No discutas con una mujer embarazada: el bebé necesita calma

El estrés y la angustia en el embarazo acarrean problemas en el bebé que se está gestando, como bajo peso, parto prematuro o deficiencias en el desarrollo.

Emma E. Sánchez

Soy enemiga de expresiones como “todas las mujeres están locas” o “las mujeres son muy  delicadas” pues solo perpetúan ideas erróneas que denigran a la mujer, la ponen en desventaja, o como en el  caso de este artículo, restan relevancia a la salud obstétrica, poniendo en riesgo la salud de madre e hijo.

Para la gran mayoría de la sociedad, es bien sabido que muchas mujeres enfrentarán en algún momento de sus vidas algún desafío con sus hormonas, ya sea desde un desajuste o todo un cambio radical como ocurre en el embarazo.

Y de esos desequilibrios hormonales surgen esas ideas erróneas que, de hacerles caso o creerles, se podría estar omitiendo una revisión médica para descartar un problema de salud o simplemente ser un poco más empáticos y tolerantes antes ante la transformación de una mujer a la madre que el bebé necesitará.

Cuando se gesta una vida ocurren cambios químicos profundos en el cuerpo de la madre

A las pocas semanas de la fecundación, una serie de cambios químicos, producto de las hormonas, comienzan a gestarse en todo el cuerpo de la futura madre.

El embarazo no solo se trata de gestar un bebé y llevarlo en el vientre hasta buen término, también se trata de otro proceso que tomará más tiempo, inclusive posterior al nacimiento del pequeño: se trata de toda una transformación física, emocional y mental que prepara a la mujer para llevar en su interior otro ser, ciertamente.

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Pero esto va aún mucho más allá: las hormonas están transformando a una simple mujer en una madre que pueda resistir el dolor del parto, la recuperación física personal ,y al mismo tiempo, la producción de leche.

Mientras tanto, los órganos internos se re acomodan, la mente se están preparando para estar atenta al llanto del pequeño a cualquier hora, a reconocer su olor y establecer vínculos emocionales poderosos de cuidado que duren toda la vida; todos los sentidos se afinan y el instinto primitivo fluye y aparece como nunca antes.

Nada sencillo si lo piensas bien,  ¿verdad?

Por eso la mujer  sufre un torbellino de emociones, y de un momento a otro cambia de humor. Solo piensa esto: su cuerpo entero está lleno de hormona gonadotropina, que inhibe la menstruación, pero cuyos efectos se resienten con nauseas, vómitos  y mareos.

Por otro lado, aumenta la producción de progesterona que tiene como función preparar al útero para que el embrión pueda anidar durante 9 meses sin perderse, y la oxitocina que favorecerá la predisposición del cuidar al bebé. Esa hormona es la responsable de despertar el amor y la ternura por eso se le conoce como la hormona del amor, y es la que más afecta la mente y la madura hasta convertirla en la mente de una madre.

Hay muchísimo más cambios, ¡infinidad de ellos!  Viene también la prolactina para producir leche y la tiroides que hace a la mujer mucho más activa y sudorosa… y la lista sería larga, pero es importante reconocer estas hormonas y los cambios que producirán para que todos, no solo los hombres cercanos a la futura madre, puedan entender un poco lo que la está viviendo y evitar sobre todas las cosas estrés, disgustos innecesarios o peleas.

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Una madre necesita calma no solo por ella sino por la salud del bebé porque de lo contrario, el pequeño ser puede sufrir alguno de los siguiente problemas de salud:

1 Demora en el desarrollo fetal

Cuando una mujer embarazada está en constante estrés puede caer en un estrés crónico o hasta en depresión, y en el camino afectar al bebé. Esta afectación se puede ver con claridad en el desarrollo fetal, el bebé deja de crecer a su ritmo, así de sencillo.

2 Parto prematuro

Se considera prematuro el nacimiento de un bebé antes de la semana 37 y puede ocurrir  antes de la fecha de término por diversas razones;  por ejemplo, afecciones crónicas, presión alta, lesiones o traumatismos pero muchos, curiosamente, se deben a una fuerte impresión, estrés o un coraje.

 3 Bajo peso al nacer

Un bebé cuya madre ha estado en discusiones constantes, con estrés, depresión o con ansiedad puede tener consecuencias en el bajo peso del bebé al nacer. La tensión por tiempos prolongados hasta alterar la producción de hormonas o inhibirlas acarrea como consecuencia que el pequeño no reciba todo aquello que requiera, o inclusive que reciba químicos que dañen su crecimiento.

4 Desarrollo cerebral pobre

Los estados de enojo, estrés  y ansiedad de la madre influyen directamente sobre el desarrollo cerebral del bebé. Las secuelas de esto es muy grave en verdad. Cuando hablas de un bebé y su vida, puedes ver que nada, absolutamente es más importante que él.

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Si pones atención, desde una visión holística, todos estos problemas tienen de fondo el temor de llegar a un mundo hostil y agresivo.

¿Quién quisiera llegar a un mundo donde cuya madre vive defendiéndose?

Una madre requiere de tiempo y tranquilidad para construir a un nuevo ser y reconstruirse como madre. Evita estar cerca de personas nocivas o evita darle problemas a una futura madre, hazlo por ella y hazlo por el bebé, toda la sociedad te lo agradecerá.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.