No se trata solo de ser una linda pareja, sino de ser un tremendo equipo

Los esposos necesitan construir, sanar y reconstruir su relación constantemente. Inviertan su tiempo en ello y serán un tremendo equipo.

Emma E. Sánchez

Me dicen que soy muy cursi pero lo confieso: ¡amo ver las parejas que se visten igual o las familias con las mismas camisetas! Amo las fotos familiares y las parejas que andan en bici juntos con uniforme, los cumpleaños de los niños donde todos se disfrazan y lloro de emoción cuando una familia canta o se divierten juntos pues imagino que son un gran equipo al que nada ni nadie puede derrotar.

A todos los casados y mucho más cuando somos novios, nos gusta que nuestros amigos y familiares nos digan que hacemos una linda pareja, ¿verdad?

Esa expresión nos hace sentir seguros de nuestra elección

Pero sobre todo, nos hace sentir que aceptan o validan de alguna manera nuestra relación.

Los que ya tenemos algunas décadas casados, sabemos que no basta solo con “ser una linda pareja”, porque el tiempo y las experiencias nos han ayudado a entender que para que un matrimonio triunfe, se requiere mucho más, y en particular, llegar a ser un gran equipo juntos.

Un matrimonio es la asociación que elegimos de nuestra libre voluntad con quien amamos, de tal manera y reconocemos su potencial que no podemos imaginar nuestra vida sin esa persona.

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¿Cómo llegar a ser un tremendo equipo?

Al contraer matrimonio, la pareja se une y hacen un compromiso. La gran mayoría de las veces sin hacerlo de manera muy consciente, pero conforme pasa el tiempo se reconoce la necesidad de comprometerse y trabajar juntos para lograr tener una vida feliz.

Si estás por casarte, ya iniciando tu matrimonio o ya con algunos años, te invito a considerar las siguientes recomendaciones, pues seguro, más de una te serán de utilidad para fortalecer tu relación y lograr trabajar junto a tu pareja y llegar a ser ¡un tremendo equipo!

1 Reconocer ambos sus virtudes y áreas de oportunidad

Todos somos diferentes, afortunadamente, y eso es una gran riqueza. Tú y tu esposo son diferentes y tienen, al mismo tiempo, cosas en común que justamente les hizo encontrarse y formar una pareja.

Ambos poseen muchos dones, talentos, conocimientos y habilidades que deben poner al servicio de la relación. Por otro lado, es también muy importante reconocer aquellas áreas donde no somos muy buenos o inclusive, somos débiles y requerimos de apoyo para evitar que afecten la relación.

Este análisis lo pueden hacer en pareja y, con mucha sinceridad y respeto, determinar en qué requieren apoyo y dónde pueden apoyarse mutuamente.

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El que es más organizado se encargará de aquellas labores que requieran su habilidad.

2 Saber comunicarse de manera efectiva y afectiva

Seguro ya te han dicho que la clave de un matrimonio feliz radica en la buena comunicación y el respeto. Entonces, solo me queda decirte que para que esta buena comunicación se dé, pueden crearse el hábito de antes de irse a dormir, o mientras se preparan para hacerlo, platicar cómo les fue en su día, lo que hicieron y cómo se sintieron, dejando de lado los reclamos y la búsqueda de pelea. No olviden darse un beso de buenas noches.

Si cada noche dedican unos minutos para hablar, ese canal de comunicación estará abierto y se fortalecerá día a día.

Las mañanas también son una buena oportunidad de repasar de manera rápida los planees del día, las metas, desearse suerte y despedirse con cariño.

Son pequeños hábitos que se logran con minutos diarios, constantes y con muestras sinceras de afecto.

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3 Aprender a planear y trazar metas juntos y separados

Aquí es donde la comunicación se prueba constantemente y de igual forma se fortalece, aquí inicia la fuerza de un equipo. Te doy ideas:

Decidan un día a la semana, un domingo por la tarde, o cualquier día que ambos puedan dejar como su junta de trabajo semanal. En esa reunión se pondrán a establecer, por ejemplo, el presupuesto de la familia, organizarán los gastos, los pagos y pondrán metas como la meta de ahorro anual, la compra de algo y harán compromisos.

En estas reuniones, conforme los hijos van llegando a casa, se los invitará a participar e involucrarse, pues finalmente ellos son parte importante de ese gran equipo.

Las vacaciones, los viajes, la educación, asignaciones y las grandes e importantes decisiones se tomarán aquí y las grandes conquistas que deseen para su futuro, nacerán en estas reuniones.

Las metas personales caben en esta reunión, pues al final del día, todo lo que cualquier miembro de la familia haga, impacta en los demás.

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4 Administrar recursos, talentos, dinero y hogar 

Cada familia puede y debe organizarse para resolver sus asuntos de la manera que más les convenga a ambos, nunca de manera unilateral y sin haberlo discutido lo necesario.

Desafortunadamente, he visto muchas maravillosas parejas separarse porque no lograron nunca trabajar juntos, no lograron administrar sus ingresos, no aprovecharon sus recursos, fueron egoístas o no permitieron que su pareja tomara decisiones o tuviera autoridad. La decepción llega poco antes que el desamor y luego, todo se acaba.

En el matrimonio ambos son importantes, inteligentes y capaces, ninguno está por arriba del otro, cada uno debe sentirse satisfecho con las funciones o asignaciones que juntos decidieron.

5 Invertir tiempo y recursos

El matrimonio requiere de tiempo y de constantemente invertir en él.  Dediquen una tarde al mes o con la frecuencia según sus posibilidades, para salir juntos, pasar tiempo sin sus hijos u otros familiares; bastará con un tiempo para caminar tomados de la mano, tomar un helado o salir a ver una película.

Los esposos necesitan construir, sanar y reconstruir su relación constantemente y a veces, la rutina, los deberes y los hijos nos lo impiden.

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No lo permitas, invierte en tu matrimonio.

6 Divertirse, disfrutar, trabajar y sacrificarse juntos y de manera equitativa

Dicen que para que las cosas duren, debemos tratarlas diferente, y lo mismo pasa con las personas. El buen humor en casa debe ser frecuente, el buen ánimo ante la adversidad y al momento de planear es fundamental.

Hagan buenos hábitos de pareja donde puedan tener oportunidades de disfrutar y ayudarse siempre de manera equitativa, que nunca sea solo uno el que siempre lo hace o que se sienta que es quien lo da todo siempre, sin recibir lo mismo de su pareja.

El trato que le das a tu esposo y el que él te da a ti, no solo los hará triunfar en su matrimonio y perdurar, también moldeará el carácter  de sus hijos y les enseñará cómo se debe tratar a la pareja y cómo deben ser tratados ellos. De esa manera, nunca permitirán que nadie los trate por debajo de esa norma.

Espero que estas ideas te inspiren a aplicar algunas y mejorar tu matrimonio y tu familia. No te desanimes si al principio no funcionan las cosas muy bien, ¡sigue intentándolo!  Verás que la constancia siempre da buen fruto.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.