Las relaciones tóxicas de los padres afectan a sus hijos para toda la vida

No tienes una idea de cuánto se entristecen los hijos cuando sus padres pelean y se agreden. Es hora de pensar en ellos, o luego será muy tarde.

Adriana Acosta Bujan

La mayoría de los matrimonios tienen conflictos, no es nada nuevo; es parte de conocerse y de aprender a convivir. El problema es cuando los enfrentamientos en pareja son muy frecuentes, las consecuencias recaerán en los hijos, y por muy pequeños que sean se darán cuenta de que algo no anda bien en su entorno.

A pesar de los esfuerzos que hagan los padres para que los hijos no perciban los conflictos que tienen en pareja, el ambiente se volverá hostil, ya que es imposible fingir e ignorar el dolor provocado por una fuerte discusión, incluso si hay violencia física o psicológica implícita.

Jamás debemos subestimar la inteligencia de los hijos; recordemos lo que explica Piaget en su teoría del desarrollo cognitivo de los niños, donde especifica el enfoque egocéntrico que desarrollamos entre los 2 y los 7 años de edad, en el cual el mundo gira entorno a uno mismo. Explicado con otras palabras, los niños sentirán el dolor de papá o de mamá -ocasionado por los gritos o peleas- como el resultado de algo que él mismo ha provocado, sintiéndose así culpable.

Los niños sienten, escuchan, e interpretan el mundo a su manera, y por lo tanto, las secuelas de los conflictos de los padres recaerán en ellos indirectamente y de manera inconsciente.

Heridas que dejan huella en el corazón

Como decía mi padre “El amor es ciego”; esta una de las expresiones más usadas para referirse a la forma irracional de actuar cuando se está enamorado. Muchas parejas no perciben que están viviendo una relación tóxica, cegándose por completo; pues  han aprendido a vivir infelices, aceptando que el amor es sufrimiento y dolor. Por tal razón, dejan de actuar a favor de los hijos, sin darse cuenta qué tan grave puede ser para ellos.

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¿Cómo afecta a los hijos?

1 Confusión en la manera de relacionarse

Por lógica, cuando los niños son víctimas de los enfrentamientos de sus padres, aprenderán que todas las discusiones de pareja son el motor de las relaciones. De ese modo, cuando sean adultos es probable que apliquen ese modelo para relacionarse, aprendiendo que los gritos, insultos, malos tratos, golpes y sufrimiento es parte del amor en pareja ¡Ese será su concepto de amor!

Lo más probable es que fracasen una y otra vez al buscar una relación romántica estable, ya que estará muy arraigado su aprendizaje. Debemos recordar que los padres somos el ejemplo a seguir de nuestros hijos.

Alteraciones psicológicas

Aunque sea complicado admitirlo, los problemas de pareja repercuten en los hijos en la manera en cómo deben manejar sus frustraciones e inseguridades; por ello, es probable que por la presión que han sido sometidos al estar en medio de las discusiones durante su infancia, ellos recaigan emocionalmente, teniendo problemas de depresión, trastornos de personalidad, y muchas más psicopatologías.

3 Resolver conflictos de manera violenta

Si mamá y papá viven todo el tiempo discutiendo y reconciliándose, los hijos aprenderán que la manera más fácil para resolver cualquier pelea serán los gritos, insultos, golpes entre otras formas violentas. Muy difícilmente llegarán a un acuerdo con las personas que los rodean, incluso, será complicado que aprendan a manejar las emociones negativas como la ira o el comportamiento explosivo, dando cabida a ser personas agresivas en su adultez.

4 Miedo al fracaso

Continuando con la explicación de Piaget, llega un momento en que los niños se creen los culpables y protagonistas de los conflictos que tienen sus padres, por tal motivo, crecerán con miedo al fracaso, pensando que tienen que ser los mejores en todo, de lo contrario no recibirán el amor de sus padres.

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Incluso, crecerán con la ideología de que nunca serán lo suficientemente buenos, lo cual afectará su autoestima, seguridad y confianza; poniendo en riesgo su capacidad intelectual en todo lo que se propagan en su vida adulta.

5 Abandono emocional

Desde que somos pequeños necesitamos el amor de nuestros padres, el cariño, apoyo y guía constante, puesto que va forjando nuestra personalidad e identidad. Cuando se carece de la atención y amor de los padres, es probable que los niños crezcan con esa falta de afecto. El problema es que al ser adultos pueden atentar contra su propia integridad y vida; incluso, pueden provocar problemas en las relaciones interpersonales de los hijos.

Cabe mencionar que a menudo los padres tóxicos piden a los hijos que cuiden de ellos, invirtiendo así los roles; piden a sus hijos que solucionen sus problemas, que les apoyen, lo que genera mucha tensión emocional en los hijos. Los padres no se dan cuenta del peso que supone esta responsabilidad.

6 Bajo rendimiento escolar

Aunque los hijos se esfuercen cumpliendo con las tareas escolares para obtener buenas notas, se les será complicado poner atención, ya que estarán pensando en los conflictos que tienen en casa. Es probable que los niños tengan muchos problemas para relacionarse con sus amigos, serán los niños etiquetados como malcriados y problemáticos, lo cual afectará su autoestima. También puede pasar que se conviertan en personas solitarias y  extrovertidas.

Sin duda, es importante que los adultos aprendan a controlar sus emociones para resolver sus conflictos de pareja de manera asertiva, así evitar que los hijos sufran las consecuencias. Recuerda, nunca es demasiado tarde para pedir ayuda a un especialista, ellos son las personas indicadas para guiarte a ti, a tu pareja y a tus hijos para sanar las heridas emocionales.

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Adriana Acosta Bujan

Adriana Acosta estudió comunicación, es madre y abuela, y actualmente se dedica a la enseñanza e investigación a nivel universitario en Puerto Vallarta. Publica sus escritos esperando que ayuden a las personas que leen sus útiles vivencias.