La abuela materna es el eslabón clave en las familias

La abuela materna es el vientre que se vuelve portal que abre la vida al espíritu.

Danitza Covarrubias

Las abuelas son en la historia de vida uno de los miembros más significativos de los seres humanos. Suelen conectarse con los nietos de una manera única y especial. Suelen disfrutar ese instinto maternal que a veces las responsabilidades de la formación y educación no les permite con sus propios hijos.

Su aroma, su piel suave, la mirada dulce y cansada son de un sabor único y especial. Sus historias y su sazón nutren tan profundo que llega hasta el alma. Su experiencia de vida es sabiduría que ilumina el camino. En palabras de una niña de 6 años, «la abuela es el corazón que une». Teje los hilos de toda la familia para estar juntos.

Es la que ha guiado el camino de la madre para ser madre. Es la que más ama a los hijos después de la mamá. La que más ayuda a la mamá, en muchos casos. La que siente trascendencia a través de los nietos.

Las abuelas maternas son especiales

Hay algo aún más único en las abuelas. Especialmente, en la abuela materna. ¿Te has puesto a pensar que cuando tu mamá estaba en su vientre, el ovocito que se convirtió en ti, estaba adentro de tu abuela?

Conocer la historia de tu abuela puede darte pistas de lo que sucede en tu propia vida, incluso en tus emociones. Algunas de las experiencias de tu abuela quedan registradas como una gran huella a nivel celular en el ovocito, que después se convierte en el óvulo que después es fecundado y se convierte en quien eres. Conocer a las abuelas es conocer mucho de ti mismo.

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El campo emocional de tu abuela suele ser una ventana que da luz hacia el porqué los padres son como son. Tienen historias que hacen comprenderlos, para poder tomar todo de ellos. Para poder comprender que su manera de tratar a sus hijos no es personal, sino que tiene que ver con sus historias de vida.

Las abuelas son también por eso la solución a conflictos entre padres e hijos

Son, incluso, maravillosas curanderas del alma. Un caldo preparado por ellas, junto con la narración de alguna historia familiar, suele acomodar el corazón. Dando fuerza al cuerpo para sanar.

Son quienes en un momento de crisis suelen salir al rescate. Ya sea para contener a la madre, para cuidar a los nietos. Incluso, para salir a tratar de limar asperezas entre sus hijos y nietos.

Las abuelas tienen pociones mágicas invisibles y ocultas, que hacen de su casa un refugio inigualable; todos quieren estar ahí. Quieren el abrazo de la abuela, su comida, su regalo consentidor, su mirada cálida, sus oídos pacientes.

Las abuelas también tienen una mirada penetrante en el alma de los nietos. Suelen mirar sus corazones, sus talentos, y muchas veces abren los ojos de los padres, tratando de transmitirles su sabia percepción.

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Las abuelas suelen hacer más ligera la carga familiar, puesto que a veces regañan a los padres, y los regresan al camino cuando están perdidos. También dan fuerza a sus hijos. Cuando sus hijos pueden apoyarse en sus padres, -los abuelos-, de manera mágica los nietos pueden volver a recargarse en sus padres otra vez.

El amor, la devoción y la formación de las abuelas, es lo que a través de los padres reciben los nietos. Son quienes enseñan a amar a los padres. Estos amarán a sus hijos como lo hicieron sus madres. También pueden tener claro los puntos a sanar de sus historias.

Y ellas también se ven beneficiadas…

Lo maravilloso de estar cerca de las abuelas, es que no solo ellas nutren y regalan algo a tu vida. Sino que ellas también toman fuerza. Convivir con los nietos también les permite resolver sus propias historias.

Poder aconsejar a sus hijos y nietos les da valor. Les hace capitalizar su propia vida, y poder sentir que todo valió la pena, porque ahora tienen palabras sabias para los otros. Estar cerca de sus nietos es poder sentir que sus frutos fueron dulces y hermosos.

Mirar a sus hijos ser padres, y poder sacar a sus familias adelante les permite ver lo bien que formaron y educaron a sus hijos. También poder descubrir sus errores y aprender de ellos para evitar que sus hijos cometan los mismos.

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Las abuelas son lo que aún queda por liberar también de la carga histórica patriarcal. Mirarlas es también poder mirar los traumas femeninos. Cómo se mira al hombre en el sistema familiar. Es resolver conflictos históricos, y evolucionar.

Las abuelas son el maravilloso trenzado de amor, que cobija a la familia entera, con su piel cálida. A veces, con su silencio profundo. Con el té humeante. Es el eje de muchas familias, que une hermanos, primos, que sostiene la conexión entre todos. Es el eslabón clave. Es el vientre que se vuelve portal que abre la vida al espíritu.

Si aún la tienes en vida, abrázala y agradécele cómo a través de ella, llegó tu vida.

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Danitza Covarrubias

Danitza es originaria de Guadalajara, Jalisco, en México. Licenciada en psicología y maestra en desarrollo transgeneracional sistémico, con certificación en psicología positiva, así como estudios en desarrollo humano, transpersonal y relacional. Psicoterapeuta, docente, escritora y madre de 3. Firme creyente que esta profesión es un estilo de vida.