Para impulsar a tus hijos a soñar en grande hay algo en lo que no debes fallar

No es suficiente soñar ni desear para nuestros hijos una vida de ideales altos, es preciso construirla con paciencia y amor en el día a día.

Marilú Ochoa Méndez

Cuando estaba embarazada de mi primer hijo, le cantaba continuamente, y una letra que siempre me hacía llorar de emoción, era la de la canción «Yo te esperaba» de la rockera mexicana Alejandra Guzmán.  Te comparto un verso que me fascina «Soñar no cuesta, no, y con los ojos húmedos, te veía tan alto ¡es más!, en la cima del mundo«.

Todos los papás deseamos que nuestros pequeños lleguen alto.  A veces, como continúa la canción, estamos muertos de miedo, y pedimos al cielo que nuestros hijos lleguen lejos, «mucho más que yo«.

Solo que -como sabes- es muy distinto querer o desear algo, a trabajar en ello.  Yo he soñado desde siempre con ser pianista, pero no tomo clases, ni sé solfear.  ¿Llegaré a serlo? Seguramente no.

No es suficiente soñar ni desear para nuestros hijos una vida de ideales altos, es preciso construirla.

La pregunta del millón, me dirás, es cómo.  Aquí te mostraremos opciones para que trabajes en ello. ¿Me acompañas?

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Papito, mamita, ¿ustedes sueñan?

En el libro de Alicia en el País de las Maravillas, Lewis Carroll nos coloca una enseñanza maravillosa.  Cuando Alicia se siente perdida, por no entender dónde ha caído ni qué se espera de ella, se encuentra en una bifurcación de caminos, y se abruma.  Entonces, encuentra al gato de Cheshire y le pregunta qué camino debe tomar.  El gato, con su astucia y sus acertijos, la invita a hacerse una pregunta básica que debemos hacernos continuamente tú y yo.  Leamos:

-«¿Te importaría decirme, por favor, qué camino debo tomar desde aquí?»

-«Eso depende en gran medida de adónde quieres ir», dijo el Gato.

-«¡No me importa mucho dónde!, dijo Alicia.

-«Entonces, da igual la dirección», dijo el Gato.

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Tú, padre o madre de familia, ¿a dónde vas?, ¿qué camino decides tomar cada día?, ¿ese camino te lleva hacia algún sueño?, ¿eres -como dice Amado Nervo en una hermosa poesía-, el arquitecto de tu propio destino?.

Tus hijos, tu pareja, te miran constantemente y se ven movidos por tu fuerza, empuje, valores y actitud.  ¿Tu actitud, tu trabajo diario, tus esfuerzos, tienen sentido?, ¿hacia qué sueño te diriges?

Si te planteas impulsar a tus hijos hacia sueños y metas grandes y enriquecedoras, es importante que encuentren en ti la motivación y el ideal para aspirar tan alto.

Un sacerdote español muy santo, Josemaría Escrivá de Balaguer, fallecido en 1975, escribió una frase hermosa justo para ti y para mí: «No vueles como ave de corral, pudiendo subir como las águilas». Y tú, papito, mamita, ¿como vuelas?

¿Estamos atorados?

Nuestros hijos nos miran constantemente, y más que escuchar nuestras palabras, imitarán nuestros actos. Sí tus sueños se encuentran detenidos por la rutina, la cotidianidad y las demandas económicas y laborales, hoy es el momento de subirte al trampolín y echarte un clavado valiente a las aguas de la vida, comenzando a caminar por un ideal alto que te robe el aliento.

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Seguro tu ideal está ahí. ¿Con qué soñabas de niño, de niña?, ¿qué meta te haría levantarte con pasión cada mañana? ¿Tus hijos?, ¿renovar el amor cálido y loco de principios de tu matrimonio?, ¿ayudar a algún grupo social desfavorecido?, ¿escribir un libro?, ¿sacar adelante la enfermedad de un miembro de la familia?, ¿hacer felices a los tuyos?, ¿alcanzar el cielo?

Siéntate un momento a analizar tu vida, a replantear los por qué de cada acto que realizas, a hacer una lista de tus prioridades y ver si estás respondiendo a ellas. Cuando tengas solucionado este tema, y hayas planeado la forma de conseguir alguno o varios sueños, es el momento de voltear a ver a tus pequeños, y abrirles los ojos a la belleza de una vida empleada en un ideal.

Para que tu hijo sueñe, ámalo primero

Mi hijo mayor quiere ser presidente de la república, mi segunda hija, pintora y diseñadora gráfica, mi tercer y cuatro hijo, futbolistas.  Mi quinta pequeña, dice que solo quiere quedarse siempre conmigo.  El de dos años, aún no dice con qué sueña, pero enciende sus ojitos de emoción cuando lo tomo en mis brazos.

Cada hijo nuestro tiene sueños: ser amado, ser mirado con atención, ser acogido, son los primeros.  Ximena, mi quinta hija, me hace hinchar el corazón con su deseo de estar siempre conmigo, no he logrado sacarle un sueño más que acompañar siempre a su mami.  Lo que veo en su carita amorosa cuando me llena de besos, es la necesidad que me han mostrado mis hijos mayores a esa edad: cuando tienen el corazón lleno de amor, seguridad y confianza, se animan a soñar en grande, a desear cambiar el mundo, a desear hacer un impacto.

Un video hermoso que me ha servido mucho en mi crianza, dice que cada uno de nuestros hijos necesita tener las suficientes fichas de póker para salir adelante en la vida.  Se refiere a que si su corazón está lleno con lo básico, tendrán energía y fuerza para lanzarse por lo superior, lo máximo, lo incierto, lo sobrecogedor.

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«Toma un poco de tiempo hoy para decir a tu hijo por qué lo aprecias, y enlista para ellos varias razones.  Ahora, mira florecer el asombro en su rostro frente a tus ojos.  Tus palabras de aprecio y reconocimiento son para tus hijos como el arcoiris y la lluvia para las flores«, afirma la escritora L.R Knost.

¡El universo es el límite!

Con el corazón lleno de tu amor, tus pequeños podrán lanzarse a soñar en grande.  Ahora, te corresponde ser quien impulse sus sueños, no quien los aplaste. Para ello, te compartimos algunos tips prácticos:

1 Cuida la forma en la que le hablas a tu hijo.  Háblale siempre con amor, y recuerda que es un proyecto sin terminar (y que tú tampoco estás completo, y eres imperfecto).

2 Vive con él la vida, con caídas y aciertos.  En la vida a veces nos va bien, pero muchas veces no.  Las caídas son parte del camino. Las equivocaciones, los errores, las desgracias, las limitaciones son experiencias necesarias y valiosas, y tu hijo podrá verlo con tu guía sabia y diálogo constante.

3 El trabajo duro da siempre resultados.  La constancia, el orden y la disciplina dará a tus hijos la pauta para lograr grandes cosas. Ayúdalo a ver que vencerse a sí mismo será la mejor forma de vencer los obstáculos y alcanzar sus sueños

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Dios, que pensó en tus hijos desde la eternidad, quiso traerlos a tu familia.  ¡Ojo!, esas almas puras, dependen de tu amor, comportamiento y guía para regresar a los brazos del Padre con una vida recta y feliz.  Que los impulses a no conformarse por la vida, tener una meta de vida y aspirar a lo grande, será un camino seguro para lograr esa vida para la que fueron creados.  ¡Andando!, ¡la vida no espera!

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Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de seis niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.