Papá, este es el mejor regalo que le puedes dar a tu hija

El futuro emocional de tu pequeña depende de ti.

Erika Patricia Otero

Mi casa es un lugar simple, una construcción gris que en lugar de jardín, tiene un andén de cemento aburrido. Cualquier persona diría que es la más fea del vecindario, y quizás tengan razón; sin embargo, hay algo que la hace diferente a todas las demás.

Hace unos meses, de entre los tantos quiebres que tiene el andén que rodea nuestra casa, surgió una planta que desde el mismo momento en que comenzó a crecer hasta ahora, no ha dejado de dar flores color magenta.

No conozco el nombre de la planta, y es sencilla ciertamente, pero en su sencillez es hermosa, como todas las cosas que nacen espontáneamente. Ella ha sabido crecer y fortalecerse pese a lo difícil del medio donde surgió, y eso la hace llamativa a los ojos de quienes pasan por allí. Tanto, que ya en varias ocasiones algunos conocidos le han pedido a mi madre que se las regale, a lo que ella se ha negado.

Así como ésta planta que surgió y creció en medio de un árido paisaje es el amor: espontaneo, sencillo, fuerte y codiciado. Todos deseamos hallarlo así, en su estado más puro, pero la realidad es que pocas son las personas afortunadas que lo han encontrado.

Llegar a encontrar a alguien que te ame como estás tú dispuesta a hacerlo, es una batalla que te deja desgastada y en ocasiones te hace perder la fe en esa emoción. Algunas personas en su búsqueda se han dado por vencidas, pero otros más no desisten, y todos deberíamos esforzarnos porque amar ciertamente vale la pena.

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¿Cómo debes buscar ser amada?

Si creciste bombardeada por las películas de princesas, es posible que en algún momento de tu vida hayas pensado que ese era un buen ejemplo acerca de lo que es el amor de pareja; nada más lejos que eso.

El primer ejemplo de amor que recibes proviene de tu hogar, del amor que tu padre le profesaba y le profesa a tu madre cada día.

Para quienes crecimos en hogares de padres separados o divorciados esa puede ser una noticia devastadora. Pese a eso, deben haber episodios de su historia de amor que recuerdas, y esos buenos y grandes momentos son los que de verdad cuentan.

Para quienes aún tienen la fortuna de tener a sus padres juntos y mantienen una buena relación, tienes una excelente referencia de cómo deberían ser las relaciones afectuosas reales.

Si, puede parecer todo lo extraño que desees, pero teniendo presente que todo lo importante lo aprendemos en nuestro hogar, reconocer cuándo una persona nos ama, tomando como ejemplo la relación de nuestros padres, no tiene porque ser una excepción.

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El aprendizaje sobre el amor comienza en la infancia

Puede llegar a parecer un evento escandaloso para quienes no saben cómo se da el crecimiento emocional en los niños.

Quienes estudiamos psicología sabemos que todos pasamos por una etapa donde  “nos enamoramos” de nuestros padres. Así es, los niños “se enamoran” de mamá y las niñas “se enamoran” de papá.

Nada de malo hay en ello porque a los 3 años todo es muy inocente. Ese episodio en los niños recibe el nombre de complejo de Edipo, quien le concedió ese nombre fue Sigmund Freud. En contra parte, Carl Gustav Jung identificó el mismo suceso en las niñas y le dio el nombre de  complejo de Electra.

Pero más allá de teorías psicológicas del siglo 19, es un hecho que muchas mujeres buscarán ser amadas replicando lo que vieron en su hogar; es decir, el trato que papá daba a mamá.

Es acá donde los papás deben cuidar la manera como tratan y aman a sus esposas, pues es muy posible que sus hijas estén mirando de cerca su relación.

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También es cierto que muchas familias son problemáticas (disfuncionales) y las hijas no tiene el mejor ejemplo de amor entre sus padres. Ellas, muy posiblemente en el peor de los casos, busquen un hombre que las trate de manera similar a cómo su padre trataba a su mamá, y en la mejor de las posibilidades, busquen alguien que las trate con dignidad, respeto y amor.

¿Cómo un padre debería tratar a su esposa frente a sus hijas?

1  Respeto

Éste valor es la base para toda relación armónica. Cuando un hombre respeta a su esposa, le enseña a sus hijas que siempre deben esperar ser tratadas con respeto por las personas que la rodean, y en especial si se trata de un hombre.

Desde luego esto debe ser recíproco. Nada de bueno hay en una relación donde el hombre es respetuoso pero la esposa no lo es, y tampoco pretendes que tu hija sea una abusadora.

2  Apoyo

No solo en la crianza que se da la los hijos, si no en todo lo que concierne al hogar. Cuando un hombre no toma en consideración la opinión de su esposa en cuanto a los asuntos del hogar, no habrá una coordinación en las cosas por hacer; además, su esposa se sentirá menospreciada.

Valorar lo que tu compañera piensa, le hará ver ver a tu niña en un futuro que lo que tenga para decir, debe ser considerado por su pareja.

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3 Expresiones de cariño

Tanto físicas como con palabras de cariño; nada vulgar o exagerado: un beso espontáneo, un “¡cómo estás de bella hoy!”, por ejemplo. ¿A quién no le gusta que lo traten bien? A todos nos gusta que nos digan cuanto nos aman y ese es un buen ejemplo para tus hijas.

4  Buena comunicación

Y esto aplica tanto para los buenos como para los malos momentos. Siempre busca la manera justa de decir lo que no te gusta sin ofender a tu cónyuge.

Tu hija al notar que se hablan para arreglar lo que no funciona bien, sabrá que esa es la manera correcta en la que se solucionan los conflictos, tanto con los amigos como con un compañero de vida.

Estos 4 puntos anteriores reflejan de buena manera el trato que un hombre debe dar a su esposa, y que a todas luces refleja amor.

Una de las mejores cosas que puedes dar a tu hija es un buen ejemplo de cómo debe ser amada, y eso viene de la mano con el buen trato. No la decepciones y no le des un falso concepto de amor.

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