Eres el promedio de las personas con las que más pasas el tiempo, según un estudio

Te parecerás a las personas con las que más pases el tiempo. Por ello, procúrate rodearte de aquellos que te edifiquen.

Erika Patricia Otero

Responde para ti misma estas 3 preguntas:

¿Escuchaste alguna vez a tus niños decir expresiones que creíste que solo tú o tu esposo decían?

¿Viste a tu esposo hacer ese gesto tan tuyo que incluso tu familia notó que él lo había asimilado?

¿Descubriste que luego de un tiempo comenzaron a gustarte el tipo de películas que a tu marido le gustaban?

Pues sí, eso le pasa a todo el mundo en todo momento. Lo más interesante de todo, es que te pasará por el resto de tu vida y con todas las personas que te rodeen.

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¿Por qué terminamos pareciendonos a los demás?

Adoptamos de los demás comportamientos, pensamientos, gustos, gestos, frases y actitudes. Pero, ¿te preguntaste alguna vez la razón?

Pues bien, el neurocientífico Moran Cerf, dedicó alrededor de una década a estudiar cómo los seres humanos toman decisiones. Él y su grupo de investigadores encontraron en una serie de electroencefalogramas, un «fenómeno de sincronización cerebral» entre las personas.

La sincronización es un ajuste temporal de eventos. Aplicado a las personas es un acoplamiento. Una especie de «yo adopto tal pensamiento de tal persona»; es decir, hago mío algo tan íntimo como el pensar de alguien más.

Cerf asegura que en tan solo dos semanas, una personas puede manifestar lenguaje, emociones e incluso posturas respecto a un tema, muy similares al de alguien con el que pase mucho tiempo. Añade además, que esas dos personas pueden llegar incluso a ser casi idénticos.

«Dime con quién andas y te diré quién eres»

Una de las interesantes recomendaciones que hace Moran Cerf es que elijamos bien a las personas con las que vamos a pasar nuestro valioso tiempo. Y es cierto, teniendo en cuenta que hacemos nuestros pensamientos y comportamientos de los demás; o que los propios se ven afectados -para bien o mal- por los de otros, pues no es para nada una mala recomendación.

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Honestamente, es un consejo muy acertado que no solo él ofrece, sino que nuestros ancestros también pregonaron en su tan sabios refranes, dichos y versículos de libros considerados sagrados.

Frases como:

«El que anda con lobos a aullar se enseña».

«Quien anda entre la miel, algo se le ha de pegar».

«El que anda con sabios, sabio será, mas el que se junta con necios será quebrantado»Proverbios 13:20

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Son solo tres simples y sencillos ejemplos de esa sabiduría ancestral que ninguno de nosotros debería jamás desechar.

Sí, los demás nos afectan e influencian de manera directa con su buena o mala manera de ser. Como es evidente, el consejo directo que dan los expertos y estas frases es que si quieres que te vaya bien en la vida, debes rodearte de personas que te ayuden a ser tu mejor versión posible.

La mala influencia de una persona puede destruirte

Justo antes de escribir este párrafo, recordé una etapa muy oscura de mi vida que deseo compartir con ustedes y que es el mejor ejemplo de que a veces, si no nos cuidamos, por la influencia de otros podemos caer muy bajo.

Hace un tiempo conocí a una persona que de primer momento parecía ser el hombre ideal, el que toda mujer desea en su vida; pero me equivoqué.

En apariencias era encantador, pero cuando lo conocí más a fondo descubrí en él a alguien ciertamente perverso, no porque tuviera impulsos sádicos o algo por el estilo. En realidad lo de él era un poco más sutil; vicios que a simple vista pasan desapercibidos, pero que luego pueden degenerar la vida de una persona.

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Pasado el tiempo, me dí cuenta que muchos de sus hábitos, desafortunadamente los negativos, los integré a mi actuar y no me ayudaron para nada en mi crecimiento personal, antes bien mi retroceso fue gigantesco.

¿Culpa de él?, ¡para nada! Nadie me obligó a tener su amistad ni a luego enamorarme de él. Yo debí actuar de manera consciente, decidir bien y no permitir que la actitud y los comportamientos negativos de esa persona influyeran en mí.

Acércate a quienes te lleven por un buen sendero

Lo bueno es que las cosas buenas también se «pegan»; por eso, rodéate de tus buenos amigos, de todas esas personas que dan buena influencia en tu vida.

Supón que quieres bajar de peso y tener una vida más saludable, acércate a tus a amigos que gusten de comer sano y hacer deporte ¿Anhelas cambiar la dirección de tu vida y convertirte en una persona más positiva? Allegate a personas que sean alegres, que den buenos consejos y que su actitud ante la vida sea positiva.

¿Quieres tener mejores notas en álgebra o química? Intégrate a un grupo de estudiantes que te ayuden en esas materias. Puede que no seas un genio en esos temas, pero seguro te ayudará a sacar mejores notas.

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Con todo en la vida aplica la sincronización mental de quienes conviven a diario.

Lo mismo aplica en la elección de una pareja para pasar los años y llegar hasta viejitos juntos. Rodéate de personas que tengan las cualidades, conductas y actitudes que tú buscas en un amor, y tú comenzarás a asimilar esos mismos aspectos.

Recuerda que la luz atrae a la luz y nada mejor que encontrar a una buena persona para compartir tu vida.

Toma un momento para compartir ...

Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.