Estas pequeñas manías son causantes de fracaso matrimonial ¡Evítalas!

La solución está en tus manos, solo trata de hallar el justo medio y tu matrimonio será estable y feliz.

Erika Patricia Otero

El amor conyugal es una delicada flor que se debe cuidar con esmero para que perdure. Pero no es tan fácil de cuidar como parece. Se necesita dedicación, tiempo, respeto, prudencia y cientos de miles de detalles que la fortalezcan.

Si estás casada/o sabes que por mucho amor que exista entre ambos, también hay sendas diferencias que les hacen enfrentarse a veces a los lados más oscuros de sus personalidades. Aspectos mismos que mal empleados, minan la relación.

Aunque sea difícil de creer, a veces nuestras pequeñas manías personales, esos rasgos de personalidad a los que restamos importancia, pueden provocar que la pareja colapse. Pero lo peor es que si no se hablan, si no se busca una forma inteligente de lidiar con ellos, lo más seguro es que lleve a una pareja que se ama al divorcio.

Algunos de esos aspectos son:

Entrega excesiva

Quién diría que ser detallista y entregado a tu pareja, le llevaría a querer mantenerse lejos de ti; pues sí, así es. El asunto es que «las apariencias engañan» y entre más estés «encima» de tu amor prodigándole afecto y atenciones, más se sentirá ahogado y más querrá estar distanciado de ti.

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Una persona que le diga a su pareja: «¡ay! no querido, deja eso ahí que yo puedo hacerlo», «Tú estás muy cansada, deja que vaya yo» y cosas por el estilo que se repiten una y otra vez, pueda que al principio no genere muchos inconvenientes; pero con el paso del tiempo se sentirá fastidiado. Es que es como si le dijeras:»Eres un tonto incapaz y todo tengo que hacerlo por ti».

La realidad tras esto es que deseas controlar cada paso; pero además, es como si le dijeras que es incapaz de hacer esto o aquello, aunque no lo digas jamás. Lo que haces cuando cuidas de manera excesiva a tu pareja es -además de hostigarlo- crear un muro entre la igualdad, la intimidad y la comprensión; esto paulatinamente les llevará a sentirse aislados y finalmente puede llevarlos al divorcio.

El asunto es que aunque lo hagas con buena intención, mejor permite que tu pareja haga su parte y se sienta útil y capaz de hacer eso que quiere; apóyalo si necesita ayuda, pero no se te vuelva a ocurrir hacer todo por él o ella, así te evitarás problemas mayores, sé por qué te lo digo.

Dramatismo

Hay personas que arman un drama por situaciones por completo insignificantes. Llegaste 5 minutos más tarde de lo que se suponía y te hace un escándalo; cambiaste de lugar algunas cosas de su escritorio, y eso generó un problema monumental.

Lo peor y quizás más triste que eso, es que llegan incluso hasta los juzgados alegando que esas son causales importantes para divorcio, mismas de las cuales se arrepienten y solo se quedan haciendo el ridículo.

Esto no es solo cuestión de mujeres, hay hombres que también saben hacer sus dramas por nada, y básicamente el problema de esto son las suposiciones. Dan tanto poder a lo que imaginan: (que no llegó a casa temprano porque estaba con otra o que tiró esos papeles importantes a la basura, cuando lo que pasó fue insignificante).

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Para evitar ese tipo de situaciones y de armar un problema de la nada, detente y pregunta la razón por la cual pasó esto o aquello; eso les evitará dolores de cabeza innecesarias.

Eludir los problemas

Estar en la habitación discutiendo por algo y de repente ¡zas! se gira y te quedas hablando sola/o. ¡Horrible! La sensación de impotencia, de rabia que se va a cumulando es incontrolable.

Las discusiones son necesarias para una pareja. Es donde exponen su lado más débil, y el momento se presta para hallar las fallas y cambiarlas, conciliar y seguir adelante. Pero eludirlas, escapar para evitar la confrontación es actuar de manera agresivo-pasiva, es actuar de manera condescendiente y a ninguna persona le gusta esto.

Aunque te pueda resultar molesto, la próxima vez que haya una discusión, asúmela, no pierdas la calma -si eso es lo que deseas evitar- y lleguen a un acuerdo. Eso les hará sentirse entendidos y no ignorados adrede.

Victimismo

En el victimismo caen por lo regular las personas narcisistas. Todo problema gira en torno a ellos lastimándolos, hiriendo de gravedad porque «ellos siempre sufren las consecuencias de las decisiones y actos de su pareja».

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Nada más terrible que lidiar con alguien así. Pero lo peor no es eso, lo más tedioso es que ante sus ojos ellos jamás lastiman ni hacen cosas hirientes. Además, jamás se hacen responsables de su parte de culpa en los problemas, y así, ¿cómo hallar una solución?

Ante esto, lo mejor que puedes hacer es buscar la ayuda de un profesional en relaciones matrimoniales que les ayude a lidiar con la situación, para que vuelva a reinar el amor.

Egoísmo

Todos de alguna manera somos egoístas. En una forma racional, no es que sea un problema real pues siempre queremos estar de número 1 en la vida de nuestra pareja. El problema surge cuando queremos que la relación funcione en pos de nosotros, y que sean solo nuestras necesidades atendidas.

Sabemos bien que en una pareja, el egoísmo no funciona. El matrimonio es un «toma y dame» continuo y mutuo, y si eso se ve perturbado por las demandas continuas de una sola de las partes, pues lo único que le espera a ese amor es el fin.

Los matrimonios perfectos no existen, lo cierto es que las parejas deben aprender a lidiar con esas pequeñas dificultades que merman la relación. Para ello es bueno que aprendan a escucharse, a entenderse y a solucionar los problemas tan pronto se presentan.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.