La nueva crisis de los 40 en el siglo XXI

De repente notas cómo la vida pasa sigilosa pero vertiginosamente, sin avisar. Y el miedo a la incipiente vejez te aborda ¿Te abandonas a la tristeza o emprendes una nueva aventura?

Emma E. Sánchez

Seguramente has escuchado por ahí que entre los 40 y 50 años pasamos por una crisis conocida como “crisis de la mediana edad”, donde nos cuestionamos seriamente si hemos logrado algo en la vida.

Esta crisis se caracteriza por tener una serie de cuestionamientos personales que en algunos casos lleva a las personas que la atraviesan a cometer ciertos “actos” represivos, que pueden ir desde cosas sencillas como cambiar la apariencia personal, hasta muy serias como divorciarse por un enamoramiento pasajero y acabar con un matrimonio de muchos años.

Los cuestionamientos

Entre los 40 y 50 años muchos de nosotros estamos justamente en la mitad de nuestras vidas. En este tiempo cada uno de nosotros comenzamos a ver hacia atrás y el camino recorrido; vemos todo lo sucedido desde una perspectiva más madura y consiente de nuestras vidas, entonces de manera muy personal e íntima comenzamos a cuestionarnos si lo hicimos bien o mal, si las decisiones que tomamos fueron las correctas y las consecuencias que estas trajeron a nuestra vida.

Por otro lado, podemos ver las cosas que no perdimos, aquello que no tuvimos oportunidad de hacer o disfrutar, de las cosas que quisimos y que no pudimos tener, revisamos nuestro físico y vemos que la vejez ha comenzado a manifestarse, revisamos nuestra carrera profesional, y en resumen, cuestionamos todo lo que fuimos y lo que hoy somos.

El fin de la jornada nos parece real y cercana

Por primera vez en nuestra vida, la idea de que moriremos la vemos como algo real y cercano; tomamos conciencia de esto pues comenzamos  a ver a nuestros propios padres morir y la enfermedad y fallecimiento aparece entre amigos o conocidos poco mayores a nosotros. Entonces, nos damos cuenta que nuestro tiempo de vida es breve, y que los años han pasado.

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Si tuviste a tus hijos de joven, tal vez ahora ya son grandes y están comenzando a vivir sus propias vidas; de repente ves que en verdad te estás haciendo viejo. Si eres padre joven, el sentimiento de no poder ver a tus hijos crecer te sobrecoge vivas lo que vivas, todo toma otra dimensión.

Algunos llegan a este punto y toman el camino de la tristeza y el abandono, pues piensan que ya no tiene sentido hacer algo, finalmente la vida ya pasó y solo queda morir; mientras que otros dan el giro hacia la vida sana, el ejercicio, y hay quienes se van hasta el extremo de ir en busca de la juventud perdida.

El éxito en la vida

El deterioro físico que para la gran mayoría es visible se suma al comienzo de la pérdida de algunas capacidades o habilidades físicas, el ánimo comienza un poco a flaquear y entonces viene la parte más fuerte de nuestro cuestionamiento: ver si logramos tener éxito en la vida o no, porque de ser nuestro balance positivo, todo habrá valido la pena y se habrá justificado. Pero… ¿y si no?

El tema del éxito es sumamente personal y variado pues cada uno de nosotros puede tener su propia definición de éxito.

Lo que es seguro, es que mucho de este concepto de “éxito” está dictado y definido por la sociedad y nosotros debemos ser sumamente inteligentes para poder distinguir y separar las cosas que nosotros creemos importantes y las que otros puedan creer.

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Los peligros de esta crisis

Se dice que una crisis, cualquiera que esta sea, es una oportunidad decisiva para hacer cambios positivos, pues de no hacerlo se corre el riesgo de poner en peligro los procesos, las instituciones y las personas.

Analizarnos y reconocer todo aquello que hemos sido o hecho bueno y malo nos ayuda a poner los pies en la tierra y “re-calcular” nuestro trayecto.

La crisis de los 40 hoy en día ya no es como antes, donde se creía que esta etapa consistía en operarse para verse más joven, tener alguna relación extra-matrimonial o comprarse una moto. Hoy, en medio de sociedades más abiertas, entendemos este proceso como una oportunidad de corregir, enmendar y sobre todo, de tomar el control de nuestras vidas con mayor experiencia y confianza.

Si tú o tu pareja están viviendo esta crisis, tengan cuidado al tomar decisiones precipitadas, drásticas o permanentes sin hablarlo con alguien más, consultar un especialista o a tu familia.

Lo que es muy recomendado hacer en este tiempo de crisis:

Retomar buenos hábitos, alimenticios, de salud y familiares

Ir a terapia

Revisar las finanzas y establecer metas económicas

Viajar

Reunirse con familiares y amigos con frecuencia

Reconocer lo que no quieres más y hacer cambios progresivos

Reconocer qué quieres en tu vida

Hacer ejercicio, meditación o ir a terapia

Desarrollar la Fe

Ir al médico

Dejar el alcohol y el cigarro

Disfrutar y tener tranquilidad

Esta etapa pasará, a veces rápido, a veces un poco más lento, y algunas personas inclusive ni la tendrán. Todo está en nuestra mente, en nuestro sentir y la gran prueba es ahora hacer la segunda parte de nuestro examen con calma y tranquilidad.

Este tiempo debe ser para sacar lo mejor de cada uno; toma tu tiempo, reflexiona y piensa a dónde quieres llegar, traza tu plan, y… ¡adelante!

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.