Mi hijo no es feliz, ¿cómo puedo ayudarlo?

La felicidad de los hijos es la prioridad de los padres, aprende cómo ayudarlos para salir de la tristeza de manera amorosa.

Adriana Acosta Bujan

Cuando nos convertimos en padres nuestro mundo cambia por completo, ya que habremos recibido el regalo más maravilloso que Dios nos ha dado. Los hijos son la expresión más hermosa del amor puro, incondicional y verdadero que podemos experimentar en esta vida.

Sin temor a equivocarme, todos los padres dedicamos nuestra vida entera para cuidar de ellos, procurando el bienestar, la felicidad y la protección que necesitan para ser felices, con el único objetivo de hacerlos sentir especiales y amados. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos por verlos contentos muchas veces es imposible, ya que no podemos evitar que sufran; lamentablemente así es la vida.

Uno de los momentos más difíciles que he experimentado como madre, es esa tristeza inexplicable que invadía el corazón de mi hijo, lo cual me provocaba sentir devastada. Recuerdo esas frases dolorosas cuando decía: “me siento triste, no sé por qué todas las cosas que hago salen mal”, “no soy feliz, me falta el amor y apoyo de mi padre”, “me siento terrible, creo que cometí un error”.

Al escucharlas, muchas veces me quebrantaron el corazón, pero ¿cómo es posible que no sea feliz, si toda la vida me he dedicado a trabajar en su bienestar?, ¿qué hice mal?, ¡soy la culpable de su tristeza!

El significado de la felicidad

Podemos decir que la felicidad es tener buena salud, amor, libertad, comodidad económica, entre otros aspectos fundamentales que requerimos para estar bien; sin embargo, estas condiciones no serán suficientes para mantenernos felices. La felicidad se experimenta en cada momento y depende de nosotros lograr que esas situaciones sean significativas cobrando un valor especial. Se trata de dejar de perseguir y buscar la felicidad, para concentrarnos en vivir y disfrutar el presente.

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Lamentablemente, algunas personas desconocen que la felicidad está en su día a día, por lo que al experimentar buenos momentos, no los valoran, ya que para ellos la felicidad se encuentra en el futuro.

Una vez comprendido lo anterior, es importante enfocarnos en el bienestar de los hijos y lograr que ellos aprendan a ser felices la mayor parte del tiempo, dando cabida a que también las emociones negativas se pueden convertir en positivas, adquiriendo un conocimiento asertivo.

Es normal que los hijos se sientan tristes esporádicamente, puesto que es parte de las emociones humanas, pero cuando esa tristeza es prolongada entonces debemos actuar; de lo contrario, se dará paso a que ellos sufran depresión u otras afecciones graves que pongan en riesgo su salud física y emocional.

Cuando los hijos no son felices, pueden existir muchas causas y motivos; por ejemplo: la pérdida de vínculos afectivos importantes, ya sea por separación o fallecimientos, acoso escolar, violencia intrafamiliar, incapacidad de alcanzar metas importantes, fracasos constantes o falta de autoestima y amor propio.

¿Qué hacer para que tu hijo sea feliz?

1 No ser el súper héroe

Como padres deseamos proteger a los hijos, si fuera posible encerrarlos en una burbuja de cristal para evitar que sufran; sin embargo, no es posible. El problema es que el amor por los hijos muchas veces provoca que seamos sobreprotectores, resolviéndoles todos los problemas de la vida, sin dejarlos ser autónomos e independientes.

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Lamentablemente, al ser los súper héroes de los hijos se minimiza la capacidad e inteligencia de ellos al tomar decisiones y solucionar sus adversidades. Por tal motivo, es frecuente que ellos se sientan tristes e infelices, sobre todo al crecer.

Es importante dejar que ellos tomen sus decisiones y aprendan de las consecuencias de sus acciones ya sean buenas o malas. La idea es dejarlos ser como ellos quieren, pero siempre supervisándolos de manera amorosa.

2 Un buen ejemplo para imitar

Es válido sentirse infeliz y devastado, no siempre las cosas nos saldrán como esperábamos; lo ideal es que como adulto aprendas a controlar tus emociones negativas y dejarlas fluir sin aferrarte a ellas por un tiempo prolongado. Es decir, está bien que llores, pero después de desahogarte vuelve a sentirte bien, enfocándote en las cosas positivas.

Así tus hijos aprenderán con tu ejemplo e imitarán la manera en la que controlas tus emociones negativas. Con ello me refiero a enseñar a los hijos a ocuparse de los problemas en lugar de preocuparse; es importante hacerles saber que no se pueden evitar determinadas pérdidas o errores que provocan ser infelices, pero que existen aprendizajes valiosos de cada situación desfavorable.

3 Fortalece su autoestima

Cuando los padres trabajan constantemente en fortalecer la autoestima de los hijos, es probable que ellos sean más felices. Será fundamental aumentar en ellos su confianza, seguridad y amor propio, utilizando recursos como son sus habilidades, destrezas y virtudes.

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Tal vez, tus hijos no sean buenos para unas cosas pero para otras sí lo son; por tal razón, será importante concentrarse en las fortalezas y áreas de oportunidad para mejorar su autoconfianza. Evita exponerlos a retos que creas son complicados para su resolver a su edad; lo ideal es guiarlos y delegarles responsabilidades conforme van creciendo y madurando.

4 Motivación

Por fortuna, como padres podemos tomar el control de las cosas que hagan los hijos, para sacarlos de la tristeza y lograr recuperar su alegría; la clave es la motivación y la recompensa. Se trata de ayudarlos a cambiar su estado de ánimo, para enfocarse en cosas productivas y positivas, por ejemplo: motivarlos a realizar algún deporte, recompensar sus esfuerzos con alguna golosina o regalo, o simplemente jugar con ellos e involucrarse en su mundo, compartiendo momentos familiares que generarán experiencias significativas llenas de amor y unión.

5 Pedir ayuda

Tal vez tus hijos están pasando por la terrible experiencia del acoso escolar, y eso les hace sentirse infelices la mayor parte del tiempo. Por ello, será conveniente enseñarles a pedir ayuda y a expresarse libremente; como decía mi padre “el valiente vive hasta que el cobarde quiere”.

Nunca será un acto de cobardes pedir ayuda, al contrario, es de inteligentes aliarse con personas que tengan autoridad, para erradicar los malos actos que perjudican la propia integridad.

Lograr que tus hijos sean felices, no es tan complicado como parece; escúchalos, dales tu amor incondicional, apóyalos, guíalos y déjalos ser. Mantente al pendiente de cualquier anomalía en su estado de ánimo o conducta, para que actúes de inmediato; así evitaras las graves consecuencias.

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Adriana Acosta Bujan

Adriana Acosta estudió comunicación, es madre de un adolescente, y actualmente se dedica a la enseñanza e investigación a nivel universitario en Puerto Vallarta. Publica sus escritos esperando que ayuden a las personas que leen sus útiles vivencias