¡Mi hijo muerde a todos! Estas ideas seguro te ayudarán

Si tu pequeño se expresa mordiendo no lo ignores, está tratando de decirte algo. Aquí te contamos qué puedes hacer al respecto.

Emma E. Sánchez

Una de las muchas sorpresas que una mamá experimenta cuando su hijo ingresa a la guardería o el preescolar, es que la maestra le llame y le diga: «Señora, su hijo mordió a un compañerito”.

¿Ya te pasó?

Y las mamás  realmente se sorprenden, porque seguramente en casa el niño no ha mordido a nadie pero, ante  el brazo mordido del compañerito o el reclamo de la otra mamá, todo es claro: tu hijo muerde en la escuela.

¿Cómo es eso posible?

¿Por qué ocurre eso si mi niño es muy tranquilo en casa? Es la primera pregunta que las mamás preocupadas hacen a la educadora o la psicóloga a la que corren inmediatamente porque piensan que hay algo mal con el pequeño o ¡con ellas!

Así que, si esta es tu historia, permíteme compartirte algunas ideas que seguro te ayudarán a manejar esta situación adecuadamente.

Aprendiendo a manejar la situación

Para los educadores, docentes y cuidadores de los niños pequeños tampoco es fácil y mucho menos agradable decirle a una mamá que su hijo mordió a alguien o que su hijo fue mordido por un compañero, esta última regularmente es muy, muy desagradable hacerlo.

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Además, si un maestro te da esta noticia, evita estos tres pensamientos:

1 “Sus compañeros son una mala influencia para mi hijo, va a aprender a hacer cosas incorrectas”

2 “No debí meterlo a la escuela tan pronto, mejor lo dejo en casa un año más”

3 “La educadora es pésima, no puede ser posible que no pueda tener bien cuidado a mi hijo”

Si bien, estos pensamientos pueden ser normales y hasta lógicos, no son correctos ni del todo ciertos.

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Permíteme explicarte un poco más

Las mordidas por lo regular se presentan en pequeños de entre 1 y 2 años cuando comienzan a asistir a las guarderías, estancias o centros de cuidado infantil. A esta edad los pequeños no han desarrollado la madurez suficiente ni el lenguaje necesario para expresar con claridad emociones como  la ira, la ansiedad o los celos.

A los niños hasta el momento de entrar a la escuela, sus papás les han resuelto sus problemas y cuando llegan a la estancia infantil van a enfrentarse a iguales con la mínima intervención de un adulto y por si fuera poco, aprenderán a esperar para ser atendidos.

Esperar y compartir los juguetes es un cambio total en su vida y por supuesto, genera mucho estrés

En esta edad todavía es posible que algunos niños sigan experimentando el final de la fase oral de desarrollo en la que llevarse todo a la boca es una de las mejores maneras de explorar y conocer su mundo y por si fuera poco, los dientes están brotando, lo que produce una extrema sensibilidad y dolor en la boca.

Entonces la mordida puede llegar a ser un alivio y no precisamente el deseo de hacer daño a alguien. Los pequeños no saben que lastiman al otro niño hasta que se les hace ver.

Para comunicarse en esta edad los niños generalmente lloran y cuando muerden, y en algunos casos puede ser la consecuencia de una disciplina muy rígida en casa, haber experimentado un castigo físico o inclusive haber experimentado violencia física.

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Luego de los 3 años ya no deberían morder más

Los niños inician su escolarización más o menos hacia los 3 años, y en esa edad las mordidas ya deberían estar superadas, pues ya se expresan mejor y comienzan a resolver sus problemas de otras maneras.

5 ideas para que tu hijo deje de morder

Apunta estas ideas y consejos que te ayudarán a resolver esta problemática:

1 Niños menores a 2 años: llamar la atención en el momento

Si tu niño menor de dos años muerde, debes inmediatamente decirle “no” firme y claro. Tu tono de voz es más que suficiente, nada de regaños o sermones.

El pequeño debe entender con ese no que tú desapruebas esa conducta, muestra desagrado con tu rostro, nunca con golpes.

Si es necesario, apártalo del grupo de niños sin aislarlo, pero sí para que entienda que esa conducta no es aceptable. Lo mismo para los manazos o rasguños.

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2 Entre 2 y 3 años: explicarlo con palabras

Si ya está entre 2 y 3 años ya puedes decirle “eso duele” y por favor, ¡no lo muerdas! ¡no funcionan así las cosas!

Ayúdale a entender y verbalizar lo que está sintiendo, por ejemplo: “Estás frustrado porque tu compañero tomó el juguete”

3 Desvirtúa el eje de la atención

Si está mordiendo para llamar la atención, no cumplas su objetivo; lo cargas o abrazas hasta que ese incidente haya pasado, de lo contrario verá que su estrategia funciona.

4 Muestra que la violencia nunca es una opción

Ayuda a tu hijo mediante el ejemplo y diversas oportunidades de practicarlo en casa, a aprender a pedir cosas lo mismo que expresar sus sentimientos, hablar para resolver problemas y nunca ejercer la violencia en ninguna de sus formas.

Y por último y no menos importante,

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5 Mirar al niño mordido y sus reacciones

Observar esto puede ayudarte a ver qué es lo que provoca al que muerde definitivamente pero también “el mordido” puede estar  aprendiendo a recibir agresiones, a no manifestarlo y defenderse. Este perfil de niño vulnerable es el que el futuro buscarán bravucones y hasta depredadores sociales.

Ambos niños requieren de la supervisión de padres y maestros y cuando tras observar detenidamente la constancia o repetición de eventos, puede ser una muy buena idea buscar apoyo de un psicólogo infantil o un terapeuta.

La atención temprana a problemáticas sencillas que impliquen agresividad o violencia, es fundamental para lograr un desarrollo infantil armónico, integral, pero sobre todo, libre de heridas que curar en la vida adulta.

Gracias por mantenerte informada e interesada en el desarrollo de tus hijos.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.