Enseña a tus hijos a manejar su enojo con estas 10 frases

No permitas que la tormenta emocional que viven tus hijos te haga estallar. Aprende cómo ayudarlo a controlar las emociones.

Marilú Ochoa Méndez

María se encuentra en casa sentada en el comedor apoyando a sus hijos con las tareas.  De repente, perciben un calor inusitado y el olor a quemado. Las llamas van recorriéndose abrasando los muebles y cortinas.  En ese momento preciso, todos se levantan, evalúan si pueden apagar el incendio, o deben salir de su hogar.  Al final, deciden llamar a los bomberos y salir lo antes posible.

La reacción de María tiene lógica, ¿Cierto? El riesgo era latente. El fuego tiene la característica de que avanza con facilidad, mientras exista oxígeno para que se extienda.  Ella fue sabia: era más importante salvarse y salvar a sus hijos, por eso salió.

Si tú o yo hubiéramos estado en su caso, hubiéramos hecho lo mismo.

El enfado es como el fuego

El enfado o la ira, son como el fuego. Surgen de una chispa (cualquier situación familiar) que hace explosión, y sus efectos se extienden con facilidad. El problema es que para nosotros, no es tan fácil reaccionar adecuadamente, y es preciso tener claro el camino a seguir para evitar que nos queme y reduzca a cenizas nuestras relaciones personales, especialmente nuestras relaciones con los hijos y nuestra pareja.

El descontrol nos hace rabiar

Los adultos, programamos nuestro día por horas, procurando aprovecharlo de manera eficiente. Entonces, planeamos: saldremos de casa a cierta hora para alcanzar a dejar la ropa en la lavandería, llegar temprano a dejar a los niños, y de ahí al trabajo. En nuestra mente, cada minuto del día está pensado para sacarle el mayor jugo posible a nuestra vida ajetreada.

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Pero (los padres sabemos que siempre hay un “pero”) cuando el pequeñito se tira al piso porque los zapatos que siempre usa, hoy no le parecen lindos, y el gel -que siempre usas- le parece la cosa mas horrible, y no desea lavarse los dientes porque la pasta de dientes es “mala”, algo se rompe en nuestro molde mental. Es entonces, cuando hay que actuar con inteligencia y un plan.

Los niños son niños, no adultos pequeños

Permitir que el enojo nos sobrepase, y dejar salir esta emoción, inevitablemente quebrantará nuestros lazos personales, especialmente con los niños. Además, los adultos somos nosotros. Quienes tenemos la capacidad emocional y física de controlar nuestras emociones somos nosotros (aunque aún no hayamos aprendido a hacerlo).  Nuestros hijos están aún imposibilitados para lograr contención emocional si no les mostramos cómo.

Aquí comienza el reto: mirar detenidamente la amenaza, y actuar inteligentemente, como María. ¿Puedo apagar el “fuego”? ¿Detengo lo que estoy haciendo? ¿Dejo que nos incendiemos?

Cómo contener emocionalmente a nuestros niños

Lo que hay que hacer es seguir el consejo de L.R Knost: “Cuando los pequeños están abrumados por las grandes emociones, nuestro trabajo es compartir nuestra calma, no unirnos a su caos”.

A continuación, te compartimos diez frases que te ayudarán a compartir calma con tus hijos en estos momentos, tomados de un blog dedicado a la crianza respetuosa.

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1 Está bien sentir enfado, déjalo salir

Es importante que nuestro hijo sepa que las emociones son parte de la vida, y siempre tienen una causa que es preciso buscar. El primer paso es reconocer la emoción, posteriormente nombrarla, y acompañarlo sin juzgar en lo que el niño está experimentando

2 Te escucho, aquí estoy contigo

Date un momento para reconocer con tu hijo qué siente. ¿Enfado?, ¿cansancio?, ¿tristeza?, ¿frustración?.  En el camino, acompáñalo sin juzgar.

3 Entiendo que te sientas así, pero ello no se permite

Hemos atendido la causa del problema, y nuestro hijo está acompañado. Es ahora el momento de establecer un límite:

Entiendo que estés enojada, pero pegar duele y no es una solución.

Sé que estás triste porque te rompieron tu objeto favorito, pero romper el objeto de tu amiga no resuelve el problema.

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En este momento, si tu hijo aún no se calma, podrías alejarlo del problema y buscar con él o ella la manera de resolver la situación.

4 Lo que sientes no durará para siempre

Cuando la emoción invade, es fácil agobiarse. Es importante decir a nuestros hijos que ni la tristeza ni el dolor, ni la ira se quedarán en su corazón por siempre. De esta manera, poco a poco se sentirán mas tranquilos.

5 Ven, tomemos un respiro

Otro recurso emocional valioso es darse un momento para solamente sentir su emoción. Ayuda también verbalizar lo que nos sucede a nosotros cuando la experimentamos:

Cuando me enojo siento que me quemo por dentro, y me ayuda mucho encerrarme en el baño a respirar profundamente, hasta que me siento mejor. 

6 Eres bueno, solo estabas abrumado

Las personas molestas continuamente cometemos errores que lamentamos solo segundos después. Es importante recalcar en nuestros hijos que sus reacciones a sus emociones no los definen.

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7 ¿No te ayuda lo que digo? Te ayudo a contenerte, aquí estoy

Ashley Soderlund, la autora del blog citado arriba, nos recuerda que a veces nuestros hijos, simplemente necesitan desahogarse.  Si nuestro hijo busca atención, y nada de lo indicado arriba parece calmarlo, lo ideal es brindarle tiempo a solas para poder entender lo que siente e irse autoregulando.

Lo ideal es separar su emoción de su esencia como niño:

Eres un hijo maravilloso, no quisiste gritarme de esa manera, es solo que estabas abrumado. Ya aprenderás a resolver esto.

8 ¿Lo intentamos de nuevo?

Darnos la oportunidad de recomenzar cuando hemos fallado es una gran estrategia: Veo que te molestaste mucho porque te coloqué gel y te puse los zapatos. Teníamos que ir a la escuela y te has abrumado. Ahora que estamos serenos, ¿intentamos de nuevo tener un gran día? 

9 ¿Qué podemos aprender de esto?

Cuando nuestro hijo se ha serenado, es el momento para repasar lo vivido y aprender de los errores.  Lograrlo le mantendrá siempre en la mente en el corazón que lo importante no es equivocarse, sino sacar enseñanzas y cambiar para bien.

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10 Recordaremos esto para la próxima vez

Al final, recálcale a tu hijo que la situación fue abrumadora y compleja, pero que la próxima vez, si recuerda este mal momento, sabrá qué hacer, y podrá actuar distinto.

Estrategias como esta nos ayudan en gran medida para ayudar a nuestros hijos a crecer emocionalmente, y prepararse para tener una vida feliz. ¡No dejes de aprovecharlas!

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Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de seis niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.