfecto de hijo de su imaginación y sueños. Y lo demostraron amando a Brody desde el momento que supieron su condición. Desde entonces, comenzaron a amar Holanda.

Esta metáfora acerca del viaje a Italia u Holanda, la comprenderás cuando continúes leyendo esta emocionante historia de milagro y superación.

Cuando la adversidad toca a tu puerta ¿Le abres?

Todo comenzó en la semana 24 de embarazo de Sara. Durante la ecografía, el doctor notó algo inusual.  Brody presentaba una condición muy severa de labio leporino y paladar hendido. Su primera reacción fue cuestionar a los padres si deseaban continuar el embarazo.

Sara y Chris no lo pensaron dos veces. ¡Claro que querían recibirlo!.

A partir de ese momento, iniciaron un viaje espectacular, lleno de retos, salpicados de milagros y de mucho amor incondicional, que nos enseña que apreciar y valorar la vida de nuestros hijos, a pesar de sus condiciones de salud, es siempre una decisión sabia y acertada.

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Con ese fin en mente, la familia comenzó un proceso de aceptación y adaptación a la condición de Brody.  Estaban dispuestos a descubrir los detalles hermosos de «Holanda», costara lo que costara, y así lo hicieron.

Cuidados especiales con pocos recursos

Cuando la pareja comenzó a conocer las costosas operaciones que requeriría su bebé al nacer, se preocuparon mucho. Era un hecho que no contaban de momento con los recursos económicos para atenderlo de manera inmediata.

En vez de desesperarse, o deprimirse, Sara decidió esperar. Ella estaba segura que lo primero que Brody necesitaría, sería amor, un amor incondicional, y Chris y ella se dispusieron a entregárselo.

En el mundo de hoy, acostumbrado a prevenir, a estar siempre preparado, y a buscar la seguridad antes que todo, el ejemplo de estos padres generosos impacta con mas fuerza.

Como madre, estoy segura que saber que el bebé requeriría cuidados especializados y costosos estando en una situación económica problemática, debió agobiarlos enormemente, y por eso me parece más rico su testimonio. ¡Dios les había mandado a Brody! Y ellos confiaron.  Su abandono en Dios no deja de impresionarme.

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Estaban seguros que había alguna razón de fondo por la que su destino no había sido «Italia», y trabajarían duro por descubrirla.

Sara Heller/ Facebok

Amor incondicional y enseñanzas de vida

Prometiéndose que le darían amor incondicional a su bebé a pesar de la economía, Sara comenzó a vivir su vida de madre con toda naturalidad. Abrió una cuenta de Instagram, donde compartía las fotos que se tomaban de manera cotidiana, salía a cafés con sus amigas y sus bebés, y llevaba una vida lo mas normal posible.

En una ocasión, recibió la primera de muchas preguntas que la cuestionaba con horror: «¿qué le pasa en su cara a tu hijo?«.  Este hecho, la hizo hacerse un firme propósito que ha marcado desde entonces su llamado en la vida.

En vez de reaccionar con enojo ante preguntas como esa, Sara se propuso convertirse en una educadora amorosa, para compartir con las personas cercanas a ella, la belleza de su hijo a pesar de su condición.

Entonces, comenzó a explicar su condición, con sencillez y paciencia a cada persona que la interpelaba. ¡Comenzaba a agarrar sabor su estancia en «Holanda»!, Sara estaba descubriendo un propósito de vida.

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El primer gran milagro

Sara salió a comer con unas amigas a un restaurante, y -acostumbrada a las miradas inquisidoras y curiosas-, no prestó atención a una persona que los miraba comer.  Al terminar, se acercó un mesero a entregarle una servilleta doblada, y lo que había adentro, la sobresaltó.

Adentro de la servilleta se encontraba un cheque por 800 dólares con una nota que decía «Para su hermoso hijo«. Sara no pudo contener las lágrimas.

Este gesto generoso los ayudó a realizar varias visitas al médico y a comenzar un tratamiento que permitirá a Brody hablar y comer adecuadamente con el tiempo.

El amor hace milagros

Cuando Brody cumplió 3 meses, notaron que además del labio leporino y el paladar hendido, presentaba una extraña condición denominada síndrome de delección cromosómica.  Y entonces, a la lista de 3 a 10 operaciones que tendrían que hacer a Brody debido a su condición y necesidades, se sumaron las terapias de alimentación, psicomotricidad y juego.

Sara tuvo que enfrentar muchos retos, como renunciar a su trabajo para poder atender a su pequeño siempre que lo necesitara y llevarlo a sus terapias. Pero estos retos, mas que agobiarla, la llenaron de fortaleza y esperanza. Ahora, «Holanda» es un lugar que la familia no cambiaría por nada. Sin haber llegado hasta allí, ¿Quién amaría tanto a Brody?, ¿De cuántas aventuras se hubiera perdido la familia?

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El amor es maravilloso

La familia tiene días buenos y días malos, pero tanto en su página como en sus publicaciones en redes sociales, podemos comprobar que tiene un amor extraordinario por su pequeño y unas ganas inmensas de aprovechar cada momento con su bebé, que ve como un gran regalo del cielo.

Este amor y esta dedicación son las que han generado pequeños milagros que se siguen sucediendo.  Nos cuenta Sara sobre uno de ellos: «Por la delección cromosómica 9, una de sus condiciones sería el autismo, pero por su alegría y carácter, él se ha salido del molde«.

La atención familiar y médica dedicada a este lindo niño ha sido tan efectiva, que será difícil encontrar una foto de este bebé donde falte una sonrisa encantadora y contagiosa.

Familias como ésta gritan al mundo que las complicaciones económicas, los problemas de salud, y la incertidumbre, pueden dar un radical y verdadero sentido a nuestra vida si las acatamos con valentía y mucha fe. Y pueden ser muestra de que los milagros hoy, siguen sucediendo.

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Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de seis niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.