No tengas miedo, solo ten fe

Dios nos ama y en estos momentos de incertidumbre y prueba, nos acerca Su mano. Tomémosla. Dejemos a un lado el miedo, para abrazar nuestra fe.

Marilú Ochoa Méndez

Es sorprendente cómo la luz cambia los panoramas y nos brinda seguridad.  Si miras una estructura o paisaje con luz tenue, es fácil encontrar figuras atemorizantes.  La luz, en cambio, nos permite apreciar la belleza y detalles en su totalidad.  De esta manera, disfrutamos de manera completa el espectáculo mostrado ante nuestros ojos.

Abril de 2020. Plena crisis sanitaria mundial por el coronavirus. Para muchos, la época que vivimos hoy en día está ensombrecida.  El panorama económico, de salud, escolar y de desarrollo y convivencia social, se ven oscuros por ahora.

La cifra de contagios y muertes fluctúa, llevándose entre sus subidas y bajadas nuestra calma y serenidad.  Nos paraliza el miedo por los nuestros, por los empleos perdidos de tantas personas, por el bienestar de nuestros médicos y enfermeras.

En este momento, no es fácil mirar con claridad el panorama, ni tener esperanza.  Pero existe, y queremos poner a tu disposición una vía para dejar de tener miedo, y atravesar por este momento oscuro con la luz de la fe.

La fe es como el puente de Hebei

En diciembre de 2017, inauguraron en la provincia de Hebei, China, un puente asombroso de 488 metros con piso de cristal situado entre dos acantilados, suspendido a mas de 200 metros.  Es impactante ver los videos de las personas cruzándolo, algunas sintiéndose volar, y otras aferrándose a las gruesas barras de acero que sostienen cada bloque, incapaces de moverse por el impacto de sentirse suspendidos en la nada.

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Pedirle a una persona que cambie el miedo por la fe, no es sencillo

Utilizando la analogía del puente, podríamos decir que tener miedo es encontrarnos en la orilla del puente, mirando el acantilado frente a nosotros y aún sintiéndonos en tierra firme.  Nos detiene el temor a perder el piso, y nos sentimos paralizados.

Muchos podemos experimentar ese sentimiento ante los efectos que esta pandemia del COVID-19 ha tenido en nuestro mundo: distanciamiento social, incertidumbre laboral, panorama económico-financiero inseguro, estrés, entre otros.  A muchos esta situación nos tiene atemorizados, y al borde del precipicio.

Frente a nosotros se alza una gran estructura que dice ser de ayuda: la fe.  Pero no es un paso fácil el abandonar nuestra vida y nuestro futuro en un puente transparente.

La fe es dar un salto al vacío

El sacerdote español Ignacio Larrañaga, afirma que el abandono en Dios es un salto al precipicio, un salto al vacío.  Así debe ser el primer paso para cruzar este puente en China, ¿no crees?. Miras la estructura de acero que sostiene el puente y te envalentonas, pero es difícil avanzar paso a paso mirando lo pequeño que eres en contraste con la inmensidad de la naturaleza.

Nuestros ojos nos muestran que estamos suspendidos a una gran distancia, y el cristal transparente puede hacernos sentir poderosos, casi como aves o ángeles, volando por encima del suelo.  También puede detenernos.

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Pienso que si yo lo cruzara, no podría estar mirando hacia abajo, tendría que mirar hacia los lados, hacia el hermoso paisaje y hacia el destino final.  Estoy segura que mirar hacia abajo me impediría despegar mis pies del suelo.

Así, justamente así, es como podemos vivir la fe.

Jesús es todopoderoso

Luego de hablar ante una gran multitud, Jesucristo mostró su gran poder a sus apóstoles al multiplicar los panes y peces  Sus apóstoles le pidieron que dejara ir a su casa a los seguidores, pues eran miles, pero Jesús tenía otros planes.  Él les pidió recopilar los alimentos que traían las personas entre la multitud.  Le llevaron cinco panes y dos peces, y el Hijo de Dios, entre el asombro de sus discípulos cercanos, los multiplicó.

En el Evangelio de Mateo, leemos: «Y comieron todos y se saciaron. Y recogieron lo que sobró de los pedazos: doce cestas llenas. Y los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños» (Mt 14: 20).  ¿Te imaginas haber vivido el momento? ¿no te hubieras sentido protegido por ese Dios tan lleno de poder?

Sin embargo, los apóstoles olvidaron rápido esta demostración de omnipotencia

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Jesús les había indicado que se adelantaran a cruzar el Mar de Galilea, mientras Él oraba durante la noche.  Los apóstoles hicieron como su Maestro les había indicado, pero por la noche, se encontraron en riesgo, pues la barca «era azotada por las olas, porque el viento era contrario» (Mt 14: 24), y se llenaron de miedo.

No supieron reconocer a Jesús

Jesús no se había olvidado de ellos, y luego de despedir a la muchedumbre y orar durante unas horas, fue a su encuentro caminando sobre las aguas.  Los apóstoles, inquietos ante el mal temporal, al mirar una sombra avanzando hacia ellos entre las olas, pensaron que Cristo era un fantasma y comenzaron a gritar.

Jesús los calmó hablándoles, y afirmándoles que era Él quien llegaba a su encuentro.  Como pescadores, varios de sus discípulos conocían bien las aguas que recorrían, y nunca habían visto a nadie caminar sobre las aguas (¡otra gran demostración del poder de Dios!), y se llenaron de paz al sentirse protegidos por este gran Señor.

La reacción de Pedro, nos la cuentan los evangelios: «Señor, si eres tú, mándame que vaya a ti sobre las aguas» (Mt 14: 27), ante lo cual Jesús le indicó que le acompañara, logrando el apóstol dar unos pasos sobre la superficie blanda del lago.  Conoces la historia, y sabes que poco después, el hombre se hundió, pidiendo al Maestro que lo salvara.

Al tenderle su mano, Jesús le reclamó: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?» (Mt 14: 30) y subió con Pedro a la barca, calmándose así la tempestad.

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Jesús te ha mostrado su poder

Jesús te ha mostrado su poder en varias ocasiones. Dándote la vida para comenzar.  Te ha bendecido en cada momento de tu vida. Tú sabes que Él es grande, y que Su poder no tiene límites.

A pesar de ser testigo de Su grandeza y poder, hoy -es entendible, y normal- tienes miedo.

Jesús se acerca a ti de nuevo.  Quiere tomarte de la mano. Te invita a salir de la barca de las seguridades y certezas, y confiar.  Te invita a caminar sobre las aguas.  Te invita a acercarte mas a Él.

Ten fe, Él te sostiene de Su mano.  Tomarla hará que se calmen la tempestad de tu mente y de tu corazón.  Confía en Dios tu salud, tu futuro y el de tu familia. Agárrate confiadamente de Su mirada amorosa y déjate guiar.  El piso se mira cristalino y frágil, pero el acero de Su poder y amor incondicional nunca te soltará.  No tengas miedo, ten fe.  Él nos ama y protege siempre.

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Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de siete niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.