La forma en la que lidias con tus recuerdos te abre o no la puerta a la plenitud personal

Dedicar tu vida a rememorar lo que te hizo sufrir es una pérdida de tiempo. En cambio, dedica tu tiempo a vivir.

Erika Patricia Otero

No importa de quién se trate, todos cargamos a cuestas el peso de las experiencias de la vida. Como cada vivencia que tenemos, quedan en nuestra mente recuerdos de esos hecho. Eso no es problema si se trata de vivencias felices; sin embargo, pasa todo lo contrario cuando lo que se vivió te deja seriamente lastimado. El asunto es que estas dejan en nuestra mente su rastro nefasto; mismo que a veces puede hacer que la vida diaria se nos complique bastante.

Ahora bien, esto cambia mucho de persona a persona. Hay quienes pueden hacerlos a un lado y seguir viviendo sin que estos hagan mucha mella en su vida; sin embargo, también están los que sufren cada día de su vida por esas memorias.

Para bien o para mal, el camino para salir de ese sufrimiento y poder seguir con nuestras vidas es esforzarnos por hacerlos más pequeños cada día. Para lograrlo, algunas personas prefieren recurrir a terapeutas que les brinden la confianza suficiente para expresarse. En cambio, hay personas que prefieren hacerlo a su manera. Con esto en cuenta, algunas de las técnicas que recomendaré a continuación pueden ser el inicio de un cambio positivo para tu vida.

Primer método

El nombre de esta técnica o método se llama: Crear patrones de pensamiento saludables.

Evitar para superar

Lo que sugiere este método como primera medida es que evites cualquier situación que pueda desencadenar los recuerdos dolorosos. Lo que debes hacer es identificar que lugares, comidas, olores y personas asocias con lo que te pasó y generan dolor.

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Ya teniéndolos claros, el punto es evitarlos a toda costa. Puedes hacerlo paulatinamente; lo importante es que mientras superas la mala experiencia, los evites para no sufrir. Con el tiempo te das cuenta que ese lugar que antes te traía recuerdos dolorosos, dejó de evocarlos y puedes volver a visitarlo.

Recordar hasta que pierda poder

Lo primero que buscamos al pasar por malas experiencias, es echarlas al olvido. Esto puede ser difícil y resultar frustrante porque no se logra con la facilidad que deseamos.

Recordar duele y parece algo de nunca acabar. Es sencillamente una tortura. Sin embargo, esta técnica expone que la persona que se empecina en recordar un suceso difícil, pronto tendrá control sobre este. De esa manera, ese mal recuerdo pierde poder y deja de dolor porque se vuelve insignificante.

Alteración el recuerdo

Un proceso psicológico por el que pasamos todos es la alteración de los recuerdos. Lo que ocurre es que siempre que recuerdas una experiencia, esta se ve alterada por tu mente. Un día recuerdas que cuando que te robaron, llevabas un bolso negro y luego ese detalle pierde importancia. Con el tiempo, cuando alguien te pregunta sobre ese evento, ya no recuerdas bien si llevabas una cartera de mano o un bolso grande.

Por mínimos que sean esos detalles, esta es una forma en la que tu mente te protege del dolor. Quieras o no, el mal recuerdo se altera al punto que pierde importancia.

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Dale importancia a tus recuerdos felices

No todos los recuerdos de la vida son malos. Por esto, una excelente técnica para hacer a un lado el dolor que de los malos recuerdos, es enfocarte en los recuerdos que te hacen feliz.

Cada que sientas que te va a bombardear ese recuerdo nefasto, reemplázalo por el recuerdo más feliz que poseas.

Enfócate en el aquí y el ahora

Una enseñanza que siempre me gusta tener presente es la que dan en la película kung fu panda.

El maestro Oogway le dice a Po:

«El ayer es historia, 

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El mañana es un misterio,

pero el día de hoy es un regalo;

por eso se llama PRESENTE».

Es justo así. Muchas veces por estar enfocados en el pasado y sus dolores, olvidamos que el día de hoy es una oportunidad para seguir adelante. Un chance del que muchos no disfrutaron porque su vida se apagó.

La cuestión es ser capaz de vivir el presente de manera atenta. Si comes un helado, disfrútalo y saboréalo. Si alguien te ofrece un buen amor: acéptalo y vívelo. No pierdas la oportunidad de ser feliz hoy.

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Segundo método

Este método se llama: perspectiva positiva.

Enfócate en lo que aprendiste

El truco con esta técnica es enfocarse en que analices qué aprendiste de lo que tuviste que vivir.

Imagina que sufriste una ruptura amorosa muy dolorosa. Supiste siempre que esa persona que tanto querías, a pesar de amarla mucho, no te convenía. Lo sabías porque tus entrañas te lo decían, pero era tal tu amor por él o ella que no te importó. Después de un tiempo te diste cuenta que paralela a la relación que tenía contigo, tenía otra pareja. Rompiste la relación y ahora sufres el golpe de la humillación.

Es bueno que hagas el duelo, pero cuida no enfocarte en eso. Más bien dirige tu atención en lo que aprendiste: hacerle caso a tu intuición. Así es con todo. Cada experiencia, buena o mala deja una enseñanza.

Crea experiencias positivas

Dedicar tu vida a rememorar lo que te hizo sufrir es una pérdida de tiempo. En cambio, dedica tu tiempo a vivir.

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Viaja si puedes hacerlo. Date la oportunidad de estudiar eso que siempre quisiste. Conoce personas y no te cierres a un nuevo amor o a tener tu propia familia. Los buenos recuerdos van a ocupar tanto espacio en tu mente que no vas a tener tiempo para recordar lo que te hace sufrir.

Como puedes ver, el truco de cualquier método que sea que decidas implementar es que te enfoques en los aspectos positivos de la vida. Una buena actitud es la única que te va a ayudar a superar los malos momentos que te hace pasar los malos recuerdos.

No olvides jamás que eres el único dueño de tu vida y como tal, tienes todo el control.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.