Por más difícil que sea un niño, jamás dejes de hablarle suavemente

Por más complicado que sea un niño, nunca debemos hablarles con agresividad. Aprende cómo corregir esas conductas negativas con amor.

Adriana Acosta Bujan

Todos los niños son lindos, tiernos, divertidos y elocuentes, son maravillosos; con solo observarlos es probable que nos enamoremos de ellos instantáneamente. Sin embargo, existen momentos en los cuales sentimos que dejan de ser bellos y cariñosos, es ahí donde algunos padres pierden el control, puesto que toda esa belleza y simpatía que ellos transmiten fácilmente se convierte en caos.

Hay que reconocer que en más de una ocasión los padres nos sentimos frustrados, preocupados y cansados por todas las responsabilidades y obligaciones que tenemos que realizar diariamente para el bienestar de la familia; y cuando los hijos tienen malos comportamientos o actitudes, solemos gritarles o castigarlos sin la más mínima paciencia y remordimiento, sin medir las consecuencias.

Y sí, es lógico actuar de esa manera, puesto que no existe un manual que especifique cómo los padres deben actuar cuando sus hijos no comprenden lo que es correcto o incorrecto, incluso cuando ciertas acciones pueden llegar a ponerlos en peligro, afectando su seguridad y bienestar.

No tienes la culpa

Cuando te conviertes en madre o padre, es probable que adoptes la manera en la que fuiste educado. Tal vez, durante tu infancia fuiste criado con dureza, firmeza y rigidez por parte de tus padres y por tal razón, deseas hacer lo mismo con tus hijos.

Los tiempos cambian y evolucionan, y puede ser prácticamente imposible educar a los hijos copiando esos patrones, ya que ahora ellos tienen más libertades para corregir esos comportamientos, gracias al mundo virtual en el que vivimos.

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Con esto me refiero a que existen muchas más herramientas pedagógicas para lograr que los hijos comprendan lo que es bueno o malo o sobre las cosas que los ponen en peligro, de esa manera podrás guiar y enseñar a cambiar esas actitudes de manera amorosa y no de una forma estricta, espontánea y cruel como se hacía en el pasado.

¿Cómo y por qué hablarles amoroso a los niños?

Lamentablemente, cuando los padres explotan y no saben la manera correcta de controlar sus emociones ante los hijos complicados, lo más seguro es que lleguen a herir sus sentimientos, dejándoles heridas difíciles de sanar, generando miedo, odio, rencor y venganza en sus corazones. Incluso, la manera agresiva de corregir malas conductas, provocará que los niños crezcan con poca confianza, seguridad y amor propio.

Dicho lo anterior, aquí te comparto algunas maneras prácticas y amorosas para corregir a tus hijos, sin llegar a las consecuencias.

1 El momento exacto

Como regla de oro, los padres deben aprender a que nunca de los nuncas deberán agredir o intentar disciplinar a los hijos en público, ya que solo causarán avergonzarlo; y tal vez en un futuro se conviertan en niños que sufran de burlas o bullying.

Si percibes que tu hijo ha hecho algo incorrecto ante sus amigos o demás personas, lo ideal es que le llames por su nombre alejándolo de los demás, para llevarlo a un lugar privado; así podrás explicarle las consecuencias de sus acciones.

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Por ejemplo: si tu hijo está pegando a otro niño, lo conveniente será explicarle que los golpes no resuelven los problemas, que lo único que podrá cambiar esa situación molesta es usando la comunicación y el respeto.

2 Corrige la acción negativa

Evita etiquetar a tus hijos con frases como “eres un tonto”, “eres un niño malo”, “eres un despiadado salvaje”, etcétera; ya que solo estarás afectando su autoestima, seguridad y confianza. La manera idónea de corregir una mala acción es enfocándote solo en esa situación negativa, sin necesidad de agredir verbalmente a los hijos.

“Si juegas pelota dentro de la casa, romperás las cosas de mamá y se pondrá muy triste”, “Si golpeas a tu hermano, lo podrás lastimar y tendrá que ir al hospital”, “A los animales no se les pega, porque son seres vivos que sienten dolor al igual que tú”.

3 Sin amenazas

Un error común que hacen algunos padres es amenazar a los hijos para corregir sus comportamientos; “Si no dejas de llorar, te voy a pegar más fuerte”, “No vas a dormir hasta que termines toda tu tarea”, “Deja de estar molestando a tu hermana, porque te voy a pegar”. Estas frases lo único que logran es cambiar una actitud negativa por unos instantes, pero en un futuro los hijos crecerán atemorizados y con miedos innecesarios.

La manera ideal para corregirlos sin amenazas es utilizando la palabra “consecuencia”. Es importante recordarles a los hijos que toda acción buena o mala lleva consigo una consecuencia. Así que si no hace su tarea a tiempo, la consecuencia será que no podrá jugar y divertirse, si golpea a otro niño, la consecuencia será que se quedará sin amigos, porque nadie querrá jugar con él o ella, etcétera.

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4 Recompensas

Una de las maneras para motivar a los hijos a tener buenos comportamientos, es cuando son recompensados. Si los niños reciben un elogio, un premio o una sorpresa por sus buenas acciones del día, es probable que continúen haciéndolas.

Es como los adultos, cuando trabajamos esperamos la recompensa económica; igual los niños, cuando hacen cosas positivas desearán obtener algo que anhelan, ya sea una golosina, juguete o más tiempo para jugar.

5 Escúchalos y anticípate

Muchas veces los niños se comportan de manera incorrecta para llamar la atención de mamá o papá; por ello es importante siempre escucharlos pacientemente y con cariño. Entre más dialogues con tus hijos conocerás sus inquietudes, miedos y fantasías, así podrás guiarlos a tener mejores actitudes.

También es importante anticiparse a esos comportamientos negativos y evitar exponerlos. Por ejemplo, si sabes que tus hijos hacen rabietas cuando los llevas a lugares concurridos, evita llevarlos, si sabes que tus hijos se pelean constantemente con sus hermanos por no compartir los juguetes, enséñales a compartir o compra juguetes iguales para cada hermano.

Recuerda que no existen niños buenos o malos, solamente son niños que de una u otra forma, actúan negativamente por querer manifestar algún sentimiento, expresar algo que les está sucediendo, o porque imitan las conductas que ven a su alrededor. Por ello, será importante motivarlos a realizar deporte como una manera efectiva de gestionar sus energías negativas, así verás que sus malas conductas irán disminuyendo.

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No olvides nunca hablar mucho con tu hijo para saber qué le sucede y para que aprenda a gestionar sus emociones de una manera sana. Y recuerda siempre: por más difícil que sea un niño, nunca dejes de hablarle bonito.

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Adriana Acosta Bujan

Adriana Acosta estudió comunicación, es madre de un adolescente, y actualmente se dedica a la enseñanza e investigación a nivel universitario en Puerto Vallarta. Publica sus escritos esperando que ayuden a las personas que leen sus útiles vivencias