Esta es la forma en la que los vecinos le cambiaron la vida a un vendedor de rosquillas

Lo que vivió este hombre en carne propia es único.

Fernanda Gonzalez Casafús

Estas son las noticias que me hacen pensar dos cosas: uno, bien utilizada, la tecnología hace cosas asombrosas; dos: aún queda gente buena en este planeta. Esta información se ha hecho viral y la gente no puede parar de hablar de ella.

Sí, aún queda gente solidaria. No está todo perdido. Y ciertamente, hay un gran puñado de personas que salen a la calle a poner el pecho, a esforzarse para avanzar cada día más. Y para ellas, la recompensa es el triunfo de su causa.

El vendedor de rosquillas más buscado

John, de 62 años tiene una tienda de rosquillas en California junto a su esposa, Stella, de 63. Desde que ambos llegaron de Camboya, como refugiados, en 1979 han trabajado cada día para sobrevivir. Abren la tienda a las 4am y esperan a sus clientes  con una sonrisa y con deliciosas rosquillas recién horneadas.

Pero cuando los clientes asiduos notaron que Stella ya no iba al negocio, comenzaron a preguntar a John qué estaba sucediendo. El dueño de la tienda les contó entonces que su esposa estaba enferma y que no podía asistir al negocio pues debía ir a rehabilitación.

Stella había sufrido un aneurisma debilitante y su condición seguía siendo delicada. La tienda es el sustento de la pareja, por lo que Jhon no puede dejar de abrir su local de donas cada día. Pero el hombre tuvo una recompensa por su intachable y responsable conducta.

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Un vecino solidario

Cuando uno de los clientes habituales de la tienda se enteró de que Stella estaba mal de salud, y que su esposo no podía estar allí para ayudarle, puso manos a la obra. Rápidamente creó un foro donde les pedía a los vecinos del lugar que vaya a comprar las rosquillas por docena.

En una actitud altruista e inspiradora, el hombre instó a las personas que compren las donas por docenas, para que el dueño del local pueda vender rápidamente toda la mercadería y así poder irse a estar junto a su esposa y acompañarla en rehabilitación.

Actuar por una buena causa

Rápidamente los clientes comenzaron a correr la voz, y así John llega a tener vendidas todas sus rosquillas para antes del mediodía. De este modo, puede cerrar su negocio y correr junto a su esposa para estar con ella en el centro de rehabilitación donde se recupera tras el aneurisma.

Esto demuestra cuánto podemos hacer por el otro si actuamos en conjunto. Cada una de esas personas fue empática, solidaria y leal, e hizo que este hombre pudiera estar más pronto junto a su esposa enferma.

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 Ángeles en el camino

Imagino que John y su esposa han venido buscando paz, refugio calma. El rostro del hombre refleja esfuerzo y un atisbo de pesar, pues escapar de la guerra debe ser sin duda una experiencia difícil de soslayar.

Esta historia es clave para entender cómo a veces Dios pone ángeles en nuestro camino. Cuando creemos que todo está perdido, cuando nos preguntamos ¿Por qué a mí?, o cuando no podemos entender las razones del destino.

Entonces, y sólo entonces, llega un ángel, o varios, que te levantan, y te muestran cuánto vale la pena vivir. Y gracias a estas personas entendemos que todo en la vida sucede por algo. Todo es experiencia, de todo aprendemos y de todo podemos sacar algo positivo.

Aporta tu compromiso

De acuerdo a una investigación a las personas nos cuesta ser solidarios, aunque biológicamente nacemos programados para serlo. La caridad es una virtud que debemos cultivar día a día, simplemente porque, además de ser un acto de bondad, ennoblece el corazón y nos aporta paz.

Puedes pensar que un simple acto tuyo no aporte demasiada ayuda a alguien que lo necesita, pero ciertamente está a la vista que son las pequeñas acciones mancomunadas las que hacen al conjunto.

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Acciones concretas en las que puedes brindarte

  • Organiza una colecta entre vecinos
  • Cruza la calle a preguntarle a tu vecina, que es una señora mayor, si necesita algo
  • Aporta dinero en las colectas de beneficencia, por más mínimo que sea
  • Dona aquello que ya no usas
  • Ofrece tu tiempo
  • Si no tienes dinero, ofrece otro tipo de ayuda
  • Conversa con los niños y las personas de la calle
  • Sirve como voluntario en alguna causa

Beneficios de ser solidarios

En esta vida estamos de paso, y vinimos para aprender -y aprehender- todas las experiencias. Cada uno da lo que tiene en su corazón. Entonces, ser solidarios, caritativo, y tender siempre una mano a los demás, hará que podamos ver la vida con otros ojos, y que podamos ver cada situación desde otra perspectiva.

Ser solidarios es abrir el corazón. Es pensar en los demás sin pensar en recibir nada a cambio. es brindarse con el alma y con los brazos abiertos. Y ello trae grandes beneficios para la mente y el cuerpo.

  • Entabla puentes entre las distintas clases sociales
  • Nos hace ver otras realidades
  • Nos sentimos más agradecidos por lo que tenemos en la vida
  • Ayuda a quitar el estrés
  • No aliviana el alma
  • Nos alegra el corazón
  • Nos  hace ser más organizados
  • Somos un ejemplo para nuestros hijos y nuestra familia
  • Aprendemos a ser pacientes y comprensivos
  • La empatía comienza a formar parte de nuestra forma de ser

Ser solidarios nos humaniza. Tú puedes cambiar el mundo aportando tu granito de arena, e instando a los demás a hacerlo también. Así, podremos cambiar la sociedad para bien ¡Adelante!

 

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda Gonzalez Casafús es argentina, mamá y Licenciada en Periodismo. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.