Los abuelos están para consentir, no para criar (y amamos que así sea)

Soltar toda la rectitud de la vida adulta y dejarse llevar por la energía jovial que supone tener niños alrededor. De eso se trata el abuelazgo.

Fernanda Gonzalez Casafús

Bajita, regordeta y de cabellos finos y rubios. De tez blanca y suave, y con una mirada tan dulce como sagaz, según fuese la ocasión. Mi abuela era la mejor abuela del mundo, y su alacena guardaba los mejores (y más ricos) tesoros. Sí, ella me consentía como nadie.

La versión que tiene mi madre de mi abuela no es la misma que yo tengo. Con mi madre, mi abuela fue estricta y severa, y conmigo, su nieta, fue sensible, comprensiva y dadivosa. Los años -y dos nietas- ablandaron su coraza y se transformó en esa abuela que disfrutaba sus nietas con un ánimo vivaz y una alegría contagiosa.

De eso se trata

Los abuelos están para eso; para “malcriar”, para soltar toda la rectitud de la vida adulta y dejarse llevar por la energía jovial que supone tener niños alrededor. Con la ventaja de que no es su responsabilidad criarlos ni educarlos, sino apoyarlos, divertirse junto a ellos y ser el puente que une a las familias.

Si tienes hijos, sabrás que tus hijos adoran a sus abuelos y sienten un gran deseo de verlos y estar con ellos. Seguramente también hayas tenido algún que otro desacuerdo en la forma en la que se comportan tus padres con tus hijos. Que si le dan chocolates antes de cenar, o si les compran golosinas a escondidas, o que si “en la casa de la abuela puedo subirme a la mesa”, o “el abuelo me deja andar descalzo por la casa”.

También puede suceder al revés, que los abuelos se estresen tratando de criar y educar a sus nietos en aquellas posturas y criterios diferentes a sus hijos. Así encontramos abuelos que toman a pecho la educación de los nietos y les cuesta correrse del rol de padres.

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Los abuelos ya fueron padres, ahora es tiempo de disfrutar

Muchos padres de hoy tienen por costumbre dejar a cargo a los abuelos para tareas como llevar y traer los hijos del colegio, llevarlos al club o a un cumpleaños, y hasta asistir a las reuniones de padres. No está mal que suceda eventualmente, puesto que es fabuloso contar con ellos, pero cuando ésto se transforma en una responsabilidad, nos estamos aprovechando del tiempo y la disposición de nuestros padres, que de a poco se van convirtiendo en adultos mayores.

Cuando mi madre no ve a mis hijos por un par de días, noto su entera disposición y buen ánimo para cuidarlos cuando lo necesito, o cuando deseamos salir con mi marido una noche a cenar. Por ello, aunque los niños ven seguido a su abuela, procuro que se extrañen, pues así disfrutan más senda compañía.

No debemos cargar a nuestros padres con la responsabilidad de criar a nuestros hijos. Sí, en cambio, debemos animarlos y motivarlos a vivir una vejez plena, celebrando sus reuniones con amigos, sus viajes, y no quejándonos porque una tarde no pueda cuidar a los niños por tener un Té en la Iglesia, o porque tenga visitas. Ellos tienen derecho a vivir un camino pleno hacia su vejez, sin estar a merced de nuestras necesidades.

Déjalos envejecer con alegría

Hace unas décadas atrás, los abuelos tenían todo el tiempo para cuidar a sus nietos y pasar tiempo de calidad. Hoy, muchos abuelos jóvenes trabajan o tienen vidas sociales ajetreadas.

Los abuelos siempre fueron una pieza clave y fundamental en las familias. Pero en la actualidad, muchos abuelos dedican a sus nietos todas las tardes de su vida, y lo que debería ser una relación afable y cariñosa se convierte muchas veces en un vínculo tirante y tenso.

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Es cierto que a veces no nos queda otra posibilidad. Pero si la hay, los abuelos no deberían tener el compromiso de criar a nuestros hijos, pues ese es nuestro deber como padres. ¿Y dónde está el límite entonces? En no abusar. En asumir las propias responsabilidades para que los abuelos que se encargan de sus nietos lo tomen como algo placentero y no como una carga.

Y aunque según un estudio, los abuelos que cuidan a sus nietos viven más tiempo, también es cierto que ese tiempo que pasan junto a ellos debe ser mesurado y equilibrado, para que el nexo sea exitoso.

Los abuelos son un tesoro

Uno de los recuerdos más bellos que podemos tener de nuestra infancia es del tiempo que pasamos junto a nuestros abuelos. Regálale a tus hijos esta oportunidad única. Acércalos a sus abuelos desde el primer momento, pues el lazo entre ellos será tan noble como leal.

Cuida de tus padres, hónralos y agradece cada instante que dedican a la vida de tus hijos. Escucha sus consejos, pero siempre conversa pacíficamente acerca de aquellas decisiones que solo tú quieres tomar como madre o padre, y deja en claro los límites necesarios. Siempre con amor y respeto.

Deja que tus hijos se regocijen en el amor de sus abuelos, y no te arrepentirás. En la casa de los abuelos está todo permitido, y está bien, pues ellos están en nuestra vida para consentirnos. Para lo demás, estamos mamá y papá. Un aplauso a aquellos abuelos presentes en la vida de sus nietos, pues no solo son un tesoro invaluable en sus vidas sino que son la amalgama de la familia.

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda es argentina y mamá de dos. Licenciada en Periodismo, especialista en Redacción Digital y Community Managment. Editora de contenidos y redactora en Familias.com. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.